El índice, que cobró popularidad en los años 70, surge de la sumatoria de la desocupación y la pobreza, y revela el daño que estos causan en la economía de un país.
Si bien los registros se mantienen por debajo de los récords de 2016 en Argentina, en el último mes el número creció y fue de 36,7 en el primer trimestre del año, poco más de la mitad de lo que se había registrado en el segundo de 2016: 59,8.
De acuerdo con un estudio de la Universidad de El Salvador, el índice empeoró en el primer trimestre comparado con el resultado anterior, con una variación de 30,4 en 2016 a 36,7 en 2017.
La miseria creció porque la inflación se mantuvo y aumentó la desocupación. Entre enero y mayo el IPC acumuló un aumento de 10,5% y se espera que el año termine en torno al 24%, mientras que la desocupación alcanzó un 9,2%.
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