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Gader y Kolff, "dos niños" prodigios del deporte que nunca dejan de crecer

Aún muy jóvenes, Benjamín y Natassja, grandes promesas del deporte regional, recrean cómo vivieron su infancia en una jornada muy especial y repasan sus historias.

Benjamín Gader (16) y Natassja Kolff (15), dos de las promesas del deporte provincial, no hace mucho que dejaron la infancia pero en sus rostros aún hay huellas de la inocencia que marcaron aquellas horas. Anticipando El Día del Niño que se celebra hoy recuerdan con placidez vivencias no tan lejanos y tan presentes todavía.

“Mis papás tienen 34 y 33 años y todavía mis abuelos le siguen haciendo regalos, así que algo me tocará”, afirma Benjamín Gader, integrante de la preselección Argentina Juvenil de patín que este año se preparaba para el Mundial de Cartagena, Colombia, finalmente suspendido.

“Hasta el año pasado recibí. Mi abuela me regaló un juego de ruedas”, recuerda el joven quien este año participó antes de decretarse la pandemia de una concentración en Ezeiza y también de un campeonato en Chile, país al que viajó con su club Alta Barda.

El año pasado también estuvo en preselección y confesó que recién en 2017 se decidió por el patín ya que hasta ese año también jugaba rugby. “Es que cuando nací mis papás integraban la selección de patín y Pumitas. Así es que a los dos años ya patinaba y, a los cuatro estaba jugando en el Neuquén Rugby. Pero bueno, si quería rendir en alguno tuve que decidirme”, explica.

Natassja Kolff, jugadora de Centro Español convocada recientemente -junto a la también integrante de Las Toritas Giovanna Frattoni a la preselección Argentina de Básquet U19 con vistas al Mundial 2021 de Hungría- recordó con afecto su niñez.

“Mis papás se encargaron de que tuviera una muy linda infancia”, señala la joven quien probó varias disciplinas (natación, equitación, gimnasia artística, patín, hockey) antes de decidirse por el básquet que empezó a jugar a los 10 años en club Plottier para después incorporarse a Centro Español.

Entre los numerosos regalos que recibió de niña en cada celebración recuerda uno especial: “una vez mi mamá me regaló una olla para cocinar de verdad pero todo en miniatura. Me acuerdo a mi papá cocinando huevos fritos y yo al lado con mi sartencita haciendo lo mismo”, cuenta entre risas.

Consultada si hoy se preparaba para alguna sorpresa señala: “lamentablemente por ahora no recibo más. Es algo que le tendría que reclamar a mis padres porque todavía soy menor de edad y en teoría entraría en el juego”, culminó con la simpatía de siempre.

Los chicos crecen...

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