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La Mañana Vaca Muerta

Enfrente de Todos: Fernández no conforma a los propios, menos a los extraños

Con la inflación imparable y una temible escasez de dólares, Vaca Muerta es una esperanza con múltiples obstáculos.

El gobernador Omar Gutiérrez va sumando reclamos para el gobierno nacional a medida que la gestión de Alberto Fernández se sigue complicando: no conforma a los propios, menos a los extraños.

El mandatario neuquino celebró la decisión de encarar el gasoducto de Vaca Muerta hasta Salliqueló, pero al mismo tiempo reclamó seguridad jurídica y previsibilidad económica, además de obras de infraestructura, “para potenciar” las inversiones petroleras que espera la provincia. También pidió un freno a la inflación.

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“Si fuese fácil lo haría yo”, suele responder un jefe de noticias cuando un redactor se queja por la dificultad de algún tema planteado para una nota. La respuesta viene como anillo para el dedo del presidente Alberto Fernández cuando se excusa en las dificultades para la gestión impuestas por la pandemia y la guerra. Si fuese fácil se podría hacer sin presidente, o más aún: sin gobierno.

La esperanza Vaca Muerta

La política argentina tiene la esperanza de que Vaca Muerta salve al país en algún momento. No es de ahora la fe en la roca rica en crudo y gas. La escalada de precios de la energía con la invasión rusa a Ucrania exacerbó las esperanzas en las dotes salvadoras de la formación no convencional de la Cuenca Neuquina.

Los efectos de la guerra, que siguieron a los de la pandemia, sobre las economías del mundo tienen otra cara: la inflación. En Argentina ya era alta antes del impacto de las operaciones militares en Ucrania sobre los precios de la comida y las materias primas.

En ese escenario, el gobierno nacional ha tratado de pisar todo lo posible los precios internos de la energía, con éxito discutible, y de los alimentos, con un fracaso notorio.

A las petroleras les conviene mucho más exportar que proveer a las refinerías locales. La exportación paga arriba de 90 dólares el barril que en Argentina se comercializa a 60 dólares.

No obstante, para exportar hay que desabastecer el mercado local, o bien, frenar la actividad para que caiga la demanda. La producción, que en Vaca Muerta no deja de crecer, a nivel nacional es similar a la que era antes de los eventos que afectan el presente de los precios internacionales.

Sin eufemismos, a los capitales petroleros les convendría una recesión en a economía nacional que planche el consumo interno, de forma que queden más volúmenes de producción de hidrocarburos para vender a precios del mercado internacional, con costos contenidos por la misma recesión.

Las necesidades del gobierno

El gobierno necesita dólares, más que ninguna otra cosa. Las exportaciones los proporcionan. Por ahora, las del petróleo y gas no se comparan con las del campo, que exporta granos y derivados. Los exportadores del campo también necesitan altos precios internacionales con destrucción del valor del peso frente al dólar para maximizar sus rentas.

Es decir, una contracción de la actividad económica beneficiaría a la acumulación de divisas. Mientras que el crecimiento económico actúa en sentido inverso, seca la disponibilidad de dólares para satisfacer las importaciones que demanda el consumo.

El equilibrio tiene poca superficie. Con una contracción de la actividad que le permitiera mejorar la acumulación de divisas que necesita el país para controlar las corridas cambiarias ¿a cuánto quedaría la Administración Fernández de la asamblea legislativa que pide Guillermo Moreno a diario en los canales de televisión o de la destitución como sea que pide en los mismo lugares el acto Alfredo Casero?

"Vamos a crecer al cinco por ciento, se podría crecer más pero no hay dólares", resumió a su estilo el ministro Aníbal Fernández, que lidera la cartera de Seguridad, pero en las últimas semanas ha salido a defender la política económica del presidente en los medios.

El gobierno admite el problema de la falta de dólares, mientras el clima en la calle se recalienta porque la inflación arrasa con los sueños de consumo que alentó el Frente de Todos en su campaña para ganar en 2019.

Los obstáculos de Vaca Muerta

Los dólares que quedaron en los últimos años en los que la balanza comercial fue favorable al país se evaporaron entre los vencimientos de la deuda y la demanda de los importadores y la de los contadores de las empresas grandes, que encontraron mil agujeros en el sistema para girar dólares a sus casas matrices en otros países, en muchos casos por créditos que les habían otorgado.

La facilitación del gobierno para esa maniobra es uno de los blancos de las críticas del kirchernismo para la gestión del ministro de Economía, Martín Guzmán, quien se refugia en los convites del establishment desde que los cuestionamientos internos en su contra se salieron de madres.

Mientras tanto, crece la promesa de Vaca Muerta como usina de los dólares que faltan. El incremento de la producción ayuda a dejar las importaciones a precios exorbitantes, a la vez que agranda los márgenes para la exportación a precios internacionales, atrayendo dólares al país.

El crecimiento de la producción de gas y petróleo en Vaca Muerta tiene mil obstáculos. Desde el encarecimiento del dinero como consecuencia de la subida de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos hasta los múltiples cuellos de botella que se presentan para la evacuación de la producción como para llegada de los insumos hasta los yacimientos.

Infraestructura estatal

No hay tren ni gasoducto. La arena para el fracking no sobra. Y en la mirada de los inversores pesos pesado del mundo los combustibles fósiles son el pasado. Esa cuestión está conteniendo las inversiones en el shale de Estados Unidos, a pesar de la renta que garantizan los precios de un mercado ávido por reemplazar las importaciones de Rusia.

Otra traba para la ampliación de la producción en Vaca Muerta es la disponibilidad de equipos para la fractura hidráulica. La meta es llegar a 2 mil fracturas por mes en Vaca Muerta, pero es imposible con los equipos disponibles.

En Argentina, en épocas más calma no se consiguieron inversores para desarrollar los sistemas de transporte de gas y petróleo que le permitieron a Vaca Muerta el salto que todos esperan. El capital no dio respuestas a la necesidad de oleoductos, gasoductos y un tren. Ahora el gobierno nacional apuró el proceso licitatorio para el gasoducto a Salliqueló. La totalidad de la inversión saldrá de las arcas del Estado.

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