El partido, jugado sobre una cancha muy rápida, tuvo un ritmo frenético en el inicio. Y antes del cuarto hora la pelota había dado tres veces en los palos. A los 4, Romero aprovechó un balón muy bien bajado por el Pampa Sosa y clavó un derechazo en el poste. Huracán contestó con un centro que Goltz cabeceó al gol, pero se encontró con una gran reacción del Gato Sessa, que manoteó la pelota que luego iría a parar al palo. La tercer llegada, para no romper la rutina, también terminó en el travesaño, cuando Niell corrió 30 metros sin marcas en una contra y sacó un derechazo que superó a Limia pero se topó con el horizontal. Luego de esa falta de precisión para abrir el marcador, fue una doble salvada milagrosa de Maldonado lo que dejó todo igual, al sacar en la línea un disparo de Colzera y otro de Goltz en la misma jugada. El cierre de la etapa no pudo mantener la intensidad.
Esa tónica, con los dos buscando el área rival sin poder las defensas, y generando peligro con remates desde afuera del área, se mantuvo durante gran parte del complemento. En varios minutos en los que Limia sacó dos buenos disparos para sostener su arco en cero. A los 20 no fue el arquero de Huracán sino Goltz el que tapó un claro derechazo de Piatti, tras una enorme trepada por la derecha del volante, que dejó a dos rivales en el camino saliendo desde la mitad de la cancha. Un rato después fue Cuevas el que tuvo una pero definió cruzado. El Lobo estaba deseperado, con su gente preparando los silbidos, y Sanguinetti mandó a la cancha a Diego Alonso para que lo salve de cabeza. Y lo hizo. El uruguayo mandó la primera que tocó a la red y desató un festejo alocado en el Bosque.
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