Jornada de cocina en Cuenca XV para dar a conocer las habas

En la huerta del PRODA que funciona en el barrio Cuenca XV se realizó una fecha de cocina para homenajear el trabajo de las huerteras y acercar la producción orgánica a la opinión pública.

Por Nico Visne - @nicovisne

Con la idea de difundir el trabajo agricultor en la ciudad, Ezequiel González, cocinero de Saurus encendió el fuego bajo una tarde calurosa de semana en la huerta del PRODA (Programa de Desarrollo Agroalimentario de la Provincia de Neuquén) que funciona en Cuenca XV y que es un ejemplo de soberanía alimentaria. El experimentado cocinero, y número puesto siempre que se trate de echar una mano a una buena causa, cocinó un choripán con omelette de habas, ensaladas con flores, pebres y criollas, todo con productos del lugar.

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Las habas son el producto emblema en este momento y el encuentro fue la excusa para difundirlas. Cosechar fresco, sin agroquímicos y cocinar.

Las huerteras cosechan y Ezequiel cocina. Antes recolectaron habas. La fabulosa legumbre que está en todo su apogeo y que desembarcó en restaurantes de la zona como La Toscana, Saurus y Bouquet de rêves.

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Mientras el fuego sucede, la tierra se renueva y se riega. Se cosechan lechugas, arvejas, tomillo, verdeo, puerro, ajo, rúcula, ciboulette, albahaca, y fabulosas flores que aportaran sus pétalos a una muy bella ensalada.

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La historia del lugar está sostenida por vecinas y vecinos que fueron sumándose a lo largo del tiempo. Hoy trabajan la tierra y producen alimentos orgánicos y de estación.

Frente a una coyuntura económica adversa y una industrialización exagerada de la alimentación, las huertas se han vuelto un signo vital de los tiempos y de las relaciones sociales. Las historias individuales de cada trabajadora y trabajador de la tierra y el enorme esfuerzo que le ponen al relato es apasionante.

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El trabajo del PRODA es imparable, con rigor técnico y proyección están montando espacios de cultivos donde antes había piedras y abandono. La huerta funciona en un contexto barrial de mucha marginación e inequidad y por eso los robos de alimentos se han hecho más frecuentes que antes. Los vecinos se organizan para seguir adelante.

Cada uno tiene asignadas sus parcelas. Todos los días trabajan la tierra, como desde hace años.

Todo es orgánico y puro. Las huerteras han hecho de esto su forma de vida contribuyendo en la cadena alimentaria y generando trabajo y movilidad en el circuito productivo. Se trabaja la tierra, sin intervenciones ni agroquímicos, se producen alimentos, se cosechan, y luego los cocineros de los diferentes restaurantes pueden adquirir ese producto directo y natural. Enalteciendo todo, calidad, trabajo, alimentación, cultura y salud.

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La semana de las habas arrancó muy bien. A lo largo de todo el calendario de cultivos se puede ir observando que ofrece la estación y cada una de las huertas del PRODA.

Acercarse y establecer un contacto directo es recuperar las fuentes.

Comer en estación es tener conciencia.

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