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Conocé al neuquino que es el señor de los mapas

Un viaje imaginario por la geografía neuquina y patagónica de la mano de un apasionado investigador.

Existe un modo singular de conocer Neuquén, y es a través de sus mapas. Claro que se necesita primero conocer algunas claves que nos permitan ir maravillándonos de a poco. Entender a nuestra provincia en los mapas es volver a experimentar aquellas emociones de nuestra época escolar, cuando hacíamos emerger los contornos y relieves geográficos con tinta china en el papel de calcar.

“Los mapas nos cuentan historias” afirma Rodrigo Tarruella, editor de publicaciones digitales, siendo la más conocida la revista digital “Más Neuquén” (masneuquen.com) que además tiene su versión en papel. Es una publicación dedicada a historia y conocimiento del Neuquén que trata de acercar lecturas y fuentes para profundizar en el conocimiento de nuestra provincia y región, aprovechando las redes sociales como medio y las posibilidades que brinda Internet. Aparte de temas históricos, se publican artículos de paleontología, geología, antropología.

En conversación con LM Neuquén, comentó: “la cartografía antigua es un tema importante, porque cada mapa nos cuenta una historia. Dentro del ámbito periodístico, en la radio pública de Plottier estoy haciendo desde hace algunos años un programa de radio de episodios de la historia neuquina, que se llama Esa es otra Historia, junto a otro compañero, Jorge Abella. Muchos de los audios de ese programa, se pueden encontrar en YouTube, en el canal de Más Neuquén. También soy miembro de número de la Junta de Estudios Históricos del Neuquén".

"Podemos descubrir en cada detalle de un mapa, un plano, o un croquis, una historia que no tiene solo la intención de mostrar relieves o ríos, podemos elegir adentrarnos en la profundidad de ellos, y como en una lectura sumergimos en su universo, unir el presente con el pasado. En cada uno de ellos, hay seres humanos con sus historias. Podemos intuir sus esfuerzos y sufrimientos representados por ejemplo en la ausencia de infraestructura. Podemos ver las modificaciones producto de la acción del ser humano y asimismo su progreso. Podemos viajar en el tiempo. También el pensar el propósito de quienes elaboraron la cartografía nos cuenta una historia. El saber por qué lo hicieron. Cada uno de nosotros puede ver algo distinto. Todo mapa tiene una intención”, sostuvo.

- ¿Cuál es el modo de acceder a los mapas en la actualidad?

Bibliotecas y universidades en primer lugar, luego el IGN (Instituto Geográfico Nacional). Hay miles de personas que tienen algún mapa viejo guardado que espera ser encontrado. También los sitios de comercio en Internet. En la región hay casos de colecciones privadas. No estoy en contra de ellas, siempre que el objetivo sea preservar y difundir, no que el propietario se prestigie con la colección impidiendo su divulgación. Los mapas antiguos, así como la fotografía histórica, a excepción tal vez de fotos familiares, en mi opinión pertenecen al dominio público.

Afortunadamente en estos tiempos, hay muchos sitios de internet que digitalizan y ponen a disposición cartografía antigua e histórica, especialmente bibliotecas y universidades. Otra de las publicaciones que edito se llama Viejos Mapas (viejosmapas.com). Al igual que en Más Neuquén, se publican mapas antiguos e históricos en muy buena definición. Publico los mapas que tengo y además los que me prestan para digitalizar o me envían directamente digitalizados para publicar. Todos pueden ser descargados. De esa manera, los mapas se multiplican por cientos o miles.

- ¿A partir de qué momento se empezó a incluir los mapas de la Argentina a la región patagónica y por qué?

En tiempos de la colonia, la Patagonia era representada en los mapas casi en las puertas de Buenos Aires, ya que la frontera Sur estaba cerca. Una parte importante de los mapas eran de cartógrafos franceses e ingleses. Ambas naciones miraban con especial atención la Patagonia, por eso no es de extrañar que la dibujaran a menudo como si no formara parte de las posesiones españolas, ni de la joven nación que la reemplazó, suponemos para legitimar una hipotética ocupación.

