Sorprendente origen de la frutilla: científicos revelan datos y una historia desconocida
Una investigación sobre su genoma descubrió que la variedad más consumida en el mundo esconde varios secretos de millones de años.
Protagonista clave de postres y otras preparaciones, la frutilla forma parte de la vida culinaria de millones de personas, pero su historia evolutiva esconde muchos secretos que, de a poco, empiezan a salir a la luz. Un equipo internacional de científicos logró reescribir la evolución de la Fragaria × ananassa, la variedad cultivada más consumida en todo el mundo.
Esta variedad moderna no procede de una sola especie ancestral, sino de una combinación de varios linajes que se mezclaron a lo largo de la evolución. Para esta investigación, publicada por la revista Horticulture Research, se aplicó una nueva técnica genómica que permite “leer” marcas temporales incrustadas en el ADN.
El resultado mostró que el genoma de la frutilla es mucho más complejo de lo que se pensaba, ya que se trata de un octoploide, es decir, cuenta con ocho copias de cada cromosoma. Este rasgo es resultado de la fusión de varias especies a lo largo de más de cuatro millones de años.
Cómo fue la evolución de la frutilla en los años y las claves del estudio
La investigación sugiere que la formación del genoma de la frutilla no fue un único evento, sino una serie de tres grandes allopoliploidizaciones, como se define a la fusión entre genomas de distintas especies.
Según las estimaciones, el primer evento ocurrió hace entre aproximadamente 3.1 y 4.2 millones de años; el segundo entre 1.9 y 3.1 millones de años; y el tercero entre 0.8 y 1.9 millones de años atrás. Estos rangos temporales permiten trazar un modelo evolutivo por etapas que explica por qué la variante actual tiene cuatro subgenomas distintos.
Para este hallazgo, la clave fue el uso de retrotransposones con repeticiones terminales largas (LTR-RTs), fragmentos de ADN capaces de insertarse en diferentes puntos del genoma. Estos elementos funcionan como “marcas de tiempo evolutivas incrustadas en los genomas de las plantas”. Comparando las similitudes de esos elementos entre cromosomas, se puede reconstruir qué cromosomas comparten ancestros recientes y estimar el momento de las fusiones genómicas.
Los “descendientes” actuales de la frutilla y el impacto en la agricultura
Los investigadores desarrollaron una metodología llamada matriz de similitud serial (SSM) que combina la identificación de LTRRTs con análisis de similitud para dividir el genoma octoploide en cuatro subgenomas discriminables. En cuanto al parentesco con especies diploides actuales, el estudio confirma que al menos dos de los subgenomas de la frutilla están claramente relacionados con especies vivas: Fragaria vesca (la frutilla silvestre europea) y Fragaria iinumae (nativa de Japón y este de Rusia).
Sin embargo, los otros dos subgenomas (denominados en el estudio FanCC y FanDD) no se corresponden con ningún diploide moderno bien caracterizado en las muestras disponibles. Esto sugiere que parte del pool genético responsable de la frutilla cultivada procede de linajes hoy extintos o todavía no muestreados por la ciencia, lo que complica reconstrucciones previas que postulaban un origen más simple.
Los autores del estudio, entre los que se encuentran miembros del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y de universidades asociadas, remarcan que, aunque el panorama se aclara, persisten preguntas: ¿qué especies exactamente aportaron FanCC y FanDD? ¿Existen poblaciones silvestres no muestreadas que puedan completar el rompecabezas?
El impacto de la investigación en la agricultura
Más allá del interés académico, el trabajo tiene implicaciones prácticas para la agricultura y los programas de mejoramiento. Comprender la estructura en subgenomas y la historia de fusiones permite identificar orígenes de resistencia a enfermedades, rasgos de sabor o tolerancia ambiental que pueden estar distribuidos en subgenomas distintos.
Además, la SSM y el uso de LTRRTs ofrecen una herramienta poderosa para estudiar otros cultivos poliploides, como trigo, algodón o caña de azúcar, donde los progenitores diploides no siempre están disponibles o son difíciles de identificar. Para los mejoradores, este mapa evolutivo abre vías para diseñar cruces más informados y para rescatar variabilidad genética perdida.
El hallazgo también recuerda que incluso los cultivos más familiares pueden encerrar historias evolutivas profundas y sorprendentes, reveladas ahora gracias a la combinación de genómica de alto nivel y nuevos métodos bioinformáticos.
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