"Bailar ya no me representa un desafío"

Ex bailarina clásica y azafata, llegó a la televisión con el reality Soñando por bailar. Hizo teatro y algo de ficción, y espera por una chance en la pantalla grande. Ahora conduce un programa de viajes con el que recorre el país.

Paula Bistagnino

Especial.- La vida de Magui Bravi (29) puede dividirse en varias. Fue bailarina clásica durante más de una década, desde los tres años cuando sus padres la mandaron a ballet, y hasta llegó a bailar en el Teatro Colón con Iñaki Urlezaga. Pero un día se cansó del sacrificio y la presión que esa disciplina implica, y cambió las balerinas por los libros de filosofía. Llegó hasta tercer año de la carrera y otra vez dio un vuelco vocacional: hizo un curso de azafata y empezó a volar por la Argentina. En eso estaba cuando, viendo “Bailando por un sueño”, decidió que ella quería estar ahí.

“Yo los veía y decía: ‘Yo lo puedo hacer mucho mejor de lo que ellos lo hacen’”, recuerda ahora. No se equivocó: se anotó en la segunda edición del reality Soñando por bailar y ganó. Entonces se olvidó de los aviones y empezó una nueva etapa: Showmatch, notas, cámaras, actuación en teatro, conducción de un programa propio de moda y de tendencias en televisión, y ahora uno de viajes por todo el país.

El duro camino por los medios: "Hay mucha satisfacción, pero creo que lo difícil es encontrar el camino propio”.

Muchas cosas para los cinco años que llevás en la tele…

Sí, gracias a la búsqueda, al trabajo, porque para todo me preparé, y gracias a Dios, porque me han pasado un montón de cosas y tuve la oportunidad, tengo, de seguir experimentando y creciendo en este medio, con distintos proyectos.

¿Fuiste saltando de una cosa a la otra? ¿Qué es lo que une todo eso que vas haciendo?

Sí, son todas cosas distintas entre sí y hasta raras quizá. Pero creo que lo que lo une es algo muy mío, que es que vivo buscando nuevas experiencias y crecer. Cuando entré en los medios podría haberme quedado en el lugar de la bailarina, que fue la gran puerta por la que entré. Y sin embargo después me animé a actuar y a conducir. Me gusta sentir que no me quedo en un lugar de comodidad, que quiero aprender más y todo lo acompaño con estudio: los pocos momentos que tengo libres los dedico a formarme, para no ser una improvisada. Disfruto de esto y lo hago con profesionalismo: creo que no esto no tiene sentido si uno no se propone dar lo mejor. Porque la gente que te sigue, que te va a ver al teatro, se merece lo mejor.

¿Influye tu formación en la danza clásica?

Sí, yo aprendí a hacer las cosas así. No se llega a ningún lado en el ballet si no es con un nivel de exigencia altísimo. Es todo a la perfección o nada. Es una carrera bastante sacrificada, pero si te gusta y perseverás te da sus frutos: a los 15 años estaba bailando con Iñaki Urlezaga en el Colón, y eso es algo que no me voy a olvidar nunca en la vida. Y esa formación es la que me da la disciplina y la voluntad que hacen que pueda conseguir un montón de cosas.

¿Hubo más satisfacción o decepción con lo que veías de los medios desde afuera?

Hay mucha satisfacción, pero creo que lo difícil es encontrar el camino propio. Al principio lo sufrís, porque no podés manejarlo del todo y quizá te mareás. Pero yo rápidamente me di cuenta de que no quería ubicarme en un lugar mediático y fui por ese lado. Y hoy me siento feliz de donde estoy, porque estoy donde quiero estar y puedo disfrutarlo.

¿Cómo se construye un lugar de popularidad sin escándalos?

Hay que aprender a esquivarlo. Pero creo que tiene que ver mucho con tus valores, con los objetivos que tengas. Y yo elegí seguir el camino del trabajo y la formación. Soy una persona normal que hace las cosas en serio. Haga lo que haga, no me salgo de ese camino.

¿Te topaste con prejuicios por venir del “Bailando”?

Todo el tiempo tengo que ir mostrando que puedo hacer diferentes cosas. Siempre tienden a etiquetarte y ponerte en un lugar del que es difícil salir. Yo sé que puedo hacer un montón de cosas y trato de demostrar que me formo para eso. Y sí, puedo bailar, pero también puedo actuar y conducir. Y, por qué no, puedo pasarme toda una noche hablando de filosofía. Lo importante es que uno esté contento con uno mismo y satisfecho con lo que hace.

¿Habrá próxima vida o vas a seguir en los medios?

Sueño con seguir actuando: me gustaría estar en una ficción o en una película. Y me estoy preparando para cuando eso llegue, que todavía no llegó. Por ahora sólo hice una participación en Loco x vos en Telefe y me encantó. Bailar ya no me representa un desafío.

Clave Argentina: 24 provincias, 24 programas

“Cuando me lo ofrecieron, me pareció un proyecto maravilloso: amo mi país, amo viajar, conversar con la gente, conocer las distintas formas de vida… Así que este programa es una combinación perfecta”, cuenta Magui, que hasta ahora ha recorrido sólo tres provincias, porque el programa se va haciendo casi al ritmo en que sale al aire. Este domingo se verá el tercero, que reflejará la bella Ushuaia y en dos o tres semanas volverá a la Patagonia. Es un ciclo de 24 programas, uno dedicado a cada provincia y en el que se cuenta todo lo que se puede hacer y recorrer en tres días.

“Gracias a Dios y a mi trabajo como azafata pude viajar mucho y conocer distintos lugares del mundo. Y no tenemos nada que envidiarle a ningún país”, dijo la bailarina, que se reconoce toda una aventurera.

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