Aprender por repetición no sirve: hay que innovar

Modificar apenas un método puede llevar a mejores resultados.

Maryland
Aprender algo nuevo puede significar un proceso largo, complejo y hasta tortuoso. Lo peor de todo es que muchas veces podemos salir frustrados.

Pero el problema parece no estar tanto en nuestra "incapacidad" para resolver alguna cosa, o en la cantidad de tiempo que invertimos, sino ¿simplemente? en el método, según resaltan investigadores de la Universidad Johns Hopkins.

Muchas veces cuando intentamos aprender algo, lo hacemos por reiteración. Repetimos decenas de veces el mismo procedimiento, intentamos llegar a distintos resultados. Imposible.

Ya lo dice una famosa frase atribuida a Albert Einstein: "Locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes".

Es como si quisiéramos atravesar un camino y encontráramos un obstáculo en el medio e intentáramos siempre pasarlo por arriba. El tema es que en la repetición perdemos de vista que quizás podríamos rodearlo. Tan simple como eso.

Esto es lo que los expertos llaman reconsolidación y tiene que ver con activar ciertos mecanismos
cerebrales.

¿En qué consiste? La reconsolidación de la memoria es un proceso en el que los métodos aprendidos son reactualizados a partir de los conocimientos más nuevos o recientes.

"Lo que encontramos es que si alguien practica sobre una versión ligeramente modificada de una tarea que quiere dominar, en realidad el cerebro aprende más y más rápido que si sólo repite exactamente la misma tarea varias veces consecutivas", explicó el argentino Pablo Celnik, quien se desempeña como profesor en dicha universidad americana.

Esto sirve no sólo para aprendizajes motores, sino también para cuestiones cognitivas.

Para alcanzar esta conclusión, se realizó un experimento que consistió en realizar una prueba isométrica de fuerza durante 45 minutos. Esa fuerza era traducida simultáneamente al movimiento de un cursor en la pantalla. El objetivo era llevar el cursor de un punto hacia otro lo más rápido posible.

Luego, los 86 voluntarios que participaron fueron divididos en tres grupos aleatoriamente: uno de ellos repitió el mismo ejercicio en dos ocasiones, otro realizó una versión modificada en la segunda oportunidad y el último practicó el ejercicio sólo una vez, para tomar sus resultados como grupo de control.

Como era de esperarse, los que obtuvieron mejores resultados fueron justamente los del segundo grupo.

Al respecto, Celnik aclaró que el truco es hacer variaciones sutiles en las sesiones de práctica. Un claro ejemplo de ello puede verse en los deportes, en los que cambiar el tamaño de una pelota o el peso de una raqueta en el caso del tenis pueden afectar el desarrollo de una partida.

Incluso sin hacer modificaciones, los cambios climáticos son una muestra clara de que cualquier variación que se produzca hará que consigamos resultados diferentes.

Aunque hay que estar atentos a que variaciones muy bruscas pueden llevar a la frustración.

"Todavía hay mucho que aprender sobre la modificación óptima que se necesita hacer para acelerar el aprendizaje", expresó el investigador. Sin embargo, agregó que no hay fórmulas únicas y que "diferentes habilidades tendrán que determinar la mejor manera de introducir variaciones sutiles para conseguir mejores resultados".

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