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La Mañana tragedia de Cromañón

"Hace cuatro años que está con un psiquiatra"

Luis Lamas Marcado. A 12 años de la tragedia de Cromañón, que dejó 194 víctimas fatales, el baterista de Don Osvaldo contó cómo está Pato Fontanet, ex Callejeros, en la cárcel.

Se cumplieron 12 años de la tragedia de Cromañón, en la que murieron 194 personas y 1400 resultaron heridas. Aquel 30 de diciembre de 2004, en el barrio porteño de Once, se incendió el boliche durante un show de la banda de rock Callejeros, cuyos integrantes principales hoy están presos. El cantante Patricio Fontanet y el bajista Christian Torrejón están alojados en el penal de Ezeiza, en el área especial del programa psiquiátrico Prisma, el mismo sector en el que se encuentra alojado, por ejemplo, el ex funcionario kirchnerista José López tras el escándalo de corrupción.

Luis Lamas, baterista y testigo presencial de aquella noche de terror, tocó junto con su banda Ojos Locos antes del fatal incendio. El músico que en 2010 acompañó a Callejeros en su regreso a escena luego de la tragedia reveló cómo es la vida de Fontanet, que tuvo que dejar de cantar con su banda Don Osvaldo al quedar firme la condena a los músicos en abril de 2016.

Tenés contacto directo con Fontanet y Torrejón. ¿Cómo viven sus días en la cárcel?

Los viven con mucho dolor, como todas las personas que están vinculadas a la tragedia. La situación de ellos es terrible. Sabiendo que son inocentes y no hicieron nada para que esto ocurra, más que ir a tocar con amigos, hacer lo que saben hacer, que es música. Nada hicieron para que alguien saliera lastimado y sin embargo hoy están privados de su libertad, lejos de sus hijos, lejos de sus familias después de 12 años.

¿Cómo están de ánimo?

Ellos están de pie, poniéndole el pecho a la vida como hicieron siempre, saliendo adelante. Siempre se han ajustado a derecho, respondiendo a la Justicia. Este era un resultado que podía ocurrir; por más que no compartan, están cumpliendo con una decisión de la Justicia.

¿Cómo pasan las horas en el penal?

Tratan de hacer la mayor cantidad de actividades posible para pasar el tiempo lo mejor que se pueda y mantener la cabeza ocupada. Lo más terrorífico ahí es el tiempo muerto. Y que no dejan de estar encerrados, privados de su libertad.

En los últimos años Fontanet enfrentó algunos momentos críticos en cuanto a su salud mental. ¿Ha podido superarlos?

Esto no se supera nunca. Están en trabajo constante para evitar posibles recaídas. Pero hoy Patricio está muy avanzado, ya hace cuatro años que está con tratamiento psiquiátrico, seguido por profesionales, terapeutas. Está entero, está bien concientizado, sólo hay que estar atento a situaciones que lo exponen, momentos de angustia, de tristeza, sobre todo en diciembre.

¿Cuál es el análisis que se puede hacer de la tragedia después de 12 años?

Cromañón no es un hecho aislado, no lo tenemos que analizar como algo que le sucedió solamente al rock, podría haber ocurrido en el marco de cualquier expresión cultural, por una bengala, por un cigarrillo o por un cortocircuito. Es un hecho que nos interpeló como sociedad. Después de la tragedia, el 90 por ciento de los lugares públicos han tenido que modificar sus instalaciones para poder seguir funcionando. Cromañón era un lugar que estaba funcionando a ocho cuadras del Congreso, sin habilitación.

Ha pasado ya más de una década de la tragedia. Los músicos han peleado por su inocencia en una extensa batalla en la Justicia y la han perdido. ¿Qué sienten al respecto?

Nos genera mucha indignación que no haya habido funcionarios de alto rango responsabilizados en la tragedia. Los verdaderos responsables siguen haciendo su trabajo, siguen en la política. Con los pasos que dio, la Justicia garantizó que después de Cromañón sigan existiendo este tipo de situaciones en bares, boliches, cines o teatros. Se cortó el hilo por lo más delgado. Los músicos son un chivo expiatorio de toda esta movida.

–Los argumentos que esgrimió la Justicia para condenar a Fontanet y al resto de los músicos hablan de la elección del lugar como una decisión tomada en conjunto por toda la banda. ¿Fue así?

Los músicos no estamos capacitados para ver una habilitación, un plano de evacuación o las condiciones de seguridad. Y si hablamos de la cadena de irresponsabilidades, creo que es de todos los que estuvimos en el lugar. Yo estuve ahí, sabía que había pirotecnia cerca mío y no me fui ni lo frenamos. Ahora, el principal eslabón de responsabilidad -y ahora hablo de responsabilidad, no de irresponsabilidad- es el de la tarea de quienes se ocupan de cuidarnos. Y tiene que ver con cómo estaba funcionando el lugar después de un año sin habilitación, con una programación de diferentes artistas, cuando se publicitaba en los principales diarios del país como “la meca del rock”.

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