El mes de febrero integra entre sus días la memoria de gloriosas batallas cuya trascendencia dio forma a nuestra historia como país. Las estrofas de una canción de León Benarós, en la versión inconfundible de Jorge Cafrune, decía: “La Patria no se hizo sola, la soñaron unos cuantos, y la ganaron después, unos hombres de a caballo”.
Haciendo un ligero repaso, comienza el mes con el Aniversario Primera Batalla de Cepeda en 1820, el día 3 de febrero se aúnan las memorables Batalla de San Lorenzo en 1813 y la Batalla de Caseros en 1852 y a casi a finales de mes, el 20 de febrero se conmemora la Batalla de Salta, ocurrida en 1813.
Se trata sin dudas de distintos tipos de enfrentamientos armados, ya que tanto la Batalla de Cepeda como la de Caseros se dieron en el contexto de las Guerras Civiles de nuestro país, mientras que el Combate de San Lorenzo y la Batalla de Salta formaron parte de las gestas de la independencia nacional teniendo al frente a las dos máximas figuras de nuestra historia como son el Gral. Don José de San Martín y el Gral. Manuel Belgrano respectivamente.
Estas grandes batallas no sólo son materia de estudio para los historiadores y entusiasta estudiosos de las gestas bélicas, sino que en las academias militares se enseñan y estudian como parte de conocimientos tácticos estratégicos. Es conocido que las tres Fuerzas Armadas de la Academia Militar estadounidense de West Point implementan en sus planes de estudio las técnicas de guerra empleadas por el Gral. San Martín, a quien por otra parte le rinden homenajes el día de su nacimiento el 25 de febrero (febrero también), fecha que ya poco se recuerda y que lamentablemente con poca pompa se celebra.
El Coronel retirado Héctor Gustavo Pugliese es un estudioso de la historia militar argentina. Veterano de la Guerra de Malvinas y con una amplia trayectoria de desempeño nacional y también en conflictos internacionales que incluye, entre otras intervenciones, su participación en las Fuerzas de Paz de con los Cascos Azules en los 90´cuando estalló el bombardeo entre serbios y croatas.
En diálogo con LM Neuquén, el Coronel Pugliese respondió nuestras preguntas sobre las características de las batallas mencionadas en este artículo.
¿Por qué se dice que la Batalla de San Lorenzo fue un conflicto breve pero decisivo?
Es pequeño por las tropas participantes, pero muy importante por ser el único combate librado por el “Padre de la Patria” en territorio argentino y la primera victoria del prócer con sus Granaderos. En el combate participaron 120 granaderos con el apoyo de 52 milicianos de la zona. Hombres y soldados que con pertenencia y valor dieron su vida por la Independencia, sirviendo a su patria de la mejor manera que podían. Criollos de ley que ya se habían destacado con bravura en todos los combates y batallas libradas en 1810, 1811 y 1812. Cotagaita, Suipacha, Paraguarí, Tacuarí, Huaqui, Las Piedras, Tucumán, son algunas de las que recordamos y anónimos soldados demostraron su espíritu de libertad.
Es importante también, registrar el logro, pese a las restricciones económicas y presupuestarias de la Revolución de Mayo que se ven expresados en los muchos hechos. La falta de caballos de guerra al iniciar la misión desde Buenos Aires, solo marcharon 150 granaderos, pese a tener casi el doble de efectivos. La carencia de caballos de transporte en las postas, por lo que, tiene que dejar en la posta de Santos Lugares a la compañía del Regimiento 2 de infantería que conformaba la pequeña empresa disuasoria. La escasez de carabinas tercerolas, de dotación de los granaderos, solo tenían ese armamento 12 de los soldados de la expedición. Pese a todo, el combate logra su objetivo de rechazar las invasiones fluviales corsarias enviadas de Montevideo.
¿Qué pasaba mientras tanto en el resto del país?
En esos momentos la Revolución de Mayo estaba siendo hostigada y amenazada desde distintos lugares, uno de ellos era Montevideo, desde donde se despachaban penetraciones fluviales con la flota realista que dominaba los océanos y ríos de la nueva nación. De esta manera los realistas sojuzgaban a las poblaciones ribereñas y hacían periódicas incursiones y agresiones por la fuerza a fin de apoderarse del ganado y bienes comestibles.
