Neuquén
Cincuenta pirulos, muchos de ellos transcurridos entre caballos, cuenta que tiene Ariel Dotzel, el cuidador más exitoso en el historial del Gran Premio Carlos Pellegrini que se disputa todos los años en Neuquén.
Con dos victorias en cinco presentaciones, sueña con la triple corona en la máxima del turf neuquino con su mimado Store Rosado (62,5 kilos), candidatazo a ganar este domingo la 28ª edición, a correrse en el hipódromo Ciudad de Neuquén, ya que viene de ganar nueve carreras este año, la última el mes pasado aquí en Canal V, donde se presentó con su nombre de fantasía Don Mingo.
Conocedor como pocos del éxito en estas lides, contó los secretos para ganar un Pellegrini durante una emisión del programa Turf al día que se emite por LU5 AM600. “Se necesita un buen caballo y un buen jockey”, aseguró sin vueltas. También habló de los beneficios económicos que trae ganar esta prueba: “Gracias a eso conocí el lavarropas automático, el secador eléctrico y me compré un auto”, contó a modo de anécdota y habló sobre lo que significa -desde lo emocional- poder ganar esta carrera. “Una gran emoción, porque la plata se acaba, pero la alegría no se termina nunca”, aseguró.
Cuida caballos desde los 18 años y hace 27 que vive en el hipódromo Ciudad de Neuquén. “Mi casa”, cuenta con orgullo quien trabajó, entre otros, en el stud Don Quijote y Los Nonos, actualmente.
De las dos victorias que logró elige, la del 2014 con Fioca In The Rie. “Fue impresionante, para mí la mejor carrera del Pellegrini por la forma en que corrió el caballo que me trajo Rufino Lorca y por el tiempo, que fue récord”, expresó.
Pero también se “sacó la lotería” con Soy Rugbier (en 1997), conocido también como Soy Amarillo, un caballo que el dueño se ganó en una rifa. “Con tres años debutó y ganó en Beltrán y también las Estrellas del Interior en Rosario”, recordó.
“Ganar el Pellegrini es especial porque es la fiesta de nosotros, de la gente del sur. Es una emoción muy grande. Yo he ganado pollas, clásicos, pero todo lo que uno vive con esta carrera es emocionante. Llorar es poco”, afirmó.
“El turf me dio todo”, manifestó con alegría. “Con mi familia nos criamos entre caballos y mi casa sigue siendo el hipódromo. Trabajar en lo que te gusta no tiene precio”, concluyó.
El dato
Neuquén es una cancha difícil
Le tiene fe Dotzel a Storm Rosado. “A diferencia de Soy Rubgier, al que lo hicimos nosotros, este caballo llega con trayectoria. Viene de ganar nueve carreras. Se aclimató enseguida y lo demostró ganado el domingo. Eso es lo que me gustó de él como le dije al propietario Mario Rossi. Si bien nunca corrió 1600 metros, en 1400 es ligero y con lo trabado que es el circuito en Neuquén creo va a llegar bien”, se ilusionó.
“No es fácil ganar en Neuquén”, contó, porque esta “es una cancha muy trabada”, señaló el cuidador. Soy Rugbier –agregó- se hizo grande cuando superó a Rompe Huesos, que venía de ganar once. Y él le ganó porque estaba domado acá en Neuquén. Es una pista que influye mucho, tiene dos codos, el opuesto y la atropellada corta. Acá los caballos se pierden”, afirmó.
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