Ahora son dorados y monumentales

La Generación Dorada, que durante 15 años consiguió poner a Argentina en la elite mundial, se gestó en el Premundial que se disputó en el 2001 en el Ruca Che. En reconocimiento, un grupo de amigos del básquet impulsó la idea de rendirle tributo y construirán un monumento.

Ricardo Galasso

galassor@lmneuquen.com.ar

La venerada Generación Dorada del básquetbol tendrá su monumento homenaje en Neuquén. Aquí donde justamente nació la leyenda en el 2001, un grupo de amigos entusiastas de esta disciplina, integrado por ex jugadores, entrenadores y fanáticos, comenzó a trabajar la idea que se materializará, estiman, en poco más de dos meses.

La obra del artista Martín Villalba tendrá cinco metros de altura y estará ubicada en Leloir al 500.

Y cómo no iba a tener su reconocimiento este grupo de gladiadores que durante 15 años le dio al básquetbol argentino un lugar en el mapa mundial con esos memorables triunfos ante Estados Unidos, con equipos conformados por estrellas de la NBA, o aquel oro olímpico en Atenas 2004. Un grupo que dejó su huella imborrable de la mano de Emanuel Ginóbili, Luis Scola y Andrés “Chapu” Nocioni, como máximos referentes, que empezaron a despedirse en los Juegos de Río.

La escultura de 5 metros de altura estará ubicada en leloir al 500.
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La escultura de 5 metros de altura estará ubicada en leloir al 500.

Era hora entonces de que comenzaran a materializarse los homenajes. Y qué mejor lugar para iniciar la ronda de agasajos que aquí en Neuquén, donde empezó a armarse la historia con el primer campeonato grande, el Premundial Copa FIBA América del 2001 que Argentina organizó y ganó en el Ruca Che.

De las plantillas albicelestes que compusieron esta generación formaron parte jugadores de gran jerarquía, ya que además de los citados hay que mencionar a Pepe Sánchez, Fabricio Oberto, Hugo Sconochini, Alejandro Montecchia, Carlos Delfino, Walter Herrmann, Leonardo Gutiérrez, Gabriel Fernández, Pablo Prigioni, Lucas Victoriano y Rubén Wolkowyski, entre muchos otros.

El primer entrenador y mentor de este plantel fue desde 1999 hasta 2004 el cordobés Rubén Magnano. Luego continuaron Sergio Hernández, entre 2005 y 2010, y Julio Lamas, entre 2010 y 2014.

Algunas de estas figuras estarán cuando se corten las cintas. Neuquén las vio nacer y ahora las quiere reconocer, inmortalizándo su gesta en una escultura gigante.

La escultura de 5 metros de altura estará ubicada en Leloir al 500.

Martín Villalba ideó la obra

Martín Villalba, el artista plástico que ideó la obra, la describió como “un boceto de tres cuerpos de hormigón y metal, con una base, un cubo de cuatro por cuatro, de 60 cm de alto, que representan el sostén y la unidad que distinguió al equipo. Además, tiene un muro de 90º que simboliza la jirafa, con una semiesfera y un jugador que va al aro, la silueta de Manu Ginóbili, en realidad, en aquel punto en el último segundo contra Serbia, que resume un poco el espíritu de lucha que mostró este grupo”.

Leyendas. De la "Manu" de Ginóbili y compañía, Argentina empezó a hacer historia en el Ruca Che.
Leyendas. De la "Manu" de Ginóbili y compañía, Argentina empezó a hacer historia en el Ruca Che.
Leyendas. De la "Manu" de Ginóbili y compañía, Argentina empezó a hacer historia en el Ruca Che.

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