En los primeros días de 1813 llega a Buenos Aires un informe de que en la isla Martín García se constituía una escuadra corsaria para operar en el río Paraná. Eran alrededor de 11 navíos mercantes artillados y su jefe el corsario Rafael Ruiz. La tropa de desembarco eran 300 voluntarios de las milicias urbanas de Montevideo a órdenes del capitán de artillería Juan Antonio Zavala.
El triunvirato evalúa que la incursión enemiga sería contra las baterías del Rosario y de punta Gorda, actual Paraná, y así entorpecer y atacar el tráfico fluvial en el Río y además obtener alimentos para la plaza asediada de Montevideo, entonces ordenan al coronel San Martín que siga por tierra a la flotilla filibustera y así resguardar las riberas de nuestros ríos y atacar si fuera necesario las incursiones enemigas.
¿Cómo estaban constituidas las milicias a cargo del General San Martín?
San Martín forma la fuerza con un escuadrón de 150 hombres (6 oficiales, 2 cadetes, 11 suboficiales, 1 trompa y 129 granaderos) de los mejores de su Regimiento y una compañía montada del Regimiento 2 de infantería. El 2do jefe del escuadrón era el Capitán Justo Germán Bermúdez.
Así, sigue el avance de la flota enemiga, empleando la huella de las postas y marchando de noche para eludir ser vistos y evitar los calores del verano.
La flota navegando el Paraná sobrepasa Rosario y fondea frente al convento de San Carlos, en San Lorenzo. El 30 de enero los españoles desembarcaron, escalando las altas barrancas y reconocieron el lugar. Enterado del hecho el capitán Escalada, comandante militar del Rosario, ataca a los realistas cuando regresaban a los barcos produciéndose un intercambio de disparos y algunos cañonazos.
¿Cómo transcurrieron los días previos al Combate?
En silencio y sin prender fuegos que los detecten, los patriotas arriban al convento en la noche del 2 de febrero, donde se ocultan, pasando al descanso en el patio. San Martín desde el campanario del convento, vigilaba las naves enemigas. El día 3 de febrero, al amanecer la correría realista desembarcaba con 250 infantes y 2 piezas de artillería de reducido calibre. Los incursores avanzaban con estandartes desplegados y en dos columnas.
El coronel decidió que los 12 granaderos armados con carabinas quedaran en la defensa del convento y fraccionó a los granaderos armados con sable y lanza en dos columnas a caballo, una a su mando y la otra a órdenes del capitán Bermúdez. San Martín fiel a su estilo militar, se dirigió enérgicamente a sus montados, expresándoles “tenemos a la mano al enemigo de la Patria. Espero que los señores oficiales y granaderos se batirán como corresponde al buen nombre y honor del regimiento".
¿Cómo se desencadenaron las primeras acciones?
Después el trompa toca a la carga y por sorpresa cargaron contra las columnas realistas. La compañía del coronel atacó por la izquierda y la del capitán Bermúdez por la derecha, obteniendo lo concebido que el enemigo se desconcierte y no alcanzando a ejecutar maniobras defensivas, como formar en cuadro. Esto también es debido a la insuficiente instrucción militar de las milicias urbanas de Montevideo que ejecutaban el desembarco.
Durante el encuentro fue muerto el caballo de San Martín, trabando una pierna del Coronel, que además recibe una herida de arma blanca en la mejilla izquierda. Evitando la muerte por la acción del Granadero Baigorria, quien traspasa con su lanza a un soldado enemigo que pretendía herir al Libertador y del granadero Juan Bautista Cabral quien desmonta y alza el caballo muerto permitiendo a su jefe incorporarse, allí Cabral fue herido de muerte.
En otro lugar del encuentro el teniente Hipólito Bouchard arrebata una bandera al enemigo, matando al abanderado. La victoria fue conseguida en escasos minutos. Los realistas se retiraron desorganizadamente, huyendo hacia la seguridad de los buques anclados en el río. Dejando tirados 40 fusiles y 2 cañones.
¿Cuáles fueron las consecuencias al término del choque de las tropas?
Los granaderos tuvieron 6 muertos y 20 heridos, de ellos 10 murieron posteriormente, entre ellos el Capitán Bermúdez al que se le había amputado una pierna. Las bajas españolas fueron de 40 muertos y 14 prisioneros, 12 de ellos heridos.
