Se terminaba el encuentro, Pescara caía por 1 a 0 ante Cagliari como visitante y parecía que todo se encaminaba a un final tranquilo hasta que el mediocampita africano Sulley Muntari explotó.
El volante ghanés comenzó a quejarse ante el árbitro por gritos racistas desde las tribuna contra el, pero el referí no quiso detener el juego y decidió amonestar al futbolista.
Muntari, enojado con la situación y particularmente con el colegiado, dejó el campo de juego y se fue rumbo al vestuario, haciendo claros gestos en los que se mostraba orgulloso de raza.
"Estuvieron haciendo cánticos contra mí desde el comienzo", afirmó Muntari. "En el primer tiempo, y vi que había algunos niños en el grupo, así que me dirigí a sus padres y les regalé mi camiseta, para poner un buen ejemplo", agregó.
"Los gritos siguieron después con otro grupo de fanáticos. Traté de razonar con ellos, pero el árbitro me dijo que debía olvidarme de eso. Fue entonces cuando me disgusté, porque en vez de parar el partido, decidió castigarme", contó el volante de Pescara.
"Los fanáticos estuvieron mal, pero el árbitro tenía que actuar de un modo distinto, sin acusarme de causar el problema", dijo el ex jugador de Portsmouth. "¿Qué se supone que tengo que hacer? ¿Quedarme parado y que todo siga así? Eso sería un mal ejemplo. Hay que terminar con esto. Si los árbitros pararan los partidos, estoy convencido de que estas cosas no sucederían más", insistió Muntari.
Te puede interesar...









