Calentitos, bien pegados

Con un show contundente, Ricky Martin hizo delirar y bailar al estadio Ruca Che. Más de 4000 personas enloquecieron con un show internacional de alto vuelo.

Neuquén.- Carisma, energía por doquier, baile a full, derroche de sensualidad, talento, hitazos y delirio a morir. Todo eso fue los que desplegó Ricky Martin para dar un show del primer mundo, en el que el cantante boricua no se guardó nada porque se entregó por completo en las dos horas que duró el show. En su segunda visita a Neuquén -la primera fue en 2007 en Casino Magic-, Ricky arribó anoche al estadio Ruca Che en el marco de su gira One World Tour.

Ante más de 4 mil personas, el ex Menudo dio muestras de que vive el mejor momento de su carrera artística, acompañado de su hit mundial, "La mordidita".

Con seis bailarines y nueve músicos en escena, el portorriqueño ofreció un espectáculo de gran despliegue escénico y tecnológico al que no le faltó nada: 250 luces móviles, seis elevadores en el escenario y cuatro pantallas gigantes.

El cantante llegó a las 17 y aprovechó para un "meet and greet" con fans que pagaron 700 dólares para estar cerca de su ídolo.

Incendiados

Puntual, Ricky Martin prendió fuego a todos los fans que llegaron al estadio del oeste y abrió su show con "Mr. Put it Down", para desatar la euforia mientras el astro mundial descendía de uno de los elevadores y era captado por cientos de celulares que buscaban su mejor figura.

"Drop it on me - shake your bon bon" y "Adrenalina" pusieron el show y a la gente aún más arriba para luego trasladarse al romanticismo con "Tal vez".

Si bien la intro fue levantando temperatura, la primera explosión sucedió al ritmo de "Livin' la vida loca" para poner a mover todas las caderas del Ruca Che. Le siguieron "It's alright" y "She bangs".
Con 10 cambios de vestuario, el baladista tuvo un manejo de escena único para pasearse por el dance, rock y las baladas. Precisamente, este último bloque incluyó "Asignatura pendiente", "Tu recuerdo", "Disparo al corazón" y el clásico "Vuelve".

Impecable: El boricua conjugó su talento y adrenalina con un gran despliegue escénico y tecnológico.

A esa altura Ricky ya había devuelto el precio de sus tickets. No sólo por esas canciones que todo el público quiere escuchar cuando acude a ver a su ídolo, sino también por el despliegue y sincronización que se dio en todo momento sin mostrar fisura alguna.

A medida que el espectáculo avanzaba, muchos fanáticos quedaron casi sin voz, además de mostrar su cuerpo casi todo sudado, que ganó más calor en el último tramo.

Mientras se fusionaban los sonidos bailables y la percusión, "Lola Lola", "María", "La bomba" y "La mordidita" -el más esperado- transformaron al Ruca en un delirio incontenible que no tuvo pausa en una atmósfera donde todos estuvieron "calentitos y bien pegados" en una noche de alto voltaje.

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