El 4 de febrero el Capitán Zavala, herido en una pierna, se presentó en el convento a parlamentar con su vencedor, San Martín, con el que disponen un intercambio de prisioneros, los 14 realistas por el teniente Díaz Vélez, quien muere 3 meses más tarde, y 3 barqueros paraguayos capturados en el río. Estos se incorporan como granaderos y uno de ellos, Félix Bogado ascendería en las campañas del Regimiento al grado de Coronel, siendo el último jefe de los Granaderos en la guerra de la independencia.
San Martín concedió al capitán realista agua y víveres para sus heridos. El triunfo permitió levantar la moral de la tropa y la credibilidad del gobierno que mostro que podía defender a la población de los corsarios realistas. La flota enemiga regresó derrotada a Montevideo y no volvió a irrumpir por el río Paraná.
El Gral. San Martín escribió en su parte del combate bajo la sombra de un longevo pino: “el día 3 de febrero los granaderos de mi mando en su primer ensayo han agregado un nuevo triunfo a las armas de la patria..El valor e intrepidez que han manifestado la oficialidad y tropa de mi mando los hace acreedores a los respetos de la patria, (...) cuento entre estos al esforzado y benemérito párroco Dr. D. Julián Navarro, que se presentó con valor animando con su voz, y suministrando los auxilios espirituales en el campo de batalla: igualmente lo han contraído los oficiales voluntarios D. Vicente Mármol, y D. Julián Corvera, que a la par de los míos permanecieron con denuedo en todos los peligros".
San Martín y sus soldados regresan a Buenos Aires donde son recibidos con gozo y satisfacción por la población y el gobierno. El Triunvirato lo designa comandante de la defensa de la ciudad en caso de invasión. En definitiva, este pequeño combate logra su misión y demuestra ante el mundo la decisión del gobierno revolucionario que, pese a las deficiencias económicas, con el sacrificio y el valor de sus patriotas darán batalla para mantener la Libertad lograda el 25 de mayo de 1810.
Por otro lado, la Batalla de Salta tuvo lugar al norte de dicha provincia el día 20 de febrero de 1813, cuando las tropas del Gral. Manuel Belgrano -un abogado cuyo destino lo llevó a tomar las armas y cuyas convicciones lo determinaron en participar en la Gesta Libertadora- derrota a las Fuerzas Realistas españolas por segunda vez desde la Batalla de Tucumán en la que también había conseguido la victoria. Una batalla decisiva que permitió retomar el control de la región del Alto Perú. En dicha batalla flameó por primera vez nuestra enseña patria en una acción de guerra.
Las Batallas de Cepeda en 1820 y la Batalla de Caseros en 1852, se inscriben en el período conocido como la guerra civil argentina, siendo la última de ellas la que definió claramente el triunfo de un modelo de país sobre otro. El ejército de la Confederación Argentina al mando de Juan Manuel de Rosas fue derrotado por el llamado Ejército Grande, cuyo líder Justo José de Urquiza venció al frente de una milicia compuesta por fuerzas militares de Brasil y Uruguay y las provincias de Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos.
El coronel Pugliese también habló de las vivencias de su participación en la Guerra de Malvinas:
“En abril del 82 yo era capitán, alumno de primer año de la Escuela Superior de Guerra, y el 6 de abril fui movilizado con otros compañeros al Regimiento de Infantería 25 que estaba en las Islas. Llegue a las islas el domingo 11 de abril y el jefe de Regimiento, Teniente Coronel Seineldín me nombra oficial de inteligencia de la unidad", dijo.
"Estuve en el planeamiento de la defensa del aeropuerto que en ese momento se apreciaba el objetivo más importante para los británicos. A mediados de abril nos desplazamos con el puesto de comando y los elementos de combate del Regimiento a las posiciones defensivas, pozos de zorro o cuevas en el cerro María, (Mary Hill) al norte de la pista. Compartí la posición con mi jefe de Regimiento y el Capitán Isturiz que fue compañero mío en esa gesta", agregó.
"Allí recibimos el primer bombardeo ingles el 1° de mayo a las 4:40 horas y a partir de ese día se calculan que nuestra posición recibió 100 toneladas de bombas aéreas, navales y terrestres. La posición tuvo 11 muertos y más de cincuenta heridos. 6 del grupo de artillería de defensa aérea, 3 de la fuerza aérea, 1 piloto de la armada y 1 soldado de la infantería de Marina, gracias a Dios ninguno del 25. Después de la rendición fui llevado como prisionero de guerra a San Carlos y posteriormente a un buque, regresando al continente el 14 de julio de 1982”, cerró.
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