Forense declaró que el ingeniero intentó defenderse
Durante la segunda audiencia en el juicio por jurados contra Marcos Fontán Guzmán por el crimen del ingeniero Matías Lozano, al menos dos testigos reforzaron la teoría de que se trató de un ataque y no de un enfrentamiento entre ambos.
El ataque había sido planteado desde un principio por la fiscalía, que sin embargo aún no expuso el móvil del crimen de Lozano, quien recibió 17 puñaladas en el interior de su departamento la madrugada del 28 de noviembre de 2018.
Por su parte, la defensa de Fontán Guzmán manifestó que hubo una pelea entre ambos y que el acusado podría haber sufrido un brote psicótico.
Una de las testigos que declaró el viernes fue una médica forense del Poder Judicial, quien examinó a la víctima y sostuvo que Matías tenía, además de las tres heridas mortales, otros cortes que daban cuenta de que intentó defenderse de un ataque. Además, sostuvo que el hombre de 34 años presentaba también lesiones compatibles con golpes de puño.
Luego fue el turno del médico forense que examinó a Fontán Guzmán el 28 de noviembre, tras ser detenido. El profesional manifestó que el joven tenía “heridas agudas” en las manos, que serían compatibles con vidrios rotos por la irregularidad de los bordes.
Al ser consultado por el abogado defensor si no podrían haber sido cometidas con un cuchillo o una navaja -ambos encontrados en la escena del crimen-, el médico respondió que no. La mención de los vidrios rotos concuerda con el blíndex que Fontán Guzmán rompió en el hall del edificio de calle Castelli, donde vivía la víctima.
dieron su testimonio policías, peritos e incluso vecinos del edificio de calle Juan José castelli. Una mujer contó que escuchó quejidos y gritos alrededor de la 1 de la madrugada de ese día.
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