Contra todo pronostico, Lucile Randon, una monja francesa conocida como la Hermana André -considerada como la persona más longeva viva en Europa-, superó el COVID-19 a poco más de 20 días de haber dado positivo para el virus que provocó la pandemia.
De acuerdo con lo publicado por La Vanguardia, Randon dio positivo para COVID-19 el 16 de enero y fue sometida a una estricta cuarentena en la habitación de la residencia de ancianos de Sainte Catherine Labouré donde vive en el sur de Francia.
"Ni siquiera me di cuenta de que estaba infectada", dijo la monja en declaraciones al medio de comunicación Var Matin. El encargado de la residencia de ancianos explicó al mismo medio de comunicación que la Hermana André no se sentía atemorizada por el virus, pero si se mostró angustiada porque otros residentes del centro contrajeran la enfermedad.
"También le preocupaba si sus horarios de acostarse o de comer iban a cambiar por estar infectada", agregó el vocero del geriátrico.
Lucile Randon nació en la localidad de Alés al sur de Francia en el año 1904 y es considerada la segunda persona viva verificada más longeva del mundo. La primera es la japonesa Kane Tanaka, nacida el 2 de enero de 1903.
COVID-19 en Francia
Francia, al igual que sus vecinos europeos, se encuentra transitando la tercera ola de contagios de COVID-19, y actualmente el Gobierno está preocupado por la propagación de las cepas británica, brasileña y sudafricana en el país.
La Dirección General de Salud envió este 7 de febrero una circular a todos los profesionales de la salud del país ante la propagación de las nuevas variantes británica, brasileña y sudafricana. La nueva estrategia incluye más tests y un aislamiento prolongado.
Otra preocupación del Gobierno francés es las altas tasas de depresión registradas en los estudiantes universitarios confinados y los numerosos intentos de suicidios reportados.








