El conflicto de intereses en el fútbol internacional continúa escalando con diferentes comunicados de las entidades.
La FIFA recibió un nuevo y duro golpe en su intento por reformar su negocio. La Concacaf, la confederación que agrupa a Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, rechazó por unanimidad la propuesta de Gianni Infantino y su programa 'FIFA Forward Enterprise' durante una reunión extraordinaria. De esta manera, se suma a la UEFA, que ya había mostrado su descontento e incluso está dispuesta a un boicot si la medida avanza.
El comunicado oficial del organismo regional fue contundente: "Concacaf y sus 41 asociaciones miembro han rechazado la propuesta. Concacaf se reafirma en que el futuro del fútbol - y su principal activo - debe permanecer en manos de la familia del fútbol". Las 41 federaciones se juntaron este jueves para deliberar sobre la iniciativa de Infantino, que busca crear FIFA Forward Enterprise (FFE) , una filial que planea una captación inicial de capital de hasta 4.200 millones de dólares, con una valoración de 20.000 millones, mediante inversores a largo plazo con participaciones minoritarias.
Desde la FIFA, en tanto, rechazan que el Mundial esté en venta y también cualquier cuestionamiento sobre su gestión. Argumentan que los fondos de FFE se repartirían a las federaciones a través del programa FIFA Forward ya existente, que pasaría de 8 millones de dólares por federación en el ciclo 2023-2026 a 20 millones en el de 2027-2030. Sin embargo, ese argumento no convenció a los miembros de la Concacaf.
En la reunión, los dirigentes expresaron "profundas preocupaciones" por varios puntos: la ausencia del debido proceso alrededor de la propuesta, la fecha límite artificialmente impuesta y la falta de revisión o aprobación de los organismos de gobierno de FIFA. Además, pusieron el dedo en la llaga al cuestionar la necesidad de capital privado para financiar programas de la FIFA, justo después del Mundial más beneficioso de la historia en términos económicos.
La postura de la Concacaf terminó con un pedido claro: "más transparencia y gobernanza adecuada" . También exigen determinar cómo podrían usarse las reservas de la FIFA para aumentar la inversión en el desarrollo del fútbol en la región, y le recuerdan a Infantino que cualquier otro asunto debe discurrir por los cauces correctos de gobierno según los estatutos del organismo.
Este movimiento, claro, no es aislado. Llega apenas horas después de que la UEFA anunciara que está dispuesta a un boicot total: ninguna de sus federaciones participaría en las competiciones de la FIFA mientras la propuesta de vender a inversores privados participaciones del Mundial y otros torneos siga vigente. El frente opositor se amplía y la presión sobre Infantino crece.
El plan de FIFA
La FIFA quiere crear una empresa que concentre sus principales joyas: el Mundial masculino, el femenino y el de Clubes. Según reveló The Times, la idea es vender entre el 20 y el 30 por ciento de ese paquete a inversores privados, con una valoración implícita de 20 mil millones de dólares. El objetivo final: recaudar más de 10 mil millones en los próximos cuatro años para repartir entre sus 211 asociaciones miembro.
Infantino salió a bancar el proyecto con la clásica arenga de que el fútbol es "un extraordinario motor de desarrollo humano y social" y que su plan busca "liberar el potencial comercial" de la FIFA. También insistió con que cada asociación miembro debería poder "forjar su propio futuro sin depender de otros", una frase que suena a federalismo pero que en Europa interpretaron como una licuadora de su poder histórico.
Cabe mencionar que el grupo de inversionistas posibles está vinculado a aliados de Donald Trump.
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