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Neuquinos fueron por cinco días y ya llevan 50 en África

En medio de unas vacaciones en Islas Seychelles los agarró la cuarentena y no pueden salir nunca de ahí.

Por Ezequiel Maestú - maestue@lmneuquen.com.ar

Con casi seis horas más de diferencia horaria, Sergio atiende el teléfono desde las Islas de Seychelles africanas y cuenta su historia a LMN. “Vine por cinco días pero llevo 50”, dice el hombre de 61 años, que jamás se imaginó que sus vacaciones lo iban a encontrar hipotecando su sueldo por culpa de una pandemia mundial.

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Sergio es brasilero pero está naturalizado argentino, desde hace más de 30 años vive en Neuquén y ya se siente uno más de estas tierras. Lo único que quiere es volver a su casa y poder estar tranquilo con su única familia: sus amigos. Esos amigos son los que hoy, a 13 mil kilómetros de distancia, le están “haciendo el aguante con el alquiler y los servicios”.

En agosto empezó a organizar su viaje. “Por los costos del lugar, había que tener todo organizado y bien planeado. Cuando salimos de Argentina fue el 12 de marzo y ya se hablaba del coronavirus pero no había prohibiciones de salir”, recuerda.

Sergio Montovani y Martín Campos ahorraron lo suficiente para pagar sus pasajes en cómodas cuotas con la idea de conocer Sudáfrica, más específicamente las Islas Seychelles, una especie de paraíso africano, con arenas blancas y aguas cristalinas. La vegetación verdosa se pierde en lo abierto y azul del cielo, en el que no hay nada que impida verlo con claridad. El lugar que toda persona sueña conocer.

Sin embargo, entre tanto caos mundial, la belleza de las islas fue algo secundario. “Ni bien nos enteramos de que toda la situación se estaba saliendo de control, decidimos cortar el viaje”, dice Sergio.

Los hombres debieron atravesar una serie de situaciones que no son propias de unas soñadas vacaciones. “Teníamos el vuelo desde Seychelles a Johannesburgo el 22 de marzo y de Johannesburgo a Argentina, el 30. Sin embargo, los vuelos se fueron posponiendo todos los días hasta llegar a hacerse el 25”, apunta.

Salieron de Seychelles a Johannesburgo, la ciudad más grande de África, por la mañana, y seis horas más tarde llegaron, rozando el mediodía. Sin embargo, se encontraron con que no los dejaron bajar del avión por razones de seguridad. “La Policía nos impidió bajar. El resto de la gente que iba en el avión tenía vuelos ese mismo día dentro del mismo continente o a Europa, pero a nosotros nos avisaron en ese momento que el vuelo de LATAM a Argentina había sido cancelado”, cuenta. Estuvieron desde el mediodía hasta las 23 en el avión, sin agua ni la posibilidad de ir al baño, hasta que se enteraron de la decisión final. “Nos rebotaron, tuvimos que volver a Seychelles”, señala. Además, al nerviosismo se le sumó la dificultad para comunicarse en otro idioma. “Estaba tan nervioso que el inglés no me salía. Es súper difícil además explicarle a la gente que tiene un acento africano que en tu país cerraron las fronteras y no tenés dónde ir”, afirma.

Pero no terminó todo ahí. Tras 24 horas, que las pasaron arriba del avión, aterrizaron nuevamente en las islas africanas.

En el avión viajaban unas siete personas, contando la tripulación y cuando llegaron no los dejaron ingresar al aeropuerto. “Seychelles entró en cuarentena y no nos permitían el ingreso nuevamente al país, así que nos enviaron a realizar una cuarentena en un lugar bajo la órbita del Ministerio de Salud de la Isla”, recuerda.

Allí les brindaron el servicio de habitación, la comida y les controlaban la temperatura por la mañana, tarde y noche. Para cuando terminaron la cuarentena los aeropuertos estaban cerrados y la posibilidad de volver a la Argentina seguía siendo incierta, además, las lógicas del país africano parecieron jugarles en contra.

A la espera de ayuda urgente

“Entendemos que es una situación en la que Argentina tiene que encontrar el momento adecuado para que volvamos”, dice Sergio, quien admite su necesidad por regresar. “Necesito volver, tengo mi trabajo, un alquiler que mantener y servicios que pagar”, explica.

La única ayuda que recibieron hasta el momento fue de la embajada de Kenya, ya que las Islas Seychelles no tienen una propia. Desde allí, están tratando de conseguir un subsidio o una habitación que les permita pasar la cuarentena sin embargar de por vida el resto de sus ahorros. “Esperamos recibir alguna noticia esta semana entrante. Nos duele que digan que nos jodamos por haber viajado”, dice Sergio.

Sin recursos ni la chance de poder regresar al país

“No solo Argentina no estaba aceptando los ingresos, sino que teníamos que demostrarle al gobierno de Seychelles que teníamos reserva o que parábamos en algún lugar”, cuenta el neuquino.

Por ello, los hombres se apresuraron a buscar un alquiler lo más barato posible en la aplicación móvil de alquileres Airbnb, pero los precios no eran lo que sus bolsillos esperaban. “Son extremadamente caros y nosotros habíamos viajado con la plata para estar cinco días”, se lamentó Sergio, que hoy paga junto a Martín 70 dólares por día de una habitación “que solo tiene una pava eléctrica”. Es decir, a números rápidos, más de 5000 pesos por día solo en alquiler. En tanto, la situación de pandemia en Seychelles fue rápidamente controlada. Es una isla con menos de 100 mil habitantes, por lo que la cuarentena obligatoria atacada a tiempo funcionó para frenar la expansión del virus por la costa africana. “Sólo hubo 11 contagios de los cuales ya se recuperaron más de la mitad”, advierte. Ahora, los locales funcionan con normalidad y circulan nuevamente los colectivos. Por las tardes los bares y restaurantes abren, pero cuando oscurece vuelven a cerrar. Se espera que para fin de mes los aviones ya estén sobrevolando la ciudad, aunque esa no hay ninguna certeza.

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