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El desgarrador llanto de un atleta refugiado que se tropezó y terminó último

Una de las imágenes más duras de Tokio 2020. James Nyang Chiengjiek no pudo contener sus lágrimas. Una historia de vida dramática y un final deportivo angustiante. Video.

El estadounidense Clayton Murphy se impuso en la clasificación de los 800 metros del atletismo en los Juegos Olímpicos Tokio 2020 pero las cámaras se quedaron con James Nyang Chiengjiek, el atleta que compitió en el equipo de refugiados y tuvo una carrera para el olvido: tropezó, finalizó último y no pudo contener las lágrimas.

El nacido en Sudán del Sur, que huyó de la Guerra Civil de su país a los 13 años luego de que su padre fuera asesinado por las milicias, venía encabezando el pelotón de corredores pero, al momento de girar en la primera curva del trayecto, chocó con el español Saúl Ordoñez, se desplomó en la pista y le puso fin a su sueño olímpico.

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Más allá de su caída, Chiengjiek se levantó segundos más tarde y, con la fuerza de sus piernas y de su corazón, siguió galopando hasta el llegar a la línea de meta, donde finalmente se arrodilló y rompió en un llanto desconsolado.

“La salida de la carrera fue buena, pero alguien me golpeó por detrás. No pude equilibrarme. Esta es la peor decepción de mi vida”, aseguró frente a los micrófonos con la voz cascada y los ojos vidriosos.

https://twitter.com/EFEdeportes/status/1421298538399641605
https://twitter.com/lab_rtvees/status/1421443843380101125

Su historia

James Nyang Chiengjiek sufrió desde muy pequeño la muerte de su padre, que perdió la vida atravesado por las balas de las milicias en la Segunda Guerra Civil Sudanesa. A la edad de 13, se escapó a Kenia como refugiado para evitar ser reclutado por los rebeldes como un niño soldado.

En 2002, recaló en el campo de Kakuma. Allí empezó la escuela y también a correr junto a niños mayores para competencias de larga distancia. Comúnmente lo hacía descanso, lo que le provocó varias lesiones serias.

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En 2013, fue seleccionado para integrar un grupo de atletas en la Fundación Tegla Loroupe, un programa de apoyo para refugiados del campamento de Kakuma dirigido por la exrecord mundial de maratón Tegla Loroupe. Meses más tarde, el Comité Olímpico Internacional (COI) le permitió a él y a varios atletas en su situación participar de los Juegos Olímpicos Rio 2016.

En suelo brasileño, a Chiengjiek poco le importó haber salido último en su prueba en los 400 metros de atletismo. Ya había cumplido un sueño. Y en Tokio 2020 quiso ir por más, pero un tropiezo en la primera curva lo alejó de las finales en el Estadio Olímpico de la capital japonesa y le provocó una inmensa tristeza que recorre el mundo. “Mucha gente contaba conmigo. Quería hacer algo importante para llamar la atención sobre la situación de millones de personas”, cerró.

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