Golazo en la lucha por la igualdad

Jugar y contar. Salió a la cancha el tercer libro de Pelota de papel, esta vez con veintinueve cuentos escritos por mujeres futbolistas y entrenadoras que reflejan historias de goles y atajadas, abrazos y frustraciones, y con el deseo de visibilizar el fútbol femenino.

Pablo Montanaro

montanarop@lmneuquen.com.ar

Neuquén.. “Yo me ponía la misma camiseta que ellos usaban y llevaba una pelota entre las manos, preparada para entrar en acción en cualquier momento. Sentada en uno de los antiguos bancos del club pegados a la línea del lateral, los veía como jugadores profesionales. (…) Tres veces por semana me colaba para entrenarme con ellos, hasta que venía mi mamá a sacarme de la cancha y llevarme a gimnasia artística. Yo rogaba: ‘¡Un lateral más, má! ¡Un córner más!”. Así comienza el cuento “La otra mitad” de Camila Gómez Ares (25 años), jugadora de Boca Juniors y una de las 29 futbolistas y entrenadoras que reunieron sus relatos en el libro Pelota de papel 3 (Planeta).

El cuento de la jugadora xeneize, como tantos otros del libro, refleja la lucha de las mujeres por romper con los mandatos sociales (niña=gimnasia artística) y la búsqueda de los derechos, en este caso jugar al fútbol. Como afirma la periodista Marina Zucchi: “Camila es la metáfora del fútbol femenino en una sociedad patriarcal, es la temprana necesidad de reivindicación de los derechos”.

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Pero si algo movilizó a estas 29 mujeres para entrar a la cancha de la literatura -como lo hicieran los futbolistas y directores técnicos varones en las dos ediciones anteriores de Pelota de papel- fue precisamente visibilizar el fútbol femenino en Argentina. Sólo un paso más a lo que ocurrió días después de la aparición del libro, cuando se anunció la profesionalización del fútbol femenino en nuestro país tras la lucha que encabezó Macarena Sánchez, delantera de la UAI Urquiza por más de siete años, y que quedó libre en mitad del torneo sin posibilidades de anotarse en otro equipo.

Paula Rodríguez, periodista y coeditora del libro, destacó a LM Neuquén la rápida respuesta de las futbolistas y entrenadoras cuando recibieron la convocatoria para escribir. “Había una necesidad muy grande por contar cómo habían sido sus vidas en busca de jugar a la pelota. En ese sentido, los cuentos son bastante autobiográficos. Se refleja el nivel de aventura que tienen algunas por jugar al fútbol”, explicó. “Las mujeres peleamos por visibilidad, igualdad y derechos en todos los terrenos, y también en el fútbol. Un territorio particularmente hostil”, agregó.

Comentó que en los cuentos escritos por futbolistas para Pelota de papel 1 y 2 hay algo en común que es el rescate de un paraíso perdido, “el del puro juego, la infancia, la pelota sin manchas”. En cambio, en los textos de las futbolistas “la infancia no es un paraíso, es el recuerdo de ser expulsadas del paraíso, de que se les negara jugar a la pelota. Ese lugar de pleno acceso al juego está, para ellas, en el futuro, es una utopía”.

Estas páginas están llenas de historias reales e inventadas, de sueños cumplidos, de luchas, esperanzas y amistad, pero sobre todo desbordan de puro fútbol.

“Le sacamos la cabeza a una muñeca para usarla de pelota”, dice unos de los cuentos

En “Todo es lucha”, Sofía Rodríguez cuenta cómo es jugar e inyectarse insulina cada día. Belén Potassa recuerda al entrenador de su pueblo que además era verdulero y premiaba a los mejores con mandarinas.

Rosana Gómez homenajea a su mamá, que se peleaba con los papás del club de su infancia porque no se bancaban que jugara una nena. Otra madre aparece en el cuento de Eugenia Nardone, ante el miedo de probarse en una preselección juvenil se quiere ir pero la convence su madre de quedarse. Katherine Alvarado en “Pierna fuerte” describe cómo era ganarse el respeto jugando al fútbol con los varones en el patio de la escuela.

La jugadora brasileña Andressa Alves rememora aquel partido en una calle calurosa de San Pablo con 14 años y el premio más deseado: una gaseosa bien helada.

Juegan, dirigen y escriben

Gambetas en el papel

Camila González Ares juega en Boca, Sol Domínguez en Racing. También escriben Eugenia Nardone (UAI Urquiza), Belén Soto (Banfield); Mili Oliver (Gimnasia) y Sofía Rodríguez (Platense).

Recuerdos sin táctica

La entrenadora del fútbol femenino de Newell’s, Virginia Salera, escribió “Qué vas a dirigir, vos?”.

Cuerpos y pasiones

La ex futbolista Pamela Visciarelli, casada con su entrenadora y madres de dos nenas, escribió “Pasional”, que rescata las experiencias del fútbol de mujeres lesbianas, travestis y trans.

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