El futbolista debutó con la camiseta del xeneize y forma parte de uno de los plantes más importantes del Brasileirao.
El fútbol de Brasil volvió a ser noticia por un problema extra futbolístico. Se trata de un caso que tiene como protagonista al volante argentino Luciano Acosta, actualmente en Fluminense. Es que la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) abrió una investigación en su contra por un presunto vínculo con el mercado de apuestas deportivas, a raíz de una amonestación recibida en el minuto 47 del segundo tiempo durante el duelo entre Bragantino y Fluminense, disputado el 17 de agosto por la fecha 19 del Brasileirao 2025.
El origen de la pesquisa fue una alerta disparada por Sportradar, la firma encargada por la FIFA para vigilar la integridad de las competiciones. Según pudo saberse, la casa de apuestas Stake detectó un movimiento inusualmente alto de dinero en torno a esa tarjeta amarilla, lo que encendió todas las alarmas.
La jugada en cuestión ocurrió en el tramo final del partido, en medio de un tumulto entre jugadores que se extendió por casi cinco minutos y que derivó en dos expulsiones.
El árbitro Davi de Oliveira Lacerda justificó la amonestación a Acosta en su informe oficial: "actuó de una manera que demuestra falta de respeto por el juego, al empujar a su oponente de forma imprudente fuera de la jugada". Lo curioso es que el propio juez describió esa acción como periférica al incidente principal, lo que vuelve todavía más sorprendente el pico de apuestas registrado específicamente sobre esa sanción.
El jugador niega acusaciones
Ante la creciente polémica, Acosta negó rotundamente cualquier implicación en maniobras irregulares. Desde Fluminense salieron al cruce con un comunicado oficial en sus redes sociales, donde confirmaron que fueron notificados del caso la semana pasada en forma confidencial. El club sostuvo que el jugador "ha negado cualquier implicación en irregularidades" y que la institución "está dispuesta a colaborar con las autoridades competentes".
El expediente llegó a la CBF a través del reporte de Sportradar, que monitorea en tiempo real las operaciones de las casas de apuestas en el campeonato brasileño. Cuando sus algoritmos cruzaron los datos y detectaron el volumen anómalo de apuestas sobre la amarilla de Acosta, la alerta se activó de inmediato y el caso fue derivado a los órganos disciplinarios de la federación.
Por ahora, la investigación sigue su curso y serán sus conclusiones las que determinen si existen elementos suficientes para abrir un proceso formal contra el futbolista argentino.
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