"El acordeón es el traductor de mis propias emociones"
Yamila Rodríguez
rodrí[email protected]
Si bien es uno de los referentes más importantes del chamamé a nivel nacional (e internacional), Raúl Barboza no pierde la humildad ni la paz interna a sus 78 años. Es que el genial y multipremiado acordeonista se encuentra en la zona con la finalidad de mostrar su espectáculo Barboza Trío, junto a Nardo González en guitarra y Roy Valenzuela en contrabajo. El encuentro será en el Aula Magna de la UNCo a las 21.
Con un ritmo pausado, para que cada una de sus palabras se entienda con completa claridad, el instrumentista contó cómo vive su presente artístico, sus planes a futuro, el objetivo de su música y por qué siente la gran responsabilidad de mostrarse como una “excelente persona”: “Hay tanto malestar en los seres humanos. No pretendo arreglar ese malestar, pero en todo caso pretendo que cuando estoy hablando con una persona no me tenga miedo”.
¿Hay un secreto para que a los 78 años pueda seguir girando con su música?
Físicamente me siento bien. En agosto comenzamos una gira por el país y luego viajaré a Europa para seguir mostrando mi música. Digamos que mi carcasa todavía aguanta todos estos viajes, cambios de horario, de clima; tal vez porque mi cuerpo entiende que esta tarea que yo hago desde hace muchas décadas me encanta y es parte de mi vida.
¿Pensó en retirarse para pasar más tiempo con su familia?
Tengo una familia muy grande, la de sangre, la de la amistad, la de los viajes. Y la música me sirve para poder expresarles mis sentimientos, a través de mis instrumentos. Me dirijo a ellos y a quien nos viene a escuchar, con una comunicación no verbal, solamente con sonidos y con colores imaginarios. Todos pasamos momentos muy lindos. Además, hace 70 años que estoy tocando y trato de ser un servidor de la gente porque he recibido muchas cosas lindas de ellos. Por lo tanto, trato de ser un hombre que por reciprocidad quiere estar en contacto con los demás a través de la música.
—¿Qué significa para usted ser uno de los grandes referentes del chamamé?
(Risas) Toco chamamé hace muchos años y me he convertido en un referente, pero no soy uno de los grandes. Soy un instrumentista que estudia, que trabaja, que es responsable de su tarea, que trata de darles su ayuda a los colegas jóvenes y clarificar su camino, porque ser artista no es fácil.
Comenzó a tocar el acordeón a los 7 años, ¿hoy se puede decir que es una extensión de su cuerpo?
Hace poco tiempo descubrí que ese instrumento es algo así como un comunicador. Algo así como un traductor de mis propias emociones. A partir de ahí me he dado cuenta de que es un ser que me acompaña en todos los instantes de mi vida.
Su vida lo ha llevado a recorrer diferentes lugares del mundo y culturas. ¿Utiliza eso a la hora de componer?
Puedo decir que trato de no complicarme con cosas que desconozco. He escuchado a muchos artistas. Tuve la suerte de haber nacido en 1938 y de conocer a aquellos maestro que nacieron en 1920 como Ernesto Montiel (conocido como “el señor del acordeón”), Aníbal Troilo, Atahualpa Yupanqui, Astor Piazzolla. También escucho a Pavarotti, a Carlos Gardel, a Oscar Alemán, escucho a los indios mapuches en sus músicas, escucho a la música del mundo por placer. Luego intento hacer sentir ese placer.
Ha tocado con importantes figuras de la música. ¿Quién cree que le falta?
He sido convocado por Mercedes Sosa, Los Chalchaleros, Jairo, entre otros. No sé si me faltará algo, simplemente sólo trato de ser positivo y de ser un ente que está a disposición de los demás. De los amigos y de los no amigos. Tengo el corazón disponible para ayudar a aquellos que lo necesiten.
—Además de su talento con el acordeón, muchos hablan de su humildad. ¿Por qué elegís mostrarte así?
Hay tanto malestar en los seres humanos. No pretendo arreglar ese malestar, pero en todo caso pretendo que cuando estoy hablando con una persona no me tenga miedo. Estamos en un momento en donde se desconfía de nuestros vecinos. ¿Por qué desconfiamos tanto? Porque hemos perdido la humildad de decir ‘permiso’, ‘gracias’, ‘puedo ayudarte en algo’, ‘te quiero’, ‘hasta pronto’. Quien no es agresivo tiene miedo de mostrar su humildad porque lo pueden avasallar.
¿Tiene planes para su próximo disco?
Tengo ganas de grabar con orquestas de jóvenes; por otro lado, me gustaría trabajar con algunas comunidades aborígenes. Además, quiero que chicos que tocan Beethoven, Bach, Piazzolla toquen chamamé.
No quiere sponsor
El placer de girar y viajar por el país
Para sus giras dentro del país, Barboza y los músicos que lo acompañan eligen viajar en un camioneta perteneciente al manager del instrumentista. Los motivos son dos: los altos costos de los pasajes de avión y el aprovechar ese tiempo para poder disfrutar de los diferentes paisajes argentinos.
“Nosotros no queremos tener algún sponsor. Nos movemos por nuestra cuenta. A veces soy yo el que viaja en avión, es la posibilidad que tiene el más grande del grupo, porque tengo que dar notas en radio y TV. Pero yo les digo ‘muchachos, yo voy con ustedes en la camioneta’, pero me terminan obligando a ir en avión”.
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