De Rusia con dolor: Cuenca perdió todo en final polémico

Cayó por nocaut técnico en el 6º round ante el ruso Troyanovsky.

Kaza, Rusia
César Cuenca perdió el título superligero de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) y el invicto en 49 peleas ante el local Eduard Troyanovsky, quien lo venció por nocaut técnico en el sexto round. La definición provocó polémica debido a que el entorno del chaqueño no aceptó la decisión del réferi David Fields, que, atento a la propia decisión del hombre de Tres Isletas –con gestos elocuentes repetía: "No veo, no veo"– paró el combate, ya que el argentino claramente no podía seguir.

Por eso resultaron infructuosas e injustificadas las protestas del rincón de El Distinto, con actitudes fuera de lugar levantándole la mano, irónicamente, al árbitro mientras el promotor Osvaldo Rivero lo insultaba ante el asombro del Basket-Hall Arezanna. "Nos acaban de afanar, este gil no te ganó, se te tiró arriba porque estaba muerto", dijo su entrenador Mario Tedesco.

Cuenca, que realizaba la primera defensa del título que obtuvo en julio ante el chino Ik Yang, en Macao, se montó en la postura del campeón que espera exageradamente que el retador haga el desgaste. Con una posición de contragolpeador, apenas se le contabilizó en el tercer round un buen cross de derecha.

El ruso fue más certero en sus envíos y en el quinto le abrió una herida en el ojo izquierdo, presagio de lo que vendría. En la sexta vuelta, Cuenca recibió un uppercut zurdo que le rozó el ojo diestro, tras lo cual el local Troyanovsky (23, 19 KO) lo embistió en una confusa acción y al aferrarse Cuenca muy abajo los dos, se fueron al piso. El argentino alegó un rodillazo del rival, que en las reiteraciones de TV nunca se vio.

OPINIÓN
Coincido con la decisión del árbitro

Carlos Irusta
Conductor del programa Ring Side en el aire por Radio La Red

Más allá de las quejas del equipo de Cuenca por el fallo, coincido con la decisión del réferi porque él no pude obligar a continuar a un boxeador que no quiere seguir peleando. Creo que César se agacha exageradamente para agarrar al rival y después caen los dos. Yo no vi ningún rodillazo en la caída como reclamó su entorno. No hace falta ser un experto para darse cuenta de que la actitud gestual es elemental en un boxeador y él claramente indicó que no podía seguir. Antes de ese round iba perdiendo en las tarjetas. El ruso no tiró mucho, pero lo que tiró pegó. Incluso hasta creo lo tuvo sentido. Felicito a César por ser tan fiel a su escuela de boxeo pero para ganar debe arriesgar más.

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