"Nadie puede esconderse": cómo es la red de satélites espías de Elon Musk y Estados Unidos
Se llama “Starshield” y detecta objetivos potenciales en cualquier parte del mundo. El acuerdo entre el magnate y el Pentágono.
La empresa de Elon Musk, SpaceX, firmó recientemente un jugoso contrato con el gobierno de Estados Unidos para desarrollar una poderosa red de satélites espías que le dará a la primera potencia mundial una significativa ventaja en el campo militar.
La red se llama “Starshield” (Escudo estelar) y el acuerdo con la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO, por sus siglas en inglés), una agencia de inteligencia que gestiona satélites espía, alcanza los 1.800 millones de dólares, según The Wall Street Journal y la agencia Reuters.
“Starshield aprovecha la tecnología Starlink de SpaceX y la capacidad de lanzamiento para respaldar los esfuerzos de seguridad nacional”, detalla la página de la compañía. Y agrega: “Mientras que Starlink está diseñado para uso comercial y de consumo, Starshield está diseñado para uso gubernamental”.
El ala militar de SpaceX
La compañía estadounidense SpaceX, cuya sede está en Hawthorne, California, se dedica la fabricación aeroespacial y de servicios de transporte espacial. Fue fundada en 2002 por Musk con el fin de facilitar la colonización de Marte.
Ya desarrolló varios vehículos de lanzamiento, la famosa constelación Starlink que brinda servicio de Internet, y la nave de carga Dragon que lleva astronautas a la Estación Espacial Internacional.
Ahora se alió a la inteligencia estadounidense, en particular con la NRO, para brindarle un sistema orbital que le sirva de apoyo a las fuerzas terrestres.
La NRO es una de las cinco grandes agencias de inteligencia de Estados Unidos, junto con la CIA y la NSA, dedicada a diseñar, construir, lanzar y operar satélites militares.
De hecho, la agencia ya viene desarrollando una docena de prototipos de satélites con SpaceX, que fueron lanzados con el famoso cohete de Musk llamado Falcon 9.
Este nuevo proyecto, el Starshield, según los expertos, mejoraría significativamente la capacidad del gobierno y el ejército de Estados Unidos para detectar rápidamente objetivos potenciales en casi cualquier parte del mundo.
La NRO confirmó el dato a través de un comunicado: "La NRO está desarrollando el sistema de inteligencia, vigilancia y reconocimiento más capaz, diverso y resistente que el mundo haya visto jamás".
“Nadie puede esconderse”
De acuerdo a lo que trascendió, el proyecto Starshield consiste en poner a disposición del Pentágono una “magaconstelación” de satélites espías –algunos señalan que estaría conformada por unos 2000 aparatos- para observar, registrar y accionar una respuesta ante una amenaza en la Tierra.
La red satelital puede operar como un enjambre en órbitas bajas, y tendría tres modalidades, según aclara SpaceX. Observación de la Tierra, Comunicaciones y Otras cargas (como alerta, inteligencia electrónica, etc.).
La ventaja de las megaconstelaciones, señalan los expertos, es que son prácticamente indestructibles porque aún no hay aún armas en el planeta que permita destruir muchos satélites al mismo tiempo.
Los satélites de Starshield, afirmaron fuentes de inteligencia a Reuters, tienen la capacidad necesaria para rastrear objetivos en tierra y compartir esos datos con los servicios de inteligencia y militares estadounidenses.
En principio, esto permitiría al gobierno captar rápidamente imágenes continuas de actividades sobre el terreno en casi cualquier lugar del planeta, lo que ayudaría a los servicios de inteligencia y a las operaciones militares, añadieron.
"Nadie puede esconderse" de ellos, apuntó una fuente sobre la capacidad potencial del sistema, al describir el alcance de la red.
Competencia con China y Rusia
El sofisticado sistema de espionaje demuestra cómo el Pentágono se está volcando a fortalecer su sistema de defensa espacial, en directa competencia con China.
También la confianza que los servicios de inteligencia estadounidense tienen en la empresa de Elon Musk, un empresario que se enfrentó al gobierno de Joe Biden y generó polémica por ofrecerle a Ucrania su sistema de conexión satelital en plena guerra con Rusia.
Claro que la inversión del Pentágono se produce en un momento caliente de la guerra por el control del espacio, donde otras potencias como Rusia y, especialmente China, han avanzado mucho.
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