Joven periodista de Intrusos se vacunó y explicó los motivos
Gonzalo Vázquez es periodista y forma parte de Intrusos, pero su incipiente trabajo se vio interrumpido el año pasado cuando estalló la pandemia del coronavirus. Sucede que el joven profesional, tiene 28 años, es paciente de riesgo por ser diabético, por lo que tuvo que extremar los cuidados para evitar contagiarse.
Hace unos días trascendió que Vázquez se había dado la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus y, en medio del escándalo por las vacunas VIP, varios se sorprendieron, pero al conocerse el motivo, todo quedó aclarado.
En una entrevista que le brindó a Infobae, el periodista de Intrusos comentó lo que significó para el poder vacunarse, “me cambió la vida, volví a ser yo, en la pandemia me había transformado en otra persona”, dice mientras espera por la segunda dosis para poder hacer su labor de forma presencial.
“Sé que cada vez falta menos para poder volver a trabajar y que mi vida se estabilice. Haber recibido la vacuna fue un antes y un después: sentí que volví a ser yo. Durante la pandemia había cambiado y me había transformado en otra persona. Estaba muy enojado con todo, con la vida... Estaba muy caliente. Sentía muchísimas injusticias. Ahora me siento sumamente tranquilo porque me vacuné por derecha, haciendo las cosas bien. Y porque si bien no tengo la certeza, sé que está cerca el momento de volver a ir a trabajar”, contó.
Hace un año que Gonzalo Vázquez trabaja desde su casa y no puede cumplir con sus compromisos laborales de forma presencial. La pandemia del coronavirus lo obligó a pasar de adelante de la cámara a estar detrás. El cronista de Intrusos dejó de poder salir y realizar notas, o incluso ir al estudio y oficiar de panelista ya que por tener diabetes integra el grupo de pacientes de riesgo que quedaron licenciados cuando llegó la pandemia del coronavirus a la Argentina. Gonzalo aprovecha para agradecer a las autoridades del canal por el apoyo y la contención que le brindaron desde entonces, al mantenerle su puesto de trabajo y al encontrarle una modalidad para que pudiera seguir ejerciendo desde su hogar.
Por aquel entonces se sumó al equipo de producción de Intrusos que conducía Jorge Rial y que hoy tiene al frente a Adrián Pallares y Rodrigo Lussich. El último trabajo presencial que realizó el periodista de fue la cobertura de la temporada de Mar del Plata durante enero y febrero. En marzo se tomó unos días de vacaciones y a su regreso entró en vigencia su licencia.
“Nadie que haya pasado por mi situación me podría llegar a entender, hasta se vive como una condena. Así lo entiendo yo. Para mí es un tema de salud integral: te cuidan del coronavirus pero te queman la cabeza”, se sincera el periodista sobre cómo vivió el aislamiento social, preventivo y obligatorio. “El encierro es tremendo. Para la gente mayor y para la gente de riesgo que tiene que ser licenciada. Yo la he pasado muy mal. Tuve días tremendos”, recuerda.
“Fue uno de los años más difíciles de mi vida”, asevera y detalla que por primera vez en 21 años le dieron mal los análisis de la diabetes. “Estar encerrado por cuidarme del coronavirus me jugó en contra”, sostiene quien permaneció aislado y solo realizó salidas necesarias: a hacer compras esenciales y visitas médicas. Recién después de 200 días, se animó a hacer una salida recreativa: “Fui a merendar al parque con mi novia”, dice quien está en pareja con Agustina Lucero, que también es periodista. Se sentaron al aire libre, “a veinte metros” de otras personas y disfrutaron del momento. No era poco.
“Me cambió la vida completamente desde que me vacuné. Me cambió la cabeza, la forma de ver las cosas. Estaba muy mal y ahora siento que falta poco la segunda dosis (tendría que ser la primera semana de abril). Después de eso, empiezo a generar anticuerpos. Lo que debería significar que mi regreso al trabajo está cada vez más cerca”, continúa Vázquez.
El periodista de Intrusos sostiene que su presente, mientras espera por la próxima dosis, está enfocado en sus ganas de retomar su actividad de manera presencial. “Pese a estar en un túnel durante un año, puedo empezar a ver al menos los primeros destellos de luz que marcarían el final de una etapa tan complicada”.
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