Neuquén
"La gente es hija del rigor". Esa es la conclusión a la que arribaron algunos inspectores del SEIN, quienes diariamente recorren las calles céntricas donde rige el estacionamiento medido y pago.
Es viernes por la mañana y una conductora se estaciona, y como si se tratara de un juego entre el gato y el ratón, mira por el espejo retrovisor para comprobar si anda algún inspector vigilando la cuadra.
Juan (que no es su verdadero nombre) viste un camperón anaranjado flúor con cuatro letras impresas -SEIN- en la espalda. Mientras recorre con la mirada los parabrisas de los vehículos estacionados, cuenta que todos los días la mujer, que trabaja en un estudio de abogados sobre Elordi, repite la misma rutina. Apenas lo ve pasar, hace una carga por celular. A los 15 minutos, él repite el recorrido y con en el dispositivo que tiene comprueba que dejó de pagar a pesar de que permanecerá al menos unas seis horas más.
De un auto negro de marca japonesa se baja una veinteañera que estaciona a metros de un quiosco en el que entra y sale a los pocos segundos con cara de resignación porque no encuentra tarjeta. Lo mira de reojo, se sube y arranca.
Algunos se detienen a preguntarle dónde pueden pasar la tarjeta magnética y él los hace caminar hasta un comercio que está en la vereda opuesta.
Afirma que no siempre el intercambio es correcto. El día anterior un hombre que pasaba cerca, sorpresivamente, le pegó un puñetazo en la espalda tras haberlo visto dejar una multa en un auto que ni siquiera era suyo. "Dejá de hacer multa, hijo de Pechi", recuerda que el agresor solidario le gritó.
Otro colega, cerca del Parque Central, cuenta que si bien él sólo recibió agresiones verbales, a un compañero lo llegaron a amenazar con un arma blanca a plena luz del día por labrar un acta de infracción.
Juan hace una primera recorrida por una de las cuatro cuadras que le toca controlar, carga las patentes de los vehículos estacionados en un programa que tiene en el celular, mira si tienen boletas de estacionamiento en el parabrisas y a los ocho minutos vuelve a pasar.
Parece una broma, pero no lo es. El primer auto estacionado paga correctamente, el siguiente tiene la boleta raspada sobre el día 7, el que está contiguo sobre el 8 y el que le sigue (bingo) sobre 9, que es el correcto.
Muestra el dispositivo y éste arroja un dato revelador: de las 18 patentes cargadas, 15 están en amarillo, es decir, sin abonar el estacionamiento, y las 3 restantes figuran en negro, que es el equivalente a haber pagado. Eso sin contar otras 3 que ni se registran porque tienen un cartel de discapacidad en el torpedo del vehículo y están exceptuadas de hacerlo.
Si en menos de media mañana registró 15 infracciones, no es difícil de suponer que en ocho horas labre entre 35 y 40. Asegura que no se les exige una determinada cantidad de multas y que él sólo se rige por el trabajo a conciencia.
La mentira fácil
"No hice tiempo", "no había tarjeta en el quiosco" o "bajé dos minutos" son las excusas más recurrentes. A veces son ciertas, como el mal funcionamiento de las compañías de celulares; otras, meras excusas para esquivar la multa.
Una mujer de unos 60 años se acerca presurosa a dejar otra tarjeta con raspadita por una hora más porque la consulta en el médico, a la que llevó a su madre de 96 años, se hizo más extensa de lo previsto. "Soy de Cipolletti pero sé que hay que pagar por estacionar en el centro. No entiendo a los que se hacen los distraídos. Si hay una ordenanza que exige el pago de estacionamiento medido, se debe cumplir", comenta aliviada tras haber agregado la tarjeta justo cuando el inspector estaba a dos autos del de ella.
Cerca de una clínica, sobre La Rioja, un viejo Renault 4 que parece que se viene abajo con un simple soplido, tiene sobre su torpedo la tarjeta correspondiente. Coinciden los inspectores en que el perfil del que no paga no es el del que menos tiene, sino todo lo contrario. El ojo avezado a simple vista puede adivinar casi con certeza que el infractor generalmente anda en un auto de alta gama. Pero como toda regla tiene su excepción: a metros de calle Belgrano, una flamante camioneta blanca 4x4 tiene un toco de tarjetas nuevas apiladas.
Para los usuarios representa un verdadero dolor en su economía, pero lo cierto es que está aprobado por ordenanza, y por ende quien quiera estacionar en las zonas demarcadas deberá desembolsar más de 5 pesos por hora.
Controles
Infracciones fijas
Infracciones fijas
Las calles troncales es donde más se realizan infracciones. Los inspectores dicen que es porque la gente se confía y cree que ahí no se controla. Así, Talero, Jujuy, Elordi y Mendoza son las que dominan el podio. Luego viene la zona bancaria, aunque después de las 14. "Sobre Mendoza, de 40 vehículos estacionados, 8 no pagan", aseguran quienes recorren todos los días las calles.
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