El truco secreto para que la salsa de tomate salga perfecta: el ingrediente que nadie incorpora
Existe un producto que ayuda a eliminar la acidez y suavizarla. Cuál es, cómo usarlo y las precauciones.
A la hora de hablar de platos clásicos de reuniones familiares, las pastas ocupan un lugar predilecto. Ya sea para ravioles, ñoquis o tallarines, la preparación de una buena salsa de tomate resulta clave para el éxito de la comida. Sin embargo, su acidez puede resultar demasiado fuerte para el gusto de algunas personas. Afortunadamente, existen trucos caseros para remediarlo.
Una de las herramientas más prácticas y eficaces es el bicarbonato de sodio. Su efecto es directo y rápido, y por eso muchos cocineros domésticos lo emplean. Según los especialistas, este compuesto alcalino actúa como un neutralizante natural al reaccionar con los ácidos del tomate, reduciendo de este modo su intensidad y equilibrando el sabor. Esta reacción química libera dióxido de carbono (CO2), lo que también puede suavizar la consistencia de la salsa.
Si es usado con moderación, el bicarbonato de sodio permite corregir rápidamente una salsa demasiado ácida sin añadir mucho dulce ni ingredientes extra. La clave es agregar muy poco, probar y cocer brevemente para permitir que el CO2 se evapore; así se evita el gusto jabonoso y se obtiene una salsa más suave y agradable.
Cuáles son los beneficios de agregar bicarbonato de sodio a la salsa de tomate
El bicarbonato de sodio es un ingrediente económico y fácil de encontrar que también funciona como una alternativa saludable al azúcar, utilizada por muchos para contrarrestar la acidez, aunque suma calorías innecesarias. Entre sus principales beneficios en la salsa se encuentran:
- Neutraliza rápidamente la acidez: es una solución inmediata cuando la salsa quedó demasiado ácida después de cocinar o añadir ciertos ingredientes (vino, vinagre, limones, tomates muy ácidos).
- Permite ajustar el sabor sin añadir dulzor: a diferencia del azúcar, que oculta la acidez añadiendo dulzor, el bicarbonato reduce la acidez química, manteniendo el balance salado-umami sin endulzar.
- Mejora la digestibilidad para personas sensibles: reducir la acidez puede hacer la salsa más tolerable para quienes sufren de reflujo o gastritis.
- Conserva el aporte del tomate sin necesitar ingredientes adicionales: no altera sustancialmente el aporte nutricional del tomate (excepto por el sodio añadido) y evita tener que recurrir a cremas o lácteos para suavizar la salsa.
- Es económico y fácil de usar: se encuentra en cualquier despensa y su dosificación es sencilla.
Cómo añadir correctamente el bicarbonato en la salsa: paso a paso y cantidades
Los expertos en la cocina recomiendan no excederse con el bicarbonato de sodio para no alterar el perfil original del tomate. Para sumarlo correctamente a la preparación, se recomienda seguir estos pasos:
- Evaluar antes de añadir: probar la salsa ya sazonada y cocida. Si solo tiene un toque de acidez, antes de usar bicarbonato, se pueden probar alternativas más suaves, como una pizca de azúcar o zanahoria rallada cocida.
- Cantidad inicial: usar muy poca cantidad. Una buena regla es empezar con 1/8 de cucharadita (aprox. 0,6 g) de bicarbonato por cada 500 ml de salsa. Para una olla grande (entre un litro y un litro y medio) se puede usar 1/4 de cucharadita.
- Cómo añadir: disolver el bicarbonato en una cucharada pequeña de agua o agregar directamente sobre la superficie de la salsa caliente mientras se remueve. Se generará una efervescencia, provocada por la liberación de burbujas de CO2.
- Cocinar unos minutos: dejar hervir a fuego bajo-moderado entre 1 y 3 minutos para que se libere el CO2 y la reacción se complete. Esto también ayuda a integrar los sabores.
- Probar y ajustar: esperar que las burbujas desaparezcan y probar de nuevo. Si aún está muy ácida, repetir con otra pizca pequeña. Evitar el exceso: cantidades superiores a 1/2 cucharadita por litro pueden impartir un sabor metálico o jabonoso.
- Ajustar el sazón final: Tras neutralizar, se puede corregir sal o hierbas aromáticas.
Las precauciones y los efectos secundarios a la hora de usar el bicarbonato
- Sabor jabonoso: en exceso puede dejar un regusto amargo o jabonoso; por eso es clave usarlo en pequeñas cantidades y probar entre adiciones.
- Aumento de sodio: el bicarbonato aporta sodio, un factor clave a tener en cuenta entre aquellos que controlan la ingesta de sal.
- Cambios en color y textura: un PH más alcalino puede suavizar la textura y alterar ligeramente el color, perdiendo algo del rojo vibrante y tornándose más apagado. No es usual con pequeñas cantidades, pero es posible con exceso.
- Evitarlo en algunas preparaciones: para salsas donde la acidez es deseada, no se recomienda eliminarla completamente.
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