Otro partido consagratorio de Marcos Huevo Acuña en la selección argentina. En su segundo Mundial, el neuquino más famoso demuestra no solo estar a la altura, sino que se destaca en cada encuentro.
Desde su ingreso al equipo titular, el equipo de Lionel Scaloni no paró de ganar. Triunfo ante México, Polonia y Australia. Queda claro que al surgido en Don Bosco no le pesa una camiseta con tanta historia y juega como en el potrero.
Pues bien, en su casa materna, la de toda su vida, allí donde acunó sus sueños de futbolista, su gente respetó las cábalas de siempre y la más entusiasta fue Sara, su mamá que no dudó en alentar en todo momento y arengar al resto meta trompetazos para celebrar el triunfo tras tanto sufrimiento y generando las risas de los más pibes de la casa.
"Es la cábala. Acá no cambiamos nada de un partido a otro", contó a LM Neuquén Jéssica, la hermana del crack.
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