Luego de la caída de Rosas y hasta la batalla de Pavón, hubo intentos cartográficos que trataron de priorizar los intereses por un lado de la Confederación Argentina y por otro el de la Provincia de Buenos Aires. Necesitaban justificar y demostrar su existencia política y abrirse al comercio. Si bien se elaboraron mapas y descripciones geográficas que incluían la Patagonia, el desconocimiento de esas áreas quedaba en evidencia.

En los mapas posteriores a las luchas entre Buenos Aires y la Confederación, no era raro ver representada a la Argentina, solo hasta el río Colorado o el río Negro.

Todo cambió repentinamente a partir de la campaña militar del gobierno argentino para someter y desalojar a los pueblos que la habitaban. Había que relevar rápidamente esos territorios patagónicos para incorporarlos a los mapas. La cartografía ayudaba sostener y darle legitimidad al discurso del gobierno, justificando su acción, y lo blindaba en teoría, de posibles pretensiones extranjeras. Además, favorecía e incrementaba las posibilidades de comercio exterior.

- ¿Qué tipo de posicionamientos políticos existen en la confección e interpretación de un mapa?

La cartografía, aparte de dibujar con líneas la representación de un espacio, puede tener una intención y un propósito, como toda acción producida por seres humanos. Y puede ser que esa intención escape al interés de la ciencia. Por ello, la necesidad de los Estados de crear una cartografía oficial. Un mapa puede ser un poderoso instrumento de propaganda. La interpretación de un mapa puede desatar conflictos entre naciones, entre provincias, entre municipios, entre vecinos. Un mapa donde se represente una pérdida o aumento de superficie, puede quitar o aumentar el poder de un gobernante. Una nación o un municipio, puede poner en apuros a otro publicando un mapa con los límites corridos, aun suponiendo que se tratara de un error. Los mapas y los planos, son documentos con poder. Estar representado en el mapa da autoridad. Se puede pensar también como hecho político. Cuando dos naciones o dos vecinos dirimen sus límites, cada uno presenta sus propios mapas o planos, o al menos interpretan alguno que favorezca su posición. En la cartografía antigua podemos hacerle un seguimiento a esos posicionamientos e interpretaciones. Un ejemplo son los mapas de los laudos entre Argentina y Chile para resolver conflictos de límites.

Rodrigo Tarruella está presentando una muestra en la Biblioteca “Poeta Juan José Brión” de la Legislatura Neuquina en el marco de su 60° Aniversario en la se exponen una serie de mapas sobre los que el investigador nos comentó: “Uno de los más interesantes fue publicado en el Atlas Geográfico de la República Argentina de Mariano Felipe Paz Soldán, que era un ilustre exiliado peruano que llegó al país luego de la ocupación de Lima por parte del ejército chileno tras la guerra del pacífico. Fue la primera obra cartográfica integral de la Argentina, con la ubicación de numerosos fortines y la capital designada del Neuquén, Campana Mahuida. Hay mapas militares, escolares, oficiales, catastrales, mapas históricos"

"Es importante distinguir mapa histórico de mapa antiguo. Un mapa histórico es un mapa que representa sucesos del pasado pero que no fue dibujado en la época que quiere representar. Por ejemplo, en la muestra presentamos uno de Gregorio Álvarez con rutas de expediciones al Neuquén, casi todas de épocas coloniales", afirmó.

"En otros mapas podemos observar las trazas del frustrado ferrocarril a Chos Malal, que además se proyectaba como ferrocarril trasandino, la evolución de las divisiones departamentales, la ubicación de las primeras ciudades o poblados, los nombres de los propietarios de las grandes extensiones entregadas por distintas leyes luego de la llamada campaña del desierto, la ubicación de fortines o destacamentos militares, podemos determinar en distintos mapas distintas ubicaciones para establecer el meridiano cero, algunas desde Buenos Aires, otras desde Córdoba, hasta que finalmente se adoptó por norma el meridiano de Greenwich", dijo.

