Cuando la música se vive como un ritual
Buenos Aires > Roberto “Palo” Pandolfo volverá a los escenarios para desplegar el repertorio de su tercer disco solista, «Ritual criollo», el próximo 13 de septiembre en Niceto Club en Buenos Aires. El artista lleva 25 años explorando los caminos de la música, 12 discos en su producción y la experiencia de haber liderado dos bandas emblemáticas de la historia del rock nacional: Don Cornelio y La Zona y Los Visitantes. Pero con el tiempo Pandolfo se cansó de su rol de “líder” rockero y decidió dar sus primeros pasos como solista. “El rock and roll llega un punto que me harta. Me interesa la obra, la creatividad, la canción. No comulgo con actitudes demagógicas, no me gusta arengar al reviente, ni cosas así. Yo quiero que cada uno sea libre”, explica Pandolfo.
Después de la edición de sus discos solistas «A través de los sueños» y «Antojo», el cantante retoma en este nuevo proyecto sus ansias de volcarse hacia la música popular latinoamericana, sin dejar de lado su esencia psicodélica. Este desafío pudo superarlo de la mano del grupo “El ritual”, integrado por Raúl Gutta (batería y percusión), Sergio Gutiérrez (piano, teclados y acordeón) y Gustavo Senmartín (bajo, contrabajo programación y samplers), todos ellos de raíz “litoraleña y chamamecera”. “El ritual es uno de mis orgullos. Armar una banda donde se dé la fusión de culturas, de caracteres, de sonidos, de colores, que de alguna manera fue cuajando este disco tan deseado”, apunta el músico. Como resultado combinación de estilos surgió “Ritual criollo” en el que el tango, la cumbia, el cuarteto, el vals, la chacarera y el rock se entrelazan para generar múltiples climas. “Es una búsqueda más conciente que nunca de las raíces desde la psicodelia, como traer las raíces al mundo contemporáneo. O sea yo no hago folklore, hago psicodelia”, afirma el compositor, “lo lindo del ritual es que los chicos del folklore cantan a lo loco, les encanta meter voces y cuando abrís la puerta de la armonía vocal estás como en un nivel superior en la música”, agregó. Escritor incansable e intérprete sensible, Pandolfo habló del entusiasmo que le despierta su estreno de álbum y banda y las nuevas sendas de su búsqueda musical.
¿Sentís que con este disco pudiste volcarte definitivamente a la música popular?
Yo creo que siempre estuve haciendo música popular, lo que sí entiendo es que este disco hace mucho hincapié en esas culturas que un poco se dejaron de lado desde la década del sesenta con la penetración cultural del rock and roll en adelante. Este disco está bien plantado ahí, sin dejar de lado, justamente toda esa influencia de la psicodelia que es como la cultura inicial de la gente de mi generación. Está toda esa impronta de ancestros que es toda una investigación y un placer para mí, volcarme a esas raíces musicales, con el enfoque de la psicodelia.
¿Creés que este es el disco que estuviste buscando durante estos años?
La verdad es que estoy muy contento, estamos en el aire con el disco. Cuando empecé la carrera solista mía, yo estaba buscando un disco, no una carrera, quería hacer un disco nada más. Después seguí y no paré más. Ahora di con un percusionista que toca batería llamado Raúl Gutta, que viene de Corrientes, de tocar chamamé y folklore y junto con él pudimos cuajar este proyecto. Él toca la batería, es un estudioso de lo afro americano y chamamecero de ley, entonces creo que ahí se cuaja esta posibilidad de llegar a ritual criollo con ese peso específico de la tierra.
¿Te interesa volver a asumir el rol de líder de banda?
No, yo simplemente soy Palo. Lo importante es que todos los que trabajemos juntos, armemos un equipo y cada uno tenga un rol definido y se pueda concentrar cada cual en lo suyo. Lo que nos quita el sueño es tener una banda que tenga dinámica, que pueda subir y bajar a lo loco.
Eso es un poco lo que plantea el disco desde su variedad rítmica que va generando muchos climas diferentes…
Sí, fue un trabajo tremendo la compaginación. Estuve como armando bocetos y buscando que cada tema llame al otro, como en una película, donde se suceden las escenas. De hecho utilicé el concepto de película en la compaginación, por eso abre el disco con ese tema, “Oficio del cantante” que es como un introito, como los títulos, que te van avisando de qué va a la historia y después sale “Amor” que es echar toda la carne al asador para que se desarrolle el disco y el gran final psicodélico con “Blanca Lucía” y “Afrodita”. “Chicas alegría” es como un epílogo, como un final feliz.
¿“Oficio del cantor” es en cierto punto auto referencial?
Con este tema me pasó que me puse con la guitarra criolla y lo empecé a cantar a viva voz, sin pensarlo, sin escribirlo, sin hacer la melodía, ni nada. Empecé a cantar el tema de la nada. Yo no analizo lo que digo, yo canto y grabo lo que sale. Cuando lo escuché me emocioné y quedé muy engrampado con esa manera de componer. De hecho así compuse varios de los temas que van en el próximo disco que sale el año que viene. Este tema me abrió una puerta para volver a componer desde lo ultra espontáneo, desde la intuición pura.
¿Te interesa mucho que tu trabajo tenga un público masivo o te gusta el rol de artista under o de culto?
Yo tomo mi carrera como una cosa abierta que fluye y no me conformo con nada. No sólo quiero ser masivo en Argentina, sino en Latinoamérica y quiero irme a Europa y representar a la cultura argentina allá. Yo tengo metas muy altas, pero con toda humildad y con lo que me sale, que es lo mío. Yo, si bien no te lleno un Obras ahora, me siento un músico reconocido, popular y masivo, por más que no me llene de guita y no sea millonario, ni nada de eso, creo que tengo un lugar tremendo y amo el lugar que tengo.
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