Conmovidos por el avance del coronavirus, dos amigos neuquinos, a los que luego se fueron sumando más manos solidarias, decidieron comenzar a construir máscaras faciales con impresoras 3D y donarlas a los hospitales y centros de salud de la ciudad de Neuquén.
Karina Zárate y el ingeniero Ignacio Peralta son los responsables de este proyecto y desde hacer un mes trabajan a diario para poder fabricar estas máscaras que son de uso necesario para el personal de salud y también para muchas personas con enfermedades previas, considerados de riesgo ante la pandemia.
Desde que comenzaron con esta obra ya lograron entregar mil máscaras que se fueron para el Hospital Castro Rendón, la Policía de Neuquén, a las clínicas Pasteur, Cmic, a varios consultorios odontológicos y a la Clínica de Imágenes.
"Cuando surgió todo esto del coronavirus pensamos en la manera en que podíamos ayudar. Y como mi amigo tenía una impresora 3D nos pusimos a hacer las máscaras", contó Zárate a LM Neuquén.
De a poco más personas se enteraron de este trabajo solidario y los pedidos se fueron multiplicando. Recibieron requerimientos de máscaras desde los hospitales de Centenario, Senillosa y hasta de Buenos Aires.
Como Karina trabaja en un restó de la ciudad que estaba con sus puertas cerradas por el coronavirus y aprovecharon el espacio para la fabricación de las máscaras con impresoras 3D. Así, el amplio salón se convirtió en una fábrica solidaria.
Más amigos se sumaron a ayudar, llegaron Fabiana, Lisardo, e Ian para conformar lo que llamaron el "Equipo Mate", Actualmente tienen tres impresoras 3D trabajando las 24 horas, con las que puede construiri 10 protectores faciales por día.
"Hay mucha necesidad entre el personal médico, le pedimos al gobierno provincial que nos faciliten más impresoras para poder dar respuestas a mayor cantidad de pedidos", contó la joven, quien insistió en que sería de mucha utilidad si lograran que les presten este tipo de máquinas para aumentar su producción.
Este tipo de máscaras, a diferencia de los barbijos, se utilizan durante la jornada y se desinfectan al finalizarla para poder utilizarla al día siguiente. No solo las entregaron a personal de salud y policías, sino también a personas incluidas dentro de los pacientes de riesgo.
Igualmente, para poder entregar un trabajo completo a los jóvenes solidarios se les ocurrió contactarse con una diseñadora de indumentaria quien se encarga de sumar a las donaciones barbijos, camisolines y botas, especialmente requeridos por el personal sanitario.
"Nosotros lo hacemos todo con plata de nuestros bolsillos, recibimos algunas donaciones de parte de empresas de acetato y PLA, que son los materiales que necesitamos para fabricarlas", contó Zárate.
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