Una de las características principales del séptimo juicio por delitos de lesa humanidad ocurridos durante la última dictadura militar que se inició el miércoles en esta ciudad es que por primera vez se investigan los abusos sexuales cometidos por integrantes de los grupos de tareas contra mujeres secuestradas y alojadas en centros clandestinos de detención de Neuquén.
Ayer, durante la segunda audiencia del juicio que se realiza en el Salón AMUC de esta ciudad, el fiscal José Nebbia imputó por abuso sexual a diez de los quince represores juzgados por el Tribunal Oral Federal 1 de Neuquén. Además, los acusados deberán responder por secuestros, traslados, torturas contra 20 víctimas, de las cuales 9 permanecen hasta hoy desaparecidas.
En su exposición, Nebbia señaló que la víctima de estos delitos, Dora Seguel, tenía 16 años cuando fue detenida el 14 de junio de 1976 en el CPEM 6 de Cutral Co donde estudiaba. Por esos días, además de Seguel fueron detenidos otros jóvenes y militantes identificados con el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores) por fuerzas del Ejército y de la Policía provincial en lo que se denominó “Operativo Cutral Co”. Varios de esos detenidos fueron trasladados a Neuquén y luego al centro clandestino de detención de Bahía Blanca, de los cuales nueve permanecen desaparecidos.
El representante del Ministerio Público Fiscal contó que durante el trayecto hasta la Comisaría Cuarta de Cutral Co, en el asiento trasero del vehículo celular, el agente de la policía Amador Luengo “le dice a Dora Seguel que se abra el saco que llevaba puesto y la empieza a manosear en todo el cuerpo, en la entrepierna, en los pechos, la abusa. Dora reacciona y le pregunta por qué estaba haciendo eso, y este agente le respondió que la estaba palpando de armas”, describió el fiscal. Agregó que “este es un hecho importante para el caso de Dora Seguel que se está juzgando en este juicio”.
Cabe señalar que Dora fue detenida junto a sus hermanas Argentina y Arlene, quien permanece desaparecida. Las tres fueron trasladadas al centro clandestino de detención “La Escuelita” que funcionó en el V Cuerpo del Ejército de Bahía Blanca.
Durante su permanencia en un calabozo de la Comisaria Cuarta, Seguel pudo observar en el patio de esa dependencia al jefe de Inteligencia, Oscar Reinhold, imputado en esta causa. Nebbia relató que durante uno de los interrogatorios la víctima pudo identificar por debajo de sus vendas a personal militar y de la Policía Federal, "como también al comisario Héctor Mendoza". “La joven fue golpeada durante los interrogatorios en los que le preguntaban por armas, sobre su hermana Arlene, sus amistades e ideología, y la amenazan con aplicarle picana”, señaló el fiscal.
“Luego de ese interrogatorio la llevan a un camión celular vendada y atada, y allí Dora es violada por un sujeto quien la amenazó para que no cuente lo que había pasado. El camión celular donde ella es violada era de la Policía de Neuquén, que traslada luego a las víctimas a Neuquén, conducido por el chofer Juan Uribe quien iba acompañado por un sargento del Comando”, describió. Cuando estaba en el camión celular "escuchó los nombres de Miguel Ángel Pincheira y Carlos Cháves que se encontraban adentro y fue mantenida en ese vehículo hasta su posterior traslado a Neuquén junto a las otras víctimas del Operativo Cutral Co el martes 15 por la mañana".
“Luego de un interrogatorio llevan a Dora Seguel, que estaba vendada y atada, a un camión celular de la Policía de Neuquén y allí es violada por un sujeto quien la amenazó para que no cuente lo que había pasado", describió el fiscal Nebbia.
