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El dolor de una familia rionegrina por el suicidio de su hijo futbolista

Leandro Latorre, de Ingeniero Huergo, jugó hasta 2019 en Aldosivi y la semana pasada se quitó la vida. Su papá apuntó contra el club marplatense.

Leandro Latorre, el “Pola”, ex jugador de Atlético Regina pero oriundo de Ingeniero Huergo, fue tentado para formar parte del proyecto formativo de Aldosivi de Mar del Plata, luego de ser visto por un detector de talentos en un cruce de la Liga Deportiva Confluencia.

José Moscuzza, titular de la Comisión Directiva del Tiburón, fue quien lo vio de manera circunstancial en un partido doméstico y quedó seducido por sus condiciones. Allí nomás, en diálogo con sus padres, prometió pensión deportiva para la mudanza y que el joven tuviera la gran chance de intentar llegar a jugar en la Primera.

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Nadie, ni siquiera el presidente de un club, puede adivinar el futuro, pero sí comandar el trabajo y la coordinación del semillero, la contención, el día a día y la designación de gente idónea, no sólo para la preparación física y técnica, sino también humana de los futbolistas que ni siquiera han cumplido la mayoría de edad.

El papá de Leandro, Sergio Latorre, accedió a una entrevista con el diario Crónica, en la que detalló cómo fue el terrible desenlace para el joven de 17 años, vinculado a una profunda depresión que le tocó vivir a su hijo que decidió quitarse la vida el 4 de agosto.

https://twitter.com/clubaldosivi/status/1291817272374448128

Todo comenzó a mediados del 2019, cuando el coordinador del fútbol juvenil de Aldosivi decidió cortar el alojamiento de Latorre en el arranque de una recuperación por lesión. Entonces, con 16 años, lo primero que hizo el Pola fue llamar a su casa, en Huergo. Llorando, le contó a sus padres lo sucedido, sobre todo por las formas en que le había sido comunicado.

“Nosotros estábamos a 1200 kilómetros de distancia y queríamos estar con él, contenerlo. No estaba sólo, estaba con sus compañeros de pensión, pero sin ninguna persona adulta para controlarlo. Inmediatamente le mandó un par de mensajes al coordinador, en los cuales le detallo mi pensamiento al respecto, en que había estado mal su manera de proceder y que una decisión de esa magnitud la tendrían que saber primero los padres, especialmente porque la mayoría de los chicos viven lejos y se complica la contención inmediata”, explicó Sergio, el padre del joven, desde Huergo.

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Al día siguiente de esa comunicación, el papá y la mamá partieron hacia la costa con el objetivo de abrazar a su hijo e intentaron hablar por su situación con la gente del club. “Lo llamé y nunca atendió. Todo lo de él fue a través de Whatsapp. Allá en Mar del Plata nunca dio la cara. Me contestaba que lo que hizo estaba bien”, aseguró Latorre.

Así fue como le tocó convivir con la profunda depresión en la que ingresó su hijo al ver cómo se le frustraban parte de sus sueños más profundos. "Yo quiero que pierda el contacto con los chicos, que el club lo mande a cortar el pasto, a barrer la calle, no quiero que lo echen. Mucha gente me llamó para solidarizarse", comentó el vecino de Ingeniero Huergo sobre la responsabilidad de las personas que lo tenían a cargo en el club marplatense.

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