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La Mañana Escuelita V

Condenan a 7 represores con penas de 3 a 6 años

La sentencia fue criticada por querellantes y organismos de DD.HH.

PABLO MONTANARO

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NEUQUÉN

“Asesino, cobarde”, fue el grito que recibió Jorge Soza, ex subjefe de la Policía Federal, el único de los siete condenados con penas de entre 3 y 6 años de cárcel que estuvo presente ayer en la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal 1 de Neuquén, donde se leyó el veredicto del quinto juicio por delitos de lesa humanidad. En la causa, denominada Escuelita V, se ventilaron los casos de dos víctimas que fueron detenidas y encarceladas entre 1976 y 1977. El grito de ese integrante de una organización de derechos humanos resumió la desazón con la que recibieron el fallo de los jueces.

Con la ausencia de los defensores oficiales de los imputados, el tribunal encabezado por Eugenio Krom condenó al ex jefe de Inteligencia del Comando de la Sexta Brigada de Neuquén, Oscar Reinhold, a 6 años y 2 meses de prisión; a los ex miembros del Destacamento de Inteligencia 182, Jorge Molina Ezcurra y Sergio San Martín, a 5 años y 8 meses; y a Jorge Di Pasquale, a 5 años y 4 meses. Además, condenó a Soza a 5 años y a Gustavo Vitón, ex interventor militar en la Comisaría Cuarta de Cipolletti, y Antonio Camarelli, ex comisario de la Policía de Río Negro, a 3 años.

“¿Qué pensarán las víctimas de estas condenas? Reivindicamos a nuestros hijos y a todos los que se han sometido a brindar testimonios dolorosos en cada audiencia”, dijo Lolín Rigoni, Madre de Plaza de Mayo filial Neuquén y Alto Valle.

A los siete imputados se les atribuyeron los delitos de privación ilegítima de la libertad y aplicación de tormentos, salvo a Camarelli y Vitón, que fueron absueltos por este último cargo contra una de las víctimas Félix Oga.

La abogada de la querella del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (Ceprodh), Natalia Hormazabal, criticó duramente el fallo al señalar que “las condenas no nos conforman y el hecho de que se absuelva por tormentos a dos de los imputados que llegaron a este juicio marcan la política de impunidad que sigue estando muy presente en estos juicios a genocidas”.

Calificó de “miope” el veredicto de los jueces por no condenar a dos de los acusados por las torturas sufridas por Oga, quien fue secuestrada por un comando armado en la casa de sus padres en Catriel el 27 de marzo de 1976. Las condenas establecidas por el tribunal están muy alejadas del pedido que hiciera el fiscal federal Miguel Palazzani, quien había solicitado penas de entre 10 y 17 años para todos los imputados por los hechos que tuvieron como víctimas a Oga y Alipio Quijada (ya fallecido), secuestrado en Cutral en septiembre de 1977.

Salvo Di Pasquale, el resto de los condenados en este juicio -que ya recibieron condenas en otras causas- gozan del beneficio de la prisión domiciliaria.

“No debemos bajar los brazos. Hemos conseguido juicios. Esperamos que no haya un retroceso porque se ponen trabas para los juicios. Pero eso dependerá de nosotros”, dijo Lolín Rigoni, Madre de Plaza de Mayo filial Neuquén y Alto Valle.

CRÍTICAS

“Penas mínimas para asesinos máximos”

“Si bien las penas son mínimas para asesinos máximos, lo importante del veredicto es que el Tribunal no hizo lugar al planteo de las defensas que fue pedir que se anule la imprescriptibilidad de estos delitos”, explicó la dirigente de la APDH de Neuquén (APDH), Noemí Labrune. La dirigente agregó que “lo hacen sobre la base de un disparate jurídico de un pronunciamiento de la Corte Suprema de una forma no tan directa o explícita que menciona la prescriptibilidad”.

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