"En tiempos del jesuita Havestadt, mitad del siglo XVIII, podemos inferir de su mapa, más bien un croquis, que el volcán Tromen, al cual llamaban Pum Mahuida, estaba activo. Podemos jugar a evaluar el grado de conocimiento que había en cada tiempo. Sumergirse en los mapas es nadar en un mundo de detalles”, señaló.

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- ¿Qué nos podés contar acerca de los Fortines Patagónicos en los mapas?

Hay un mapa histórico publicado en la obra de Juan Mario Raone, Fortines del desierto, mojones de civilización, que además tiene la descripción de la ubicación de cada uno de ellos dentro del contenido de la obra. No obstante, como en un rompecabezas, se puede gracias a la cartografía antigua de distintas fuentes, reconstruir la ubicación de una parte importante de ellos, especialmente, aunque no fueron los únicos, de tres grandes grupos, los fortines de la línea del río Neuquén, los del río Agrio y los del Limay. Algunos perduraron a través de las ciudades o pueblos que lo continuaron. Sobre este tema, algo vamos a publicar en Más Neuquén utilizando herramientas del siglo XXI, es decir, GPS.

Sobre el tema de los fortines en mi opinión, debemos tocarlo con respeto. Para una parte fue símbolo de avance y progreso, pero para otra, de dolor y sufrimiento. Pero como hecho histórico, sucedió, y por ello tiene que ser tratado y pensado.

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- ¿Cuál es la lectura que a través de los mapas se hace del poblamiento de los pueblos originarios?

Es interesante ver como los pueblos originarios aparecían en las distintas cartografías, ya sean nacionales o extranjeras, con mayor o menor exactitud, a veces solo mencionadas como territorio indio, o como “indios de”, de Namuncurá, de Pinzen, etc. En el mapa de Havestadt, por ejemplo, se considera a Chile y el actual Neuquén como un mismo espacio, unido por la cordillera, donde habitaban distintos pueblos que hablaban mapudungun, la lengua mapuche. Estamos hablando del siglo XVIII, anterior a la mentada araucanización de las pampas. Claro que Havestadt solo recorrió parte del actual Neuquén, no de la actual Argentina, pero se hubiera encontrado con la misma situación si hubiera avanzado más al oriente.

Luego de la campaña del desierto, los pueblos originarios desaparecen de los mapas, cartográficamente hablando. Pero la extensa toponimia, nos sigue hablando de ellos.

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- ¿Cómo sobreviven los mapas de papel en la era digital con los GPS, Google Earth y otros adelantos tecnológicos?

El papel como soporte tecnológico de los mapas, ha quedado obsoleto. Ha quedado relegado a fines decorativos o de estudio. Sin embargo, la cartografía vive su edad de oro. La tecnología lo ha hecho posible. Nunca como ahora hubo tanta gente elaborando mapas. Los SIG (sistemas de información geográfica), los servicios de mapas como Google Maps y OpenStreetMap, las imágenes satelitales, el GPS, y las nuevas herramientas que año a año se van desarrollando, han posibilitado que no sea necesario ser un especialista para elaborar mapas de gran calidad. La nueva cartografía puede tener audio, imágenes, animaciones, ser vista en perspectivas, alimentarse de información externa, permitir filtros… ¿Quién no ha buscado con el Google Earth la ubicación de su casa? Hace solo dos o tres décadas, era inimaginable. Antes para ir a un domicilio pedíamos la dirección, ahora, la ubicación. Aun así, sigo fiel a mi viejo globo terráqueo. El que me enseñó a conocer y viajar por el mundo con solo mirarlo.

Para quienes estén interesados en visitar la muestra pueden dirigirse a Biblioteca “Poeta Juan José Brión” Leloir 810 de la ciudad de Neuquén con entrada libre y gratuita.

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