En los poco más de 40 días que lleva el 2022 y teniendo en cuenta únicamente los incendios que afectan a la provincia de Corrientes, la Argentina ya duplicó la cifra de hectáreas arrasadas por las llamas que se había registrado en todo 2021. El alarmante dato no hace más que volver a poner el foco en los daños que puede ocasionar el cambio climático.
De acuerdo a las especificaciones brindadas por las autoridades, una de las principales causas recae en las prolongadas sequías y la mano irresponsable del hombre quienes dejan activos focos ígneos que devoran constantemente enormes porciones de bosques y pastizales nativos que cumplen un rol fundamental para la biodiversidad.
Según la información recopilada por el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), hasta el 27 de enero se contabilizaba un total de 162.425 hectáreas arrasadas por las llamas. Sin embargo, por la fecha de corte del registro de la cantidad de área perdida ante el fuego no se encuentra incluido el desastre ecológico y económico de Corrientes, donde se perdieron grandes porciones de pastizales, palmares y montes, así como arrozales. Las imágenes del daño ambiental ocasionado por los incendios en Corrientes pudieron divisarse incluso desde el espacio.
Las estadísticas del SNMF indican que en menos de dos meses, se habría registrado un aumento del 105% en la cantidad de espacio calcinado en comparación con todo el año anterior, que fue el período con menor pérdida por incendios forestales de los últimos cinco años.
El reporte del SNMF señala que la provincia más afectada por los incendios -sin el dato de Corrientes- fue Chubut, con 80.165 hectáreas convertidas en ceniza; seguida por La Pampa, con 32.684; San Luis, con 26.701; Salta, con 7.085; y Río Negro, con 6.445.
Las sequías, cada vez más frecuentes, son un indicio de los efectos del cambio climático, por lo que el accionar humano, con o sin intención de generar un incendio, terminan formando un combo letal para los ecosistemas. Hasta el momento, catorce provincias declararon la emergencia hídrica en sus territorios: Buenos Aires, Chaco, Chubut, Catamarca, Entre Ríos, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, San Juan, Santa Fe, La Rioja, Misiones, Tucumán y algunos municipios de Córdoba. En tanto, siete declararon la emergencia ígnea: Chaco, Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Fe, Misiones y Catamarca. Por su parte, Corrientes estableció la emergencia ígnea y agropecuaria.
Las provincias del Noreste Argentino (NEA) y las zonas ribereñas del Río Paraná son las más afectadas por los incendios forestales en lo que va del año.
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