Arrayán, 90 años: la inglesa que llegó de visita y fundó la casa de té más antigua de la Patagonia
Renée Dickinson la levantó frente al lago Lácar y desde 1939 nunca cerró. El 5 de noviembre lo celebra con Paz Martínez y una muestra de fotos.
Arrayán abrió sus puertas en 1939 y desde entonces no las volvió a cerrar. Sobre esa continuidad se apoya el título que la casa de té de San Martín de los Andes lleva desde hace años, el de la más antigua de la Patagonia, y también el aniversario que celebra este mes: los 90 años que pasaron desde que la inglesa Renée Dickinson eligió una ladera frente al lago Lácar para quedarse a vivir.
Renée tenía 26 años en 1936. Había viajado desde Inglaterra para visitar a su hermano Barney, mayordomo en una estancia de la zona. Pensaba en una visita breve y todavía no había abandonado su sueño de ser actriz. En una de sus caminatas llegó a un claro del bosque desde donde se veía el Lácar de punta a punta, y la visita se terminó ahí. Ese mismo año obtuvo la tierra, con una condición que todavía consta en el expediente: que el lugar tuviera fines turísticos.
Lo primero que levantó fue una casa pequeña de madera, que hoy funciona como taller, y enseguida empezó con la casa de té. La madera de ciprés subía por el pueblo arrastrada por bueyes, como llegaba entonces toda la madera a San Martín de los Andes, según cuenta el libro que años después escribiría su sobrina. El resultado fue una casa de troncos con estética de refugio de montaña, con un hogar de piedra en el salón y un horno a leña en la cocina que, casi nueve décadas después, sigue encendido.
Antes que el parque
Hay un dato que ayuda a dimensionar lo que significó ese proyecto: Arrayán empezó a construirse antes de que existiera el Parque Nacional Lanín. La reserva nacional se creó por decreto el 11 de mayo de 1937 y la categoría de Parque Nacional llegó recién en 1945. Cuando Renée presentó los planos de su casa ante las autoridades del Lanín, ya tenía la tierra otorgada y las primeras construcciones en marcha. Hoy el predio, de tres hectáreas, sigue siendo privado y forma parte del ámbito del parque.
En 1939 la casa de té abrió al público con algo que en la cordillera neuquina no existía: el ritual del té inglés, servido frente a uno de los paisajes más imponentes del sur. Renée no llegó a verla crecer. Murió en 1943 y su hermano trajo sus cenizas a Arrayán. Las enterró en el lugar donde ella tomaba el té cada mañana mirando el lago. Ese rincón es hoy un memorial al que se llega por el sendero del predio, y esa misma imagen, la de una mujer con una taza frente al Lácar, inspiró el logo de la casa.
Una historia sostenida por mujeres
Después de Renée, la casa quedó en manos de Barney y su esposa Frances. Durante décadas su nombre se escribió mal, como Francis, porque casi nadie lo pronunciaba bien. En 1982, tras la muerte de ambos, la posta pasó a su hija Janet Dickinson, que llevó Arrayán en años difíciles y dejó la historia del lugar en el libro Historia del Arrayán, publicado por Ediciones De La Grieta.
Con Janet empezó a trabajar Gloria Figueroa, la pastelera que desde hace más de veinte años está frente al horno de la casa y que guarda buena parte de su memoria. El recetario original no se conservó, así que lo que se sirve hoy en Arrayán es también lo que se transmitió de mano en mano en esa cocina.
En septiembre de 2016 la casa pasó a la familia Aristizábal, que desde entonces trabajó en recuperar lo que el tiempo había ido modificando. Volvió a la distribución original del salón, limpió el bosque de las tres hectáreas y diseñó un sendero interpretativo junto a Parques Nacionales. En los últimos años también recuperó algunas piezas que pertenecieron a Renée, como libros y la cruz que llevaba colgada al cuello, y trabaja con parientes directos de los Dickinson para reunir las historias que todavía circulan sobre la fundadora.
Tés con nombre propio
La carta de blends de Arrayán es una forma de contar esa historia en la taza. Todos los tés llevan nombre de mujer. Los primeros fueron para las que sostuvieron la casa, Renée, Frances y Janet, y después se sumaron mujeres de la familia que hoy la lleva adelante. El Janet, uno de los más pedidos, combina hibisco, rosa mosqueta, cáscara de naranja, manzana silvestre y frutos rojos. El Isabella va por otro lado: pu-erh con naranja, cardamomo, canela, pimienta rosa y un toque de anís.
Detrás de la carta está Ornella Aristizábal, tea blender de la casa, que trabaja con rooibos sudafricano, tés de Sri Lanka y Japón, hojas de plantaciones argentinas y frutos patagónicos. Para ella, crear un blend es como componer una canción: a veces se empieza por la melodía y otras por la letra. Para el aniversario, la novedad es para llevar: los blends llegan en latas de saquitos, mientras las hebras se siguen sirviendo en el salón.
El té se acompaña con el Afternoon Tea en torre de tres pisos, como marca el protocolo inglés pero con acento patagónico: sándwiches de pan casero, scones con mermeladas de frutos de la región y tortas pensadas para cada blend. Es una cocina de refugio de montaña donde se cruzan la tradición inglesa y la pastelería del sur.
Un lugar para quedarse
La experiencia no termina en la mesa. El sendero interpretativo recorre un kilómetro de bosque, con tres miradores sobre el lago, un anfiteatro natural rodeado de alerces y esculturas talladas por un artesano que vive en el predio y aprovecha la madera de los árboles que caen cada invierno. El recorrido termina en el memorial de Renée, el mismo lugar desde donde ella miraba el Lácar.
Para quienes quieran estirar la visita está el Arrayán Lake View Mountain Lodge, con cuatro habitaciones frente al lago. La casa de té integra el patrimonio arquitectónico de San Martín de los Andes por la Ordenanza municipal 3326/99 y conserva un salón de apenas 30 cubiertos. Por eso trabaja con turnos de una hora y media, todos los días del año, de 14 a 21. Desde sus ventanales, el Lácar se ve igual que aquella tarde de 1936: de punta a punta.
El festejo del 5 de noviembre
Arrayán celebra sus 90 años el jueves 5 de noviembre con un encuentro conmemorativo para clientes, prensa y personas ligadas a la historia del lugar. Ese día se presentará una canción original de Paz Martínez dedicada a Renée Dickinson, junto con una pieza audiovisual realizada con fotografías históricas y paisajes actuales.
También se inaugurará una muestra de fotos antiguas de la casa, con imágenes de Renée, de la construcción y de las distintas etapas del lugar. La exposición quedará abierta hasta diciembre, así que cualquiera que suba a tomar el té podrá recorrerla. En una casa que lleva nueve décadas sin cerrar sus puertas, es otra forma de invitar a pasar.
Datos útiles
Dirección: Circuito Arrayán km 4,5, San Martín de los Andes.
Horarios: todos los días, de 14 a 21. Turnos a las 14, 15.30, 17, 18.30 y 20.
Reservas: WhatsApp +54 9 11 3869 6318.
Instagram: @arrayan_sma
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