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La Mañana Música

Demoledor

Ante 25 mil fans, Axl y compañía dieron un show contundente lleno de clásicos

BUENOS AIRES

Después de 23 años de espera, Guns N’ Roses pisó nuevamente suelo argentino. Fue el martes en el Gigante de Arroyito, estadio del club Rosario Central, donde 25 mil personas vibraron con Axl Rose y compañía. Esta fue la primera de las tres presentaciones de la banda en el país, ya que el viernes y sábado regresarán al estadio de River Plate, por donde la agrupación estadounidense -en su mejor momento- ya pasó exitosamente en la década del 90.

A esta altura de su carrera, los años han hecho mella en los Guns: ya no se muestran tan provocadores y desafiantes, ni tampoco se ve a un cantante furioso corriendo de un extremo al otro del escenario y lanzando insultos todo el tiempo. Sin embargo, la banda californiana mantiene vivo el espíritu del hard rock noventoso.

La poderosa sonoridad de los Guns sigue funcionando a la perfección, y sobre todo Slash, el “guitar hero” fuera de serie capaz de atravesar cualquier cuerpo con sus solos.

El desafío mayor en este regreso a escena quizás corrió para Axl, encargado de reeditar aquellos hitos vocales alcanzados en los 90 que le permitieron ser una de las voces de esa década. Lo logró parcialmente y brilló en temas como “You Could Be Mine” (Use Your Illusion I, 1991), canción inoxidable que funcionó para el film Terminator 2.

Fuego sagrado

Puntual, la banda que llegó con otros dos históricos, el bajista Duff McKagan y el tecladista Dizzy Reed, abrió su set list con “It’s So Easy” -tema de su primera placa, Appetite For Destruction, de 1987-. Luego le siguieron “Mr Brownstone” y “Chinese Democracy”, para después llegar al primer sacudón con “Welcome to the Jungle”.

En el show, que se extendió durante poco más de dos horas, la gran sorpresa fue “Used to Love Her”, que por primera vez sonó en su gira latina. Los puntos más calientes se dieron con “Sweet Child O’ Mine”, “Live and Let Die”, la grandiosa “November Rain” y la demoledora “Paradise City”, con la que siempre cerró sus conciertos.

Precisamente, luego de despedirse, los Guns tomaron su avión -a las 5 de la mañana- y ya descansan en el Faena Hotel para hacer estallar el Monumental de Núñez.

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