ALIANZAS INFIELES
Neuquén > “La obra gusta muchísimo y la gente la pasa bárbaro. El tema en sí es un drama. Si vos te ponés a analizar es una tragedia lo que pasa, pero bueno el humor irónico y punzante de Woody Allen, hace que todo se convierta en risa”, dice María Valenzuela para explicar qué caminos desanda “Humores que matan”, la comedia de del director, guionista, actor, músico, dramaturgo neoyorquino, que protagoniza junto a Soledad Silveyra y de la mano de Fedorco Producciones traerán el sábado a las 21 en Casino Magic. Versionada por Fernando Masllorens y Federico González Del Pino y dirigida por Luis Romero, esta obra entreteje una serie de situaciones que descubren los oscuros secretos de un grupo de personas inmersas en apariencias. Fue escrita por Woody Allen en 1995, en la misma época en la que el mundo se escandalizaba al verlo terminar con su pareja Mía Farrow para comenzar una vida junto a Soon Yi, la hija adoptiva de ambos. Como detalló Valenzuela: “La obra habla de infidelidades de traiciones, de mentiras. Un tema que Woody Allen parece que lo maneja muy bien. Dicen que la escribió después de la tormentosa separación con Mía Farrow, de hecho hay un personaje que se lo escribió para él, que en esta versión lo interpreta Gonzalo Urtizberea, y lo hace muy bien. Gonzalo aparece con el piloto, los anteojos y el gorrito de Woody Allen; y es un tipo que es un calco, es igual”.
La historia de "Humores que matan" (cuyo título original es “Central Park West”), se desenvuelve en un departamento de Manhattan. Phyllis (Soledad Silveyra), es una exitosa pero prepotente psiquiatra, a la que su marido Sam (Edgardo Moreira) engaña con otra mujer. En su auxilio aparece Carol (Mariquita Valenzuela), una ingenua amiga. Pero lejos del alivio, la charla se tornará espesa ante las sospechas que tiene el personaje de Silveyra, acerca de que la amante de su marido es su amiga. Carol evade la acusación y se enreda en una disertación sobre su marido depresivo, Howard (Alejandro Paker). El alcohol empieza a correr entre estas dos mujeres y a los sarcasmos le seguirán gruesos insultos. Hasta que llega una joven y bella ex paciente (Juana Schindler) de la terapeuta.
Según Mariquita: “Parece que Woody escribió esta obra y habla de dos parejas amigas. Se supone que en la ficción Solita y yo, somos muy amigas, y hay una traición. Se empieza a descubrir el chanchullo, con grandes sorpresas dentro de la trama. Tiene humor y es muy desopilante. La gente la pasa bien, se divierte y agradece: el aplauso es de pie, así que para un artista no hay nada mejor que eso: ¡Misión cumplida!”.
Sinceridad
Con producción general de Javier Faroni, "Humores que matan" se presentó durante toda la temporada de verano en Mar del Plata; y desde el mes de abril están de gira por todo el país. Estuvieron en el Norte, en Santa Fe, Rosario, Córdoba y después de estos 20 días por el Sur darán por terminada la gira y la obra.
El elenco está conformado por Gonzalo Urtizberea, Edgardo Moreira y Juana Schindler. En un comienzo, la obra la encabezaban Soledad Silveyra y Betiana Blum, pero para la gira Mariquita Valenzuela se hizo cargo del papel de Carol, y lo hizo con sinceridad: “Hablamos entre todos de cómo encarar este proyecto, la obra y entendimos que había que hacerlo con la mayor verdad posible. Si no estás en el límite de caer en algo caricaturesco. Al actuar había que poner la mayor sinceridad posible, para que el humor salga por sí solo. Para que el humor sea de Woody y no de uno”, contó la actriz.
A su vez, "Humores que matan" plantea un desafío, ya que tiene mucha velocidad y un ritmo muy acelerado. Como asumió Valenzuela: “La obra es muy picada, se respira y se descansa cuando aparecen los gags, donde le damos el tiempo a la gente para reírse, pero es una obra bien vertiginosa, y con bocadillos de Woody Allen impresionantes. Como él que dice que ‘el matrimonio es la muerte de la esperanza’. Pero es una obra muy ágil que pasa volando”.
Al estilo Woody Allen, esta comedia entreteje una serie de situaciones picantes y, como se dijo, habla de la infidelidad en una pareja. Pero sin lugar a dudas, se puede hablar sobre varias infidelidades, entre ellas la más grave de todas, ser infiel a sí mismos. Mariquita Valenzuela se dio licencia para interpretar ese mensaje: “Es un tema universal y mucha gente, con sus parejas, se van a ir charlando y replanteándose cosas que vieron en la obra. Cada matrimonio es un universo y Woody se dio cuenta, por experiencia propia, que ahí había mucha tela para cortar”.
¿Internas?
María del Carmen Valenzuela -tal es su nombre completo- actúa desde los 9 años cuando le dio vida a Etelvina Baldesarre, en "Jacinta Pichimahuida", pasó por novelas, escenarios, ganó premios; pero sostiene que el compromiso siempre se renueva: “Como actriz, para mí es un desafío. Hacer Woody Allen, no es menor, hay que estar muy concentrado en lo que estás haciendo. La trayectoria no me relaja, al contrario, me compromete más con lo que estoy haciendo. Siempre la responsabilidad está en hacer las cosas bien por respeto al público y a la profesión que elegí hace 50 años”, sostuvo.
Por otra parte la actriz contó que en esta obra hay que poner mucha atención a la reacción de la gente: “Hay públicos que se ríen de cosas que otros no, entonces es una sorpresa. Hay que estar atento para no hablar sobre una risa, para no matar a un chiste, para servirle bien un chiste a un compañero y que resulte. No es fácil hacer humor, siempre lo dijimos: no es más fácil hacer humor que drama. Hay que meter el bocadillo justo, en el tempo justo, para que dé resultado y la gente se divierta”, dijo.
Mariquita cuenta que termina en el Sur con "Humores que matan" y ya tiene nuevos proyectos: uno trunco, otro en mano: “Tengo la próxima obra para leerla en el viaje”.
Desde hace un tiempo que se rumorea un enfrentamiento entre Silveyra y Valenzuela. Y si la obra termina porque cumplió un ciclo, o por problemas entre la dupla es un tema al que Mariquita responde sin escozor: “Cumplo mi rol de actriz con el profesionalismo y el amor que tengo por lo que hago, y desde hace 50 años cumplo con la carrera. Lo único que te puedo decir es que son temas internos”. Rememorando la frase de cabecera de su personaje en Dulce Amor, Mariquita disparó: “Y como diría Elena: ¡Fin de la conversación!”. (L.V.)
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