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La Mañana

James Dean, la leyenda sin tiempo

El protagonista de "Rebelde sin causa" cumpliría hoy 80 años. El joven actor alcanzó la fama con sólo tres películas, rodadas en poco menos de un año y medio. Únicamente pudo ver la primera.
Dean fue nominado a dos Oscar póstumos como mejor actor. El primero por "Al este del Edén" y el segundo por "Gigante".
 
Nueva York (DPA) > Las leyendas deben morir jóvenes. Esa parece ser la máxima que guió los destinos de muchas de las grandes estrellas de la música y sobre todo de Hollywood que, de haberles ocurrido lo contrario, seguramente hubiesen perdido esa condición de inolvidables. Un claro ejemplo de ello lo constituye James Dean, quien hoy cumpliría 80 años, y que con una corta y meteórica carrera cinematográfica quedó inmortalizado como el eterno rebelde del cine.
Sus tres protagónicos "East of Eden" ("Al este del Eden"), "Rebel Without a Cause" ("Rebelde sin causa") y "Giant" ("Gigante") llegaron a la gran pantalla en un lapso de tan sólo un año y medio. Y si bien fueron las películas que cimentaron la fama de Dean, el joven ya había trabajado muchas veces ante las cámaras, por ejemplo al actuar en películas de guerra y en comedias.
Sin embargo, hasta ese momento sus papeles habían sido tan menores que a veces su nombre ni siquiera aparecía en los créditos del final. En televisión ya había aparecido unas treinta veces, una vez incluso junto a Ronald Reagan.
En ese filme, el joven James Byron Dean, del Estado de Indiana, cuya imagen luego sería sinónimo de la rebeldía, actúa de pequeño bandido, y Reagan, que con el tiempo sería presidente de Estados Unidos, hace de un médico que finalmente logra doblegar al joven armado. En la película, Dean "pierde", pero tiene una presencia mucho mejor que su vencedor. Y ésa será su carta de presentación durante el resto de sus días.
 
Artista de cuna
Las dotes de Dean quedaron de manifiesto desde muy temprano. Apenas podía caminar tomó clases en una escuela de actuación, estudió violín y a los cinco años participó en un espectáculo bailando tap.
El motor creativo era su madre, que murió en 1940 de cáncer cuando aún no había cumplido los 30 años. James en ese momento tenía nueve años y nunca superaría su pérdida.
En la escuela actuaba y en High School su talento llamó la atención. En la Universidad de Los Ángeles se lo veía con más frecuencia actuando que en las clases de Derecho. Al fin y al cabo, fue allí donde lo descubrieron. Después de actuar en una obra de la universidad lo invitaron a actuar por primera vez ante las cámaras. Fue para una publicidad de Pepsi en la que no decía nada.
 
Sinuosa
Su vida siempre fue una montaña rusa. A los éxitos les siguieron las derrotas; a los excesos, las depresiones; a las grandes alegrías, las golpizas. Pero en Broadway fue una estrella pese, o precisamente debido, a su forma de ser poco ortodoxa, improvisada. Eso fue lo que hizo que le dieran el papel de Cal en "East of Eden", donde lucha desesperadamente por el afecto de su padre, que lo rechaza una y otra vez. Era un papel que le iba bien: la relación con su propio padre siempre fue fría.
Dean saltó de inmediato al estrellato. Las series fotográficas que lo retratan con ojos rebeldes hicieron que fuese aún más deseado. A pesar de tener dinero y estar siempre acompañado de hermosas mujeres, daba la impresión de no ser feliz y de estar continuamente buscando otra cosa. En parte, era un fiel reflejo del espíritu de aquella época de posguerra, mucho antes de que hiciera irrupción la figura de un John F. Kennedy.
En "Rebel Without a Cause", como ya dice el título, Dean también actúa de renegado. La secuencia en la que él y un compañero se miden en una carrera de coches robados pasó a la historia.
Pero Dean no sólo actuaba, sino que era un rebelde. En lugar de aprender su texto para la película "Giant", improvisó. Y eso hizo estallar de furia al director George Steven. El joven, por entonces de 24 años, prefería jugar a las carreras de autos que sentarse a aprender partes.
Los buenos motores eran su pasión desde que su padre adoptivo le había comprado una moto. Con la primera paga que obtuvo en Hollywood se compró un coche de carreras MG, luego un Porsche y luego otro. Con uno de ellos, el "Spyder plateado", salió a la Ruta 46 un 30 de septiembre de 1955 y chocó contra un Ford.
Quien iba en el asiento acompañante, el alemán Rolf Wütherich, sobrevivió con serias heridas y murió muchos años después, en 1981, en un accidente de tránsito.
Dean fue trasladado a un hospital cercano, pero ya estaba muerto. Dos de sus tres películas fueron estrenadas después de su muerte, al igual que una publicidad para la televisión que había filmado dos semanas antes del accidente. Allí insta a los conductores a manejar con cuidado.

Tratando de derrumbar el mito


"No es nuestro héroe porque fuera perfecto, sino porque representaba perfectamente el alma maltratada pero hermosa de nuestros tiempos", dijo de él Andy Warhol.
Así, James Dean ha pervivido en la memoria de los mayores y en la fantasía de los jóvenes, aunque algunos se han encargado de demistificar su imagen de ícono.
Para el 40º aniversario de su muerte, en 1995, una biografía de Paul Alexander, "Boulevard of Broken Dreams" ("El boulevard de los sueños rotos"), afirmaba que James Dean era "masoquista y homosexual" y que "le gustaba tanto hacerse quemar los brazos con cigarrillos, que sus amigos más íntimos lo habían bautizado el cenicero humano".
Basándose, según decía, en entrevistas realizadas a lo largo de tres años con amigos del actor y de hombres que supuestamente mantuvieron relaciones sexuales con él, "Dean era un homosexual asumido, que odiaba a las mujeres, pero que se veía obligado a frecuentarlas porque la empresa Warner se lo exigía".
Según Alexander, los primeros intentos de Dean por ingresar al mundo de Hollywood se acompañaron de numerosos contactos homosexuales con directores de cine que le prometían papeles en sus películas.

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