Juan Minujín: "Una sociedad que no puede ficcionalizarse a sí misma se va empobreciendo"

La rompe. Después del éxito de El marginal, el actor vuelve a lucirse en 100 días para enamorarse y habla de la importancia de contar una buena historia.

POR PAULA BISTAGNINO / Especial

Juan Minujín se metió en el elenco estable de los más reconocidos actores argentinos: TV en el prime time, teatro en la calle Corrientes, película tras película. A los 42 años, ya lleva unos años como “el