Seguel fue llevada a la U9 junto a otros detenidos, entre las que se encontraban sus hermanas. "Mientras estuvo dentro de la cárcel, Dora Seguel pudo identificar también y en su misma situación a Carlos Cháves y Alicia Pifarré, cuyas causas están incluidas en este juicio". Junto a otros detenidos, Seguel fue subida a un camión celular y trasladada con el resto de las víctimas hasta el aeropuerto de Neuquén. "Allí fue subida a un avión en medio de golpes y malos tratos. Dentro del avión les dieron gaseosas y chocolates y les dijeron que los tomaran porque quizás era la última vez y que donde iban no los iban a tratar así", relató el fiscal. Se trata de la aeronave piloteada por Juan José Capella, uno de los imputados, que trasladó a los detenidos al centro clandestino “La Escuelita” de Bahía Blanca donde Seguel fue torturada.
La exposición de la fiscalía también se centralizó en los secuestros y traslados clandestinos en avión a Bahía Blanca de las víctimas de esta causa.
Las audiencias continuarán los días 16 y 17 de diciembre.
“Son las hembras de los guerrilleros”
En “La Escuelita” de Bahía Blanca, Dora Seguel fue torturada e interrogada con golpes y tormentos. “Quien llevaba adelante los interrogatorios era Santiago Cruciani (fallecido) al que le decían ‘El Tío’, quien la amenazaba con quemarle el estómago con un carbón encendido si no contaba todo lo que sabía”, contó el fiscal. “Cruciani estaba bajo el mando de algunos de los acusados en este juicio por eso es importante mencionarlo”, agregó.
El fiscal relató que "mientras Dora era amenazada, escuchó a uno de los sujetos que la interrogaban decir 'A esta negrita me la separan para mí. Yo te voy a hacer recorrer la avenida Mate Luna, te voy a hacer conocer el otro Tucumán'".
Agregó que "Cruciani le propuso que declarara en radio y televisión que era una guerrillera arrepentida y ante la negativa de Dora, fue golpeada nuevamente". Posteriormente la víctima escuchó "cómo uno de los sujetos se lleva a Argentina, a quien escucha gritar mientras es golpeada y violada. Luego ambas hermanas fueron subidas a un vehículo tapadas con frazadas y llevadas hasta otro edificio donde se encontraban alojados el resto de los detenidos", precisó Nebbia. “Previo a llegar, Dora es nuevamente violada en un descampado por uno de los sujetos que le recriminaba que no se hicieran las vírgenes 'si ellas eran las hembras de los guerrilleros cuando bajaban del monte'”, contó.
Dora Seguel permaneció hasta el 19 de junio de 1976 en "La Escuelita" de Bahía Blanca cuando junto a su hermana Argentina la subieron a un automóvil Ford Falcón, "sus captores les dijeron que se habían equivocado, en un momento el vehículo se detuvo, las bajaron diciéndoles que contaran hasta mil porque al menor movimiento las matarían. Cuando escucharon que el coche se había alejado se desataron y caminaron hasta una estación de servicio donde pidieron a unos lugareños que llamaran a la policía".
Los imputados
Los quince acusados de esta causa son Walter Bartolomé Tejada, quien en el momento de los hechos era el jefe de la División Interior del Departamento II Inteligencia del Comando del V Cuerpo del Ejército de Bahía Blanca; Osvaldo Bernardino Páez (ex jefe de la División Educación del Departamento de Operaciones del Comando), Oscar Lorenzo Reinhold (jefe de inteligencia del Comando de la Sexta Brigada de Neuquén),Jorge Molina Ezcurra, Sergio San Martín, Jorge Di Pasquale, Norberto Eduardo Condal, Carlos Alberto Taffarel y Jorge Horacio Granada ( oficiales del Destacamento de Inteligencia 182 del Ejército en Neuquén), Raúl Guglielminetti (agente de Inteligencia), Jorge Alberto Soza (subcomisario de la Delegación Neuquén de la Policía Federal), Miguel Angel Cancrini (oficial de la Delegación Neuquén de la Policía Federal), Desiderio Penchulef (comisario principal en la Unidad 25 de Cinco Saltos), Gerónimo Huircain (oficial ayudante de la Unidad 24 de Cipolletti) y Juan José Capella (piloto aviador del Ejército).
De los acusados, tres están alojados en unidades penitenciarias cumpliendo condenas por delitos de lesa humanidad y el resto en sus casas, algunos con prisión domiciliaria.
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