Un famoso jugador internacional, que ahora milita en la MLS, ganó el juicio que le hizo a su estafadora y su pareja.
En un juicio a puertas cerradas que concluyó en diciembre y cuyos detalles se conocen ahora, la Justicia surcoreana condenó a una mujer de 20 años y a un hombre de 40 a penas de prisión por extorsionar a una de las figuras deportivas más icónicas del país. Se trata de Heung-min Son, capitán de la selección nacional y ex estrella del Tottenham Hotspur inglés.
Allí fue compañero de un futbolista argentino campeón del mundo con quien forjó una gran relación: el Cuti Romero.
La trama, que se desarrolló a lo largo de 2024, fue desmontada por la policía de Seúl tras la denuncia del propio jugador, quien soportó al menos 15 amenazas antes de romper su silencio.
La investigación, que fue divulgada por diferentes medios, detalla un plan meticuloso y frío. La mujer, cuya identidad no fue revelada por la corte, contactó inicialmente a Son asegurando estar embarazada de él. Como “prueba”, le presentó ecografías médicas que posteriormente se verificaron como falsificaciones. Apelando al miedo al escándalo público y al daño a su impecable reputación, la acusada exigió al futbolista 300 millones de wones (aproximadamente 200.000 dólares) a cambio de su silencio.
Bajo una presión extrema y buscando proteger su vida privada, Son accedió a realizar el abultado pago. Sin embargo, lejos de concluir, el chantaje escaló meses después. La joven y su cómplice, su pareja según el tribunal, retomaron el contacto para reclamar otros 70 millones de wones (unos 50.000 dólares adicionales). Esta nueva exigencia fue la gota que colmó el vaso para el deportista, quien decidió entonces acudir a las autoridades.
El veredicto: Aprovecharse de la fama
El Tribunal del Distrito Central de Seúl, en su fallo, fue contundente al señalar que los acusados “se aprovecharon deliberadamente de la fama, la posición social y la solvencia económica de la víctima”. Los magistrados destacaron la “naturaleza premeditada y persistente” del delito, que calificaron de un ataque no solo a la persona, sino también a la tranquilidad y el derecho a la privacidad de un ciudadano.
La condena impuesta refleja el diferente grado de participación: la mujer, considerada autora material de las comunicaciones y la elaboración del engaño, recibió una sentencia de cuatro años de prisión. Su cómplice, un hombre de unos 40 años que participó en la coerción y la presión posterior, fue sentenciado a dos años de cárcel.
Un caso que resuena más allá del deporte
El caso ha conmocionado a la sociedad surcoreana, donde Heung-min Son es un héroe nacional y un modelo de conducta admirado por su disciplina y carácter. Expertos legales consultados señalan que el proceso judicial, mantenido en reserva para proteger a la víctima, envía un mensaje claro sobre la tolerancia cero hacia los crímenes de extorsión, especialmente cuando involucran figuras públicas que suelen ser blanco fácil.
Según especialistas de la Justicia coreana, Son mostró una vulnerabilidad humana ante un chantaje diseñado para explotar sus valores y su imagen pública. Su decisión final de denunciar es crucial, pues demuestra que ni la fama ni el dinero lo blindan a uno, y que la ley es el único camino.
Hasta el momento, el entorno del futbolista y el club al que pertenecía (el Tottenham al momento de los hechos) se han negado a hacer comentarios, respetando la privacidad de Son. El silencio del jugador, roto solo por su acción ante la justicia, habla del profundo impacto personal que este tipo de agresiones puede causar, incluso en las personas más acostumbradas a estar en el ojo público.
Actualmente, el jugador milita en Los Angeles FC de Estados Unidos.
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