Una doble tragedia sacudió a la comunidad de Dogon, en Mali. En el entierro de uno de sus vecinos, llamado Boukary Guindo, quien había sido secuestrado y asesinado por un violento grupo yihadista que mantiene un sangriento enfrentamiento armado con el G5 del Sahel, fuerza militar oficial, el cadáver literalmente explotó, lo que provocó la muerte de otras 17 personas. El cuerpo de Guindo había sido llenado con explosivos por sus asesinos y cuando el cadáver fue manipulado en el momento del entierro, voló por el aire.
Este granjero de 40 años había estado desaparecido durante cuatro días tras haber salido a buscar comida para sus animales. Fueron sus padres, quienes habían activado la búsqueda, quienes lo encontraron sin vida, tirado entre unos arbustos a unos kilómetros de su granja. Un hombre, testigo sobreviviente del momento de la explosión, contó que “primero se cavó la tumba pero en el momento de deslizar el cuerpo hacía allí, explotó”.
Esta información fue confirmada por Youssouf Aya, diputado de la Asamblea Nacional de Mali. “Era un hombre joven que había ido a buscar un poco de hierba al bosque. Lo mataron a tiros hombres armados no identificados “, dijo el parlamentario.
Entre los mismos vecinos, con la ayuda de los soldados del Ejército nacional, organizaron el entierro de los otros 17 muertos. En tanto, los criminales aún no fueron detenidos, aunque los especialistas en política interna advierten que esto puede revivir el ciclo de violencia comunal en el centro del país. “Es un método que los yihadistas utilizan para causar el máximo de muertes”, explicó un especialista en el tema al diario local The Defense Post.
Y no ven este hecho como algo aislado, sino como parte de una escalada de violencia entre el Ejército y los grupos yihadistas del norte, en donde se acumulan cientos de muertes en diferentes casos. Los enfrentamientos tienen lugar en Mali desde hace siete años, cuando los yihadistas tomaron control del norte del país.
En estos momentos, grandes sectores del país están fuera del control del gobierno a pesar de un acuerdo de paz de 2015, que estuvo pensado para aislar a los islamistas.
Mali pidió ayuda a los franceses
Más allá de la tragedia, a nadie escapa que el crimen del granjero y el llenarlo de explosivos para causar más muertes es una estrategia de los yihadistas, quienes dominan el norte y parte del centro del país. Debido a esto, el gobierno de Mali le pidió al ejército francés que intervenga en el conflicto para hacer retroceder a los yihadistas.
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