"De chico quería ser como BJ, nunca imaginé tocar 20 años con una banda"
[email protected]
Nuevamente en la zona y festejando 20 años de Kapanga. ¿En lo personal, cómo vivís este momento?
Muy feliz. La verdad que nunca me lo hubiese imaginado llegar a veinte años con la banda. Da un poco de vértigo mirando para atrás, pero hacia delante todavía hay un montón de cosas nuevas por hacer. Cuando llegamos a los 15 años nos parecía un montón y todavía sigue.
Si tuvieras que marcar tres momentos fundamentales de Kapanga, ¿cuáles serían?
Por tres lugares que hemos pasado que son Cemento, Obras y Luna Park, porque son lugares fuertes donde todas las bandas querían tocar. Había que pasar por ese circuito para tener un futuro y decir acá estamos nosotros y esta es nuestra propuesta. Llegamos a esos lugares y quedaron chicos. Ahora el 7 de noviembre con el cierre de la gira volvemos por tercera vez al Luna.
¿Cuándo hizo la banda el quiebre en su carrera?
Creo que fue en el cuarto disco, con Botanika(2002). Habíamos grabado con EMI y teníamos contrato por cinco discos hasta que vino la debacle en el 2001 y nos quedamos sin compañía. De forma independiente sacamos Botanika por Tocadiscos y fue como sobrevivir a esa crisis y a cinco presidentes. Ahí fue como que cambiaron las composiciones y comenzamos a bucear por otros lados.
Antes de fin de año hay disco nuevo. ¿Cómo es el título y cuál va a ser el corte?
Ya está terminado y la semana que viene comienza a rotar el corte de difusión. Es el primero que sacamos en nuestro nuevo estudio de grabación y es toda una incertidumbre. Es aprender un montón de cosas nuevas porque en 15 años había temas de los que antes se ocupaba la discográfica. El disco se llama Motormúsica y el corte es el que da el nombre a la placa.
En cuanto a composiciones, ¿qué podés decir?
Está bueno porque hay varias canciones que sobresalen y tuvimos varios invitados. Grabaron un tema Los Auténticos Decadentes, otro Fernando, de Catupecu Machu, y también el Pity de Las Pastillas del Abuelo. Ivonne Guzmán, ex Bandana, fue otra invitada en los coros -hoy canta en la banda La Delio Valdez, que hace cumbia colombiana- y el trompetista de Las Pelotas, Alejandro Gómez, se sumó en tres temas. Entre la gente amiga llamamos a una banda de hip hop que se llama Lo pibito. Estuvo bueno porque hace mucho que no invitábamos gente.
Con propio estudio, ¿te ves como productor de otras bandas?
No es una parte que me copa. Es la que menos me gusta. Esa pregunta es para Michael (guitarra), que es un fanático de la tecnología. Soy el que menos aporte lleva al estudio porque me siento como si estuviera encerrado en una jaula. A mí me enseñaron de chiquito una cosa: si no sabe, no hable, y me quedó muy marcado (risas).
La banda se caracteriza por su rock festivo, ¿dónde encasillás a Kapanga?
No sabemos. Nunca fuimos una banda dark para transformarse en una banda que hace canciones para bailar. Son mezcla de estilos, hay temas más festivos que otros, o la mezcla del cuarteto con el ska. Eso era especial al principio, hoy eso es parte del ADN de Kapanga. El cuarteto que hacemos es un cuarteto rock. Ni siquiera sabemos nosotros qué es. Pero también vamos a otros países a tocar y la gente nos relaciona con el ska. Es toda una mescolanza bastante importante que viene con nosotros desde hace 20 años. Siempre estamos en la búsqueda de otras cosas, de no quedarnos en eso, con las canciones que tenemos podemos relajarnos un poco y disfrutar un poco más. Pero somos inquietos y estamos como si fuésemos nuevos.
¿Qué quería ser el Mono Fabio antes de transformarse en cantante?
Quería ser camionero como BJ -personaje de una serie de los 80-, que andaba en la ruta con un camión acompañado de un mono. Me encantaba la vida que llevaba el chabón. Pasaba todo por el tema de viajar. No me tocó ser un camionero, pero con Kapanga estoy en la ruta 200 días al año.
Con esta larga trayectoria y a esta altura, ¿hay algo que ya no te guste de las giras?
Lo sigo disfrutando. Me gusta mucho la ruta y es medio adictiva. Es algo medio inexplicable. Estoy quince días en mi casa y quiero rajar. Viajando muchas veces me encuentro conmigo mismo. A veces el chofer va manejando, yo voy al lado, es de madrugada y ni hablamos. Creo que ahí vas pensando cómo arreglás el mundo. Mientras vas en la ruta se te pasa de todo por la cabeza.
Uno imagina al Mono Fabio alegre las 24 horas. ¿Cómo sos puertas adentro?
Pará, llamemos a mi mujer (risas). No debe ser fácil convivir conmigo mismo, pero tengo esos días como todo el mundo. Los días más felices son cuando me subo a cantar. En casa soy Martín, padre de familia que lleva el chico a la escuela y que trata de atender las cosas de la casa cuando se puede. Eso un poco te mantiene los pies sobre la tierra. Ahora salimos hace una semana y vuelvo el otro lunes. Es la estrella de rock que anda por todos lados, se saca fotos, la gente te quiere, te dan besos. Después llegás a tu hogar, te mandan al mercado de los chinos a comprar dos leches y se va la estrella a la mier... Se te cayó la fantasía en cinco segundos. Yo a mi mujer la conocí en el primer show de Kapanga y tengo una relación más allá del amor y de nuestro hijo. Ella vio todo lo que nos pasó a la par mía. Es una contención y sabe de qué se trata. Me vio cuando no nos conocía nadie.
¿Cómo llevás la relación del padre rockero con su hijo?
Él la lleva bastante bien. Es un chico muy centrado y es músico. Toca la guitarra y curtimos el mismo idioma. Es una relación respetuosa porque me podría haber salido un "Pomelito" –personaje de Capusotto- y tengo un pibe que es un amor en su forma de ser. Creo que cuando hay que poner los puntos hay que dejar de ser ese tipo afable que la gente está acostumbrado a ver por la calle. Soy padre y tengo las mismas preocupaciones que otros padres.
Kapanga debe ser una de la más queridas, eso no les pasa a muchas bandas.
Me parece que de alguna forma es porque la gente nos ve más mortales. Y al hacer una música que es bastante popular, te da la posibilidad de llegar a distintos públicos. En los shows te encontrás de todo. Lo que nos pasa es soñado por todo el cariño que recibimos. Caminar por la calle y recibir afecto de gente desconocida es grandioso.
"Ante las situaciones tensas, siempre prevaleció la banda"
Kapanga, como cualquier banda, pasó por crisis. Pero las superó. "Nuestro grupo humano es buenísimo. En ningún momento planteamos el tema de parar o tomarse un tiempo. Cuando las situaciones fueron tensas, siempre prevaleció la banda. Siempre cuento una anécdota porque esto es un compromiso desde el inicio. En 1998 tocábamos por primera vez en Mar del Plata para cien personas. Ese mismo día se muere el papá de Miguel (guitarrista). Nosotros nos fuimos y él no viajó, no sabíamos si íbamos a tocar. A las ocho y media estábamos en un bar, porque ni siquiera teníamos hotel, y apareció Miguel y venía a cumplir su obligación con la banda. No éramos lo que somos hoy, y eso marca un poco el compromiso que existe. Está por encima de las cosas más horribles que puede pasar una persona", resalta el Mono.
Te puede interesar...









