Filas, cuidados y distancia en la reapertura comercial de este lunes
Por Ezequiel Maestú - [email protected]
La flexibilización de la cuarentena ya se hace sentir en la ciudad. Hace tan solo una semana los locales fueron autorizados a retomar sus ventas bajo la modalidad take away (para llevar en el lugar). Neuquén empieza a despertar de a poco de la pandemia y el movimiento de hombres y mujeres que realizan compras por el centro neuquino así lo demuestra.
La venta ya no es simplemente de artículos imprescindibles, sino que ya se extendió la habilitación a los comercios de productos informáticos, bazar y menaje, papelería y librería, zapatería e indumentaria y jugueterías. Además del uso obligatorio de barbijos y desinfectantes, deberán abrir en la franja horaria de 14 a 19, de lunes a viernes, y los sábados de 9 a 14.
“Está buenísimo que los negocios puedan abrir nuevamente teniendo todos los recaudos y evitando la conglomeración de gente. Por los comerciantes, pero también por la gente que necesita comprar”, dice un hombre que compró en un local de venta de ropa de bebés. “No es algo super importante, pero tengo una hija de un año y necesitaba zapatillas. Viste que los pies en dos meses crecen y ya no le entra nada más”, aclaró, entusiasmado con la medida.
Pero la situación de los comerciantes es crítica. No son pocos los locales cuyas vidrieras están vacías con un cartel de “cerrado”. Donde antes había ropa exhibida ahora solo hay maniquíes y vacío.
“No todos los comerciantes pudimos bancarla de la misma forma, muchos locales tuvieron que cerrar y es algo triste”, explica Manuel Rodríguez, dueño del local de ropa Sólido, ubicado en el bajo neuquino. Parado afuera, en la esquina, aprovecha el sol que da de frente en sus lentes y relata. “Acá estamos atendiendo con la mitad del personal y vamos a ver cómo se da todo”, dice el hombre, que pasada una hora de la apertura del negocio no ha recibido compradores ni consultas.
Los vendedores están preocupados por cumplir con todas las órdenes municipales que son exigidas por el gobierno provincial para la apertura de sus locales. Barbijos, alcohol en gel y desinfectante son parte del paisaje de todos los días. Una multa en estos tiempos de crisis no es un buen augurio.
“La gente viene y compra algunas cosas y se va. No hay mucha venta hoy y tampoco la hubo con el take away”, admite el empleado de un bazar. “Lo que más se vende son los moldes para torta o muffins, que ahora la gente encerrada se pone a producir, pero después de eso la venta de bazar está bastante parada”, confía.
Por su parte, Griselda, dueña de un local de zapatillas, asegura que es necesario al menos una semana de esta modalidad para poder formar una opinión: “Hoy no hay mucho movimiento de gente comprando zapatillas. Sí los ves comprando otras cosas, como tabaco o electrodomésticos”. Las zapatillas por ahora pueden esperar.
Las hojas que el domingo se depositaban en los cordones ayer se desparramaban en montoncitos en buena parte de la ciudad. Los locales del centro neuquino de a poco van cobrando la vida necesaria para reactivar una economía que por ahora es dramática.
Las telas se llevan la atención de los que están “en casa”
No todos los rubros tuvieron la misma suerte al reabrir sus puertas en la pandemia. Mientras locales de ropa de adultos, bazares y zapaterías esperan con ansias a sus clientes, las casas de telas de la ciudad tienen largas filas en las calles. “Ya no daba a basto nuestro WhatsApp”, dice Micaela, empleada de Porcamiseria.
“Los chicos encargados de los pedidos recibían más de 100 mensajes en pocas horas y resultaba imposible estar al día con las entregas”, agrega la empleada. Mientras tanto, en la fila, una mujer se queja. “El jueves escribí al WhatsApp y nunca me respondieron, así que tuve que venir para acá”, expresa.
Las puertas del local abrieron pocos minutos después de las 14 y unas 15 personas ya esperaban afuera. De a dos iban entrando. Allí Micaela les daba alcohol en gel para que saniticen sus manos.
“Les ponemos alcohol a la entrada y cuando les damos su paquete lo rociamos con alcohol en spray”, admitió la mujer.
Además, al ser consultada sobre la cantidad de gente que convocó la venta de telas, señaló: “Es un rubro que se presta a laburar desde el encierro. Entonces la gente viene porque hay telas de todos los materiales, precios y colores”.
Del take away a la venta cara a cara con los recaudos
Eliana y Gisella, vendedoras de Kamasutra, un local de venta de insumos y accesorios hindúes, hablaron con este diario acerca de la situación que atraviesan y atravesaron en medio de la pandemia.
“Esta situación te permite poder tener una atención personalizada de nuestros clientes. Te consultan por cosas particulares y se las averiguamos para mandarselas”, dijeron en referencia a terapias holísticas, que hoy están en auge.
Aseguraron que si bien se encontraban haciendo ventas take away, cuando avisaron a sus clientes que reabrían sus puertas al público “la gente se puso contenta”.
En tiempos de crisis, donde el futuro es una incertidumbre total, hay vendedoras que eligen reinventar sus formas de vender.
El take away, si bien en Neuquén fue producto de la urgencia, parece que vino para quedarse para que los clientes habituales puedan recibir sus productos favoritos.
Larga espera por la economía local
1- El 20 de marzo pasado los comercios cerraron y el caos y las persianas bajas generaron incertidumbre al sector. Acipan dio cifras dramáticas.
2- Con solo los servicios esenciales activos, la bronca de los demás rubros comerciales se hizo sentir y se mezcló con la política y la coyuntura nacional por reactivar la economía.
3- Las modalidades de reparto de comida y el take away mejoraron las ventas de muchos rubros, pero la crisis del coronavirus no se pasará de un momento a otro, según los comerciantes.
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