CRUDO Y DIRECTO
Desde el primer corte de promoción, "El argentinito" (“Ese pequeño argentinito que llevamos va colgado como gajo de la mano, bien peinado con corbata y mocasín, va gritando sólo para hacerse ver”), todo el álbum contiene un sonido crudo y directo, producto de las viejas y olvidadas grabaciones analógicas que se desarrollaron en los estudios Ocean Way de Los Ángeles.
Piezas propias, con la colaboración de Luis Gurevich, como la mencionada "El argentinito", "Ella", "Las canciones", "Hoy bailaré", "Las cruces de Belén" y "El desembarco" (“Están los que resisten y nunca se lamentan los que dicen yo para que vivo los que recuperan rápido sus fuerzaslos que lucran con lo que he perdido”), marcan el concepto de esperanza, actualidad y futuro de la placa.
Pero además, y como para subrayar el mensaje, León grabó "A los mineros de Bolivia" ("... por la boca del trueno se oye volar el valor, son los mineros de acero, son el pueblo y su dolor...”), donde la música de Gurevich se basa en un texto de Ernesto "Che" Guevara, "8 de octubre" compuesta junto a Luis Alberto Spinetta, "Mi estrella" con Ivan Lins y "Bicentenario" (“Y van dos siglos de sombra y luz nación de un destino a cara o cruz...)".
Mientras que la crítica se hizo presente en la composición "Fachos", con letra y música de Gieco junto a Claudio Moglia ("... el pueblo se llama como genocida, al costado de la ruta nos paró gendarmería, lo que buscan no está en mi mochila, está en el avión que pasa por arriba... Fachos, feos y sucios, van haciendo desastrespor los rincones del mundo sangre, soledad y muerte, por todos lados es moneda corriente". (Luis Digiano)
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