Cocina y canciones: la historia de una familia neuquina en Nueva Zelanda

Alcides Bonavitta trabaja como cocinero. Junto a su pareja Julia Leporace decidieron mudarse y criar a su hijo a través del arte y la gastronomía a miles de kilómetros de su tierra natal.

Por Nico Visne – @NicoVisne

Irse. Agarrar las cosas e irse. Sacar los imanes de la heladera, ubicar las macetas, juntarse con la familia y los amigos. Vender el auto, colocar el perro, abrazar a la gente fuerte como dejándolo todo en suspenso e irse.

Te puede interesar...

Conocí a Alcides Bonavitta cuando comandaba el fugaz e intenso Bodegón García, un reducto de cocina en el centro neuquino que se esfumó apurado por los negocios inmobiliarios de la zona, y que dejó un montón de historias contadas y por contar... y una pizza fabulosa, con una crocancia como pocas.

Julia Leporace es la pareja de Alcides, profesora de inglés y excelente compositora y guitarrista. Juntos crían a su hijo Aldo. La historia es un paso de baile en medio de las rutas migratorias y lo que implica irse de un sitio a otro dejando muchas cosas latiendo para zambullirse en un futuro nuevo y desconocido. Un paso de baile que tiene un quiebre, mezcla de aventuras y deseos. Un exilio que nació como un ronroneo movilizados por la situación económica y se transformó en un mapa y un cohete eyectado a otro continente, con diferentes costumbres, geografías y culturas.

En esa aventura está sumergida esta familia hace un par de años. La cocina, la música y el amor los hacen fuertes y mejores. En el medio decidieron grabar y editar en su canal de YouTube unos videos donde pueden confluir las cosas que le gustan y que de alguna manera los mantienen sin fronteras, gozando y disfrutando desde lejos la vida.

Conversé con Alcides a la distancia, entre sus turnos muertos de cocina.

¿Cómo te relacionas con la cocina en tu vida?

Creo que como la mayoría de nosotros por herencia. Aunque mi vieja trabajaba fuera de casa, siempre volvía a casa a cocinar. Ella es una gran cocinera. En mi casa siempre hubo todo tipo de comida casera, desde los dulces hasta las conservas, las pastas, incluso los huevos de pascuas. En parte creo que por una cuestión de economía. Mi papá también era un tremendo cocinero, de él heredé el amor por cocinar con fuego y con los utensilios que hubiera a mano, nuestras vacaciones de chicos siempre fueron ir a acampar a la cordillera y en esos campamentos que podían durar hasta un mes, se armaba antes el espacio de cocina que la carpa.

We don’t mind the cold ‘cause we have the view. ⠀⠀Join us on YouTube so you don’t miss any of our videos. Link in bio......#familytravel #travellingwithkids #travelgram #roamtheplanet #keepexploring #keepitwild #letsgosomewhere #optoutside #adventurevisuals #mytinytribe #thekitchn #destinationnz #newzealand #newzealandfinds #photosinbetween #wildfood #wildbite #shootinglocation #setting #youtubechannel #outdoorcooking #subscribe #lakesandmountains #boatharbour

¿Por qué eligieron el destino donde viven?

La situación económica del país en el 2017 nos terminó de dar el último empujón para migrar, que era un plan que Julia y yo siempre tuvimos en carpeta. Vivir en otro país, experimentar otra cultura, aprender de nuevas personas y valernos por nosotros mismos. Estuvimos estudiando distintos países y terminamos en Nueva Zelanda, fue una decisión muy difícil dejar todo y salir a empezar de cero con un hijo pequeño. Sigue siendo difícil, la vida del inmigrante siempre lo es, aunque no nos equivocamos en la elección, es un país hermoso y cosmopolita.

el-comedor-panqueque.jpg

¿Cómo te sirve lo aprendido en cocina para sobrevivir?

Tuve la suerte de trabajar en Nueva Zelanda en lugares muy distintos, Boathouse en Waiheke es un restaurante de casi mil platos diarios, ahí aprendí a manejar los tiempos de una cocina y a solucionar problemas en cinco minutos. Luego estuve trabajando en un hotel 4 estrellas en Te Anau, donde la cocina estaba súper equipada y logré familiarizarme con un montón de equipamiento que no conocía. Ahora estoy trabajando en un restaurante recientemente inaugurado con uno de los mejores chefs de Nueva Zelanda, Samuel Clark, y estoy aprendiendo de él las técnicas y el refinamiento necesario que me faltaba para estar a la altura de los grandes restaurantes. Sam es mi mentor y una gran influencia.

Todo lo aprendido me sirve para ir formando una personalidad propia en la cocina, cuando sos inmigrante y tu estadía en el país depende de tus habilidades en la cocina, todo suma, todo es una herramienta, hasta incluso ser rápido y metódico lavando platos.

¿Qué productos extrañas de acá y cuáles sumaste?

De Argentina extraño algunos cortes de carnes, las achuras, las legumbres. Acá las carnes son muy buenas pero con diferentes cortes que recién voy terminando de conocer en su totalidad. Por otro lado, pude incorporar los pescados porque al ser este un país isla con diferentes corrientes marítimas, la fauna marina es superabundante, por ende la variedad de pescados y frutos de mar es tremenda. También tiene una fuerte corriente migratoria de India y Asia entonces las influencias en la gastronomía local vienen por ese lado, de la mano de condimentos, sabores y texturas nuevas para nuestro paladar, que es más europeo.

el-comedor-sandwich.jpg

¿Cómo está basada su alimentación familiar?

Tratamos, dentro de nuestros horarios, tener al menos una de las comidas donde estemos todos en la mesa y que sea el espacio para compartir charlas. La comida es variada, porque Julia fue vegana y ahora vegetariana y yo no, y eso te obliga a cocinar y a ser creativo con los sabores. A Aldo le damos la libertad de que elija qué comer, no tiene presiones en ese aspecto. Por suerte desde chiquito le insistimos con una dieta variada y saludable y hoy a sus cinco años come así por elección propia. Hemos estado viajando por el país y viviendo en distintos lugares, pero siempre tratamos de hacernos una pequeña huerta al menos para que Aldo entienda el valor, el esfuerzo y el respeto que hay que tener por lo que se cocina y se sirve en la mesa.

¿Qué es Wild Bite?

Wild Bite es nuestra manera de juntar nuestras pasiones en una sola cosa: cocinar, viajar, comer, hacer música y cine al mismo tiempo. En todos estos aspectos nos consideramos eternos aprendices y en la medida en la que vamos explorándolos, intentamos mejorar. También es una manera de transmitir que se pueden hacer cosas con lo que hay al alcance de la mano: una guitarra con cuerdas viejas, una cámara de fotos también vieja, y una compu normal para hacer los videos; y a la hora de la cocina nos adaptamos al entorno, por dar algunos ejemplos, hicimos un filete de ciervo en una piedra caliente, un pan en una lata comprada en una tienda de segunda mano y unos tacos en una estufa rocket casera hecha con latas. Salimos de casa, buscamos un lugar lindo donde podamos prender un fuego y convertimos una comida en una aventura familiar, algo que todos podemos hacer y que a veces no nos damos cuenta de que es posible.

Embed

LEÉ MÁS

Dime a qué punto comes la carne y te diré quién eres

Cocina en casa: Ezequiel González prepara ñoquis rellenos

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído