Condenado por matar a un joven en un robo
Neuquén.- El crimen ocurrió en 2015 pero, como el asesino era menor, se aguardó hasta que cumpliera la mayoría de edad para dictarle la pena, que es de seis años de cumplimiento efectivo.
“Justicia para mí sería que se pudra en la cárcel y que mi hijo vuelva a casa”, explicó Alejandra Sáez, la madre de Cristian Fernando Peña, de 21 años, asesinado de un tiro en el pecho en 2015 tras resistirse a un robo en la vía pública.
Pese a considerar insuficiente la condena, la madre de Peña reconoció que los seis años de prisión efectiva que le impusieron al asesino “al menos es algo de justicia”.
La madrugada del 25 de abril de 2015, Peña volvía a su casa cuando fue interceptado por un adolescente de 17 años en calle Río Desaguadero al 900, en el barrio Provincias Unidas.
El ladrón le sacó la billetera y cuando le quiso robar el celular la víctima se resistió, por lo que el adolescente le disparó a quemarropa en el pecho.
Una vecina que escuchó la detonación dio aviso a la Policía. Peña llegó con vida al hospital, pero murió a los pocos minutos.
Las cámaras de seguridad de los vecinos y de un colegio fueron esenciales para esclarecer el hecho. “Se pudo ver que el pibe había salido a robar. Intentó sacar las ruedas a una EcoSport, luego le rompió el vidrio a un taxi, pero no tenía nada y justo se lo cruzó a Fernando y se desquitó con él”, expresó la madre, y sentenció: “Lo mató porque tenía ganas, porque se resistió a ser robado”.
En diálogo con LM Neuquén, la mujer confió que ayer cuando se levantó para ir a tribunales a escuchar la sentencia contra el asesino de su hijo, pensó que lo dejarían en libertad. El joven, que hoy tiene 19 años, fue condenado a seis años de prisión efectiva por homicidio en ocasión de robo. “Ahora hay un mensaje de que si matás, entonces vas preso. Que no porque sea menor no va a haber consecuencias”, resaltó.
En su momento, el condenado aceptó su responsabilidad y se lo incorporó al programa de Libertad Asistida, pero siempre mostró un “desinterés” en apegarse a las normas jurídicas. Sumado a la gravedad del hecho, que ocurrió de noche y en compañía de un adulto (huyó en el auto que conducía un mayor), el tribunal hizo la excepción y le impuso una pena de prisión efectiva.
Seis: años de prisión efectiva para el agresor. El crimen fue cuando era menor.
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