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Chinchulines a la parrilla: la guía definitiva para que queden en su punto exacto

Este clásico de las achuras puede representar un desafío a la hora de prepararlos. Cuál es la receta para que los chinchulines salgan perfectos.

Para los fanáticos de las achuras, los chinchulines son un infaltable a la hora de prender la parrilla. Amados y odiados por igual, son una delicia crujiente, pero también pueden representar un desafío al momento de cocinarlos. Para aquellos que quieran animarse a hacerlos por primera vez, la influencer Paulina Cocina presentó la guía definitiva para que salgan espectaculares.

El chinchulín es el nombre popular que se le da al intestino delgado del cerdo o la res. Se caracterizan por su estructura tubular y por una textura que, bien preparada, combina lo crocante con lo suave.

Los distintos tipos de chinchulines y cómo elegir el mejor para la parrilla

Aunque la preparación básica puede ser similar, conviene distinguir dos tipos principales de chinchulines que habitualmente llegan a la parrilla:

  • De res: provienen del intestino delgado bovino. Suelen ser más delgados y largos, con una textura algo más firme y, por lo general, un sabor más marcado y tradicional para la parrilla. Requieren una limpieza cuidadosa, pero cuando están bien hechos, entregan una textura exterior crocante y un interior jugoso.
  • De cordero: son más finos, sutiles y delicados, a menudo considerados gourmet por su sabor diferente, aunque lleva más tiempo lograr su punto de cocción. Por su diámetro menor, se recomienda trenzarlos para evitar que se caigan en la parrilla.
chinchulines
Los chinchulines aportan el toque crocante a cualquier asado.

Los chinchulines aportan el toque crocante a cualquier asado.

Ya sea de un animal u otro, es importante prestar atención al comprarlos. Siempre recurriendo a una carnicería de confianza, la clave para detectar un chinchulín en buen estado es su color: brillante y rosa por fuera y marrón claro por dentro, además de que no tenga aroma desagradable.

Cómo limpiar los chinchulines

La limpieza es la etapa determinante para eliminar olores y obtener un buen resultado. Uno de los métodos más simples es enjuagar con abundante agua fría para retirar residuos superficiales. El agua no debe estar caliente, ya que esto puede fijar olores. Otra opción es sumergirlos en una solución de agua con un puñado de sal gruesa y un chorrito de vinagre o jugo de limón por 30–60 minutos. También se los puede dejar en remojo con agua o leche por un par de horas o toda una noche.

Existen distintas posturas sobre si se deben lavar por dentro. Para algunos parrilleros, con este proceso se pierde gran parte del sabor. Sin embargo, otros prefieren hacerlo, especialmente si se quiere utilizar la tripa como relleno. En este caso, se recomienda limpiar su interior para lograr el sabor deseado.

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El trenzado de chinchulines, una de las formas más tradicionales de hacerlos.

El trenzado de chinchulines, una de las formas más tradicionales de hacerlos.

Cómo cocinar correctamente chinchulines a la parrilla: los ingredientes y el paso a paso

Para una porción básica, se necesitan los siguientes ingredientes:

  • 500 gr. de chinchulines frescos
  • 1 diente de ajo
  • Ralladura de limón
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta

Cocinar chinchulines requiere paciencia: calor controlado, tiempo para que la grasa se funda y una etapa final de dorado intenso. Para lograrlo, es recomendable respetar este paso a paso:

  • Cortes y porciones: después de limpiarlos, cortar en porciones manejables para la parrilla, por ejemplo en tramos de unos 10 centímetros de largo.
  • Marinaje previo: en otro recipiente colocar los chinchulines y por arriba preparar una mezcla de ajo, pimienta, ralladura de limón, aceite de oliva y un toque picante. Dejar marinar por toda una noche, si es posible.
  • Preparación y a la parrilla: atravesar cada tira con palillos tipo brocheta de madera. Luego llevarlos a la parrilla con fuego moderado, ya que el calor fuerte puede quemarlos y dejar un sabor amargo. Una de las claves es ir girando con frecuencia y pintando con el aceite que sobró de la marinada. El tiempo aproximado de cocción es de al menos 30 minutos.
  • Para que salgan más crocantes: cuando estén cocidos y jugosos por dentro, moverlos a la zona de calor más intenso de la parrilla para lograr una costra dorada y crocante. El tiempo debe ser breve para no resecar.
  • Retirar y comer calientes: para determinar que ya pueden sacarse de la parrilla, deben tener un exterior dorado y firme, pero no duro. Si al cortar sueltan jugos y la textura es aceitosa pero consistente, están listos.

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