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José Búffolo, el constructor de obras claves para Neuquén

Fue un destacado vecino de la capital. Su impronta todavía se ve en muchos edificios emblemáticos de la ciudad.

Recrear la semblanza de personajes de la vida cotidiana que fueron partícipes de la aventura que significó poblar la Patagonia es una manera de lograr identidad ya que dejaron su impronta en tierras neuquinas.

En este caso me referiré a José Búffolo, un actor social, destacado constructor que bajo su conducción ha dejado grabado su paso por la ciudad a través de sus obras edilicias.

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Tuvo a su cargo la mayoría de las remodelaciones, y ampliaciones del edificio de la sede gubernamental neuquina y fue artífice de importantes obras de arquitectura que aún hoy perduran en la capital neuquina. La Catedral de Neuquén, el primer edificio de la cooperativa CALF y el monolito del cruce de Fotheringham por el río Neuquén son algunas de ellas.

Dejar atrás el horror

Este italiano, nacido en la provincia de Treviso, más precisamente en la Comuna de Salgareda, el 11 de agosto de 1899, partió, como otros tantos, hacia América, en busca de un destino mejor. Atrás quedaron los horrores de la primera guerra mundial y una visión dantesca que lo acompañaría toda su vida: el haber presenciado el fusilamiento de sus padres por soldados de las tropas alemanas. Aquella visión que tanto había torturado su alma le impedía volver a Italia, no quería borrar de su memoria su país natal, quería borrar esas imágenes que lo llenaban de horror y espanto.

En el año 1924 arribó a la República Argentina, más concretamente a la ciudad de Río Cuarto, en la provincia de Córdoba. Durante dos años permaneció en aquella provincia mediterránea y siempre, tras la utopía de un futuro mejor, en el año 1926 partió de Córdoba y se radicó en Neuquén.

Las obras que realizó José Búffolo marcaron una gran transformación de la ciudad de Neuquén a lo largo de los últimos años.

Obras y más obras

En esta ciudad Capital José dejó su sello personal en la actividad vinculada a la construcción con sus propias manos y junto a un reducido y esforzado grupo de colaboradores. Bajo su dirección se edificaron en la ciudad casas de familias, viviendas oficiales, edificios públicos, establecimientos industriales, construcciones funerarias en el cementerio central, edificios religiosos y obras escolares.

Resultaría imposible detallar todo el extenso abanico de construcciones que durante un período de cuarenta y un años (1926-1967) se erigieron en Neuquén a través de este reconocido constructor. Sus obras transformaron el árido paisaje, desde aquellas humildes primeras edificaciones, hasta el desarrollo “avasallador e inarmónico, pero magnífico en su exhuberancia” (Mariano de Vedia y Mitre) que vemos hoy. Es allí donde es posible vislumbrar la verdadera dimensión de la tarea de José, uno de los “hacedores” de la ciudad de Neuquén.

Vecino popular

Su rol social quedó grabado en la memoria de antiguos vecinos. Entre ellos supo cultivar la amistad de recordados actores sociales que también aportaron al desarrollo de la ciudad como, Amaranto Suárez, Pascual y José Rosa, el padre José María Brentana, Augusto Esteban Borgarello, Ángel Franzán, Ivet Ferracioli, entre otros. Sus célebres almuerzos y cenas eran un acontecimiento esperado por ser nada más y nada menos que un encuentro de amigos, un sitio para intercambiar simples vivencias e impresiones cotidianas.

Alejado de las urgencias que hoy nos atormentan, el tiempo tenía una dimensión diferente. Además de su actividad principal de constructor, fue Secretario “Ad honorem” del gobernador Enrique Raimundo Pilotto (1938- 1942) a quien solía acompañar en los viajes que aquel realizaba al interior del territorio ejerciendo las funciones propias del cargo.

La vida de este ítalo-neuquino, se apagó el 20 de Marzo de 1992 a la edad de 92 años en esta ciudad a la que vio crecer y a la que adoptó como su morada permanente.

Su nombre es el reflejo del sacrificio. El mismo que tuvieron aquellos primeros vecinos que eligieron a Neuquén para vivir.

-> Edificios que permanecen, pese al paso del tiempo

Muchas de las construcciones que realizó José Búffolo se convirtieron en grandes íconos de la ciudad de Neuquén que todavía permanecen en pie, más allá del paso de los años.

Aquí las más destacadas.

La Iglesia Catedral de Neuquén, edificio que reemplazó a la histórica capilla Nuestra Señora de los Dolores.

La Casa de Gobierno ampliaciones y refacciones de la década del 30 durante la gobernación del coronel Enrique R. Pilotto

La Biblioteca Popular Juan Bautista Alberdi (1935) Avenida Argentina y Alberdi

La casa de la Familia Salcedo (1935) hoy “Patio del Alto” Avenida Argentina 344.

El Monolito que marca un hito histórico como el cruce del Río Neuquén por el general Ignacio Hamilton Fotheringham, inaugurado el 3 de febrero de 1947, en la loma frente al río Neuquén.

La Casa de la Chacra Los Nogales de Don Amaranto Suárez, sita en el Barrio Villa María.

El Primer edificio de la Cooperativa de Agua Luz y Fuerza (CALF).

Vivienda de la Familia de Manuel Rodríguez en calle Buenos Aires 123 (1930).

Casa para el personal Superior (1939) en origen construida para residencia del Jefe de Policía, ubicación calle Rioja y Roca.

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Fuente: Elsa E. Bezerra- Tomás Heger Wagner “Edificio de la Casa de Gobierno. Su historia y personajes de la hora inicial. Año 2012

(*) Miembro de Número Junta de Estudios Históricos del Neuquén.

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