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La Mañana

Babasónicos: “Tenemos hambre de gloria”

La banda de Adrián Dárgelos llega hoy a Ticket con Romantisísmico y un viaje al pasado.

Neuquén
Pasaron seis años desde la última vez, y 17 desde el primer show -o uno de los primeros- que Babasónicos dio en la cuidad, en el comedor universitario. Sin embargo, Diego “Uma” Rodríguez -guitarrista de la banda y hermano de Adrián Dárgelos, el hombre glam por excelencia del rock nacional- dice recordar aquella fecha, cuando Babasónicos todavía se enmarcaba dentro de ese fenómeno emergente conocido como “nuevo rock argentino”, aunque para entonces ya había teloneado a INXS, tenía cuatro discos y había comenzado a salir fuera del país. 
De regreso a Neuquén, la banda liderada por Dárgelos viene con nuevo disco bajo el brazo: Romantisísmico, con el que acaban de ganar un premio Gardel, pero también, según adelantó Rodríguez, con un show similar al que dieron en el Luna Park, en mayo pasado, en el que se sacaron las ganas de tocar los temas previos a Jessico -un disco que marcó un quiebre en el sonido de la banda-, canciones con las que sorpresivamente el nuevo material los vuelve a emparentar.
“Sucedió algo re lindo que no pasaba hacía muchos discos: que Romantisísmico nos comunicó mucho con canciones antiguas. Es como primo o hermano de canciones que no podíamos tocar. No sé cómo explicarlo en palabras, pero ¿viste que a veces estás en una época que sentís que eso no lo hiciste vos? Y este disco entre la música y las letras empezó a tener algo que se emparentaba muy fácilmente con los temas del pasado, que hacía como 10 o 15 años que no tocábamos”, contó Uma, y adelantó que en el show entrarán temas como “Desfachatados” o “Seis vírgenes descalzas”, mezclados en mush up: “Unos temas entran dentro de otros, aparecen y se vuelven a ir”, explicó.

¿Cuál dirías que es la particularidad en Romantisísmico? 
Las letras son muy nuevas, no tienen nada de picardía ni de ironía. El sentido del humor pasa por otro lado. Son como personajes que están explicando unos estamentos o manifiestos de cómo cree cada uno que la vida tiene que ser. Por ejemplo, ese “quiero que mi alma sea vaga y no trabaje para nadie”, que dice “Paisano”, o las cosas que dicen varias canciones como “Rum rum” o “Burócratas”. Hay mucha dialéctica de personajes, que tiene que ver con cómo ven la vida. Y en la música lo que nos pasó es tiene muchos recovecos y muchos abordaje diferentes. Cada canción es como de un estilo diferente, de una banda diferente.

Dado que las letras las escribe Adrián, ¿cómo surge el concepto de cada disco, es preexistente a la composición?
Algunas canciones, las menos, Adrián las tiene hechas y después hacemos una versión, pero debe ser una por disco. La mayoría de las veces, tiene ideas, y en el momento en que empezamos a ensayar él nos va mirando la cara y va viendo qué causa cada intención que tiene dentro de las letras, y las va terminando de cerrar mediante la creación en la sala. Después, cada uno seguimos investigando lo que nos toca, las líneas de guitarra o lo que sea, y él sigue con las letras. Pero le pone horas y horas a eso.
En cuanto a los personajes que decías de este disco, da la sensación de que hay como cierta continuidad entre las canciones...
A veces sucede que algunos personajes van de lugar en lugar. Por ejemplo,  Mariano creía que de “Humo” a “Casi” había algo, pero eso pasó después de componerlas. Hay un montón cosas en las que pensamos y a veces concretamos, y otras veces se concretan por el esfuerzo de llegar. Nos pasa de darnos cuenta que llegamos un punto sin a veces buscarlo.

No hay un disco de la banda igual al otro, ¿cómo se logra eso en la práctica?
Lo que hacemos es tratar de no repetirnos, y la única forma en la que se hace un disco, no sé si original es la palabra, pero sí diferente, es tratando de no ser autorreferencial. Cada uno por separado piensa mucho en lo que utilizó en el disco anterior como recurso y, obviamente, descartarlo como primera medida. Se trata de inventar algo nuevo, por ahí decís ‘está todo inventado’, y sí, pero nosotros experimentamos muchísimo con audios, formas de grabación, de componer, y de producir. Y eso en definitiva logra que la banda sea siempre diferente. Pero lo hacemos para diferenciarnos de nosotros mismos. Queremos ser siempre una banda nueva, original. Fijate que hace más de 20 años que tocamos y somos una banda moderna.
Producto de eso es casi imposible reconocer una raíz o una influencia en la banda.
Las raíces son una forma muy delicada de decir a quién copian, y nosotros no tenemos una banda referente de la que seamos tan fans. Nos gustan muchísimas bandas, escuchamos casi todo lo que sale nuevo, porque somos melómanos. Entonces, en una banda donde los seis integrantes han escuchado todos los clásicos, todo lo moderno y  todo lo experimental, es más probable que lo que suceda sea algo que los demás  no pueden registrar, porque ni siquiera vos tenés claro quién es tu referente. Cada uno tiene una idea de lo que debe ser el disco y una concepción de la canción, que cuando se mezcla con lo demás empieza a haber un crisol rarísimo e interesante. La mayoría de las veces que somos originales también terminamos siéndolo por error, porque quisimos hacer algo, pero nos salió otra cosa.

En una entrevista Adrián dijo que en el fondo, y más allá de cada disco, lo que los mueve a componer es el hambre y el resentimiento. ¿Coincidís?
Es verdad, pero el hambre que tenemos nosotros no se calma con dinero, es un hambre de gloria, de sentir realmente que hemos cambiado algo. Argentina está llena de bandas que han cambiado muchas cosas en Latinoamérica. Somos un país que produce un montón de música en todos los estilos. Hay tanto que, para lograr ser una personalidad, tenés que tener algo destacable, y nosotros tenemos esa hambre de ser grandes compositores y de ser performers inigualables. Que vayas a ver un show nuestro y no te conformes después con ver a otra banda mediocre, que no intenta nada.

¿Y lo del resentimiento?
El resentimiento viene porque sí, porque siempre fuiste un desclasado. La mayoría de los que hacen rock, ninguno es de padres millonarios, porque no tenés nada que decir, ¿de qué te vas a quejar, de que en tu casa sobraba todo? De lo que te quejás es de lo que no tenías.

Muchos señalan que Babasónicos es la banda número uno del rock en español. ¿Vos qué creés?
Con Café Tacuba somos las dos s bandas que podemos tocar en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa, en un montón de lugares y girar tranquilos. No podría decir que somos los número uno, pero por lo menos para los premios Gardel, de las seis veces que nos nominaron, ganamos cuatro veces como mejor banda. Somos una de las mejores de Argentina sí, no sé si la número uno, pero sí, la que en más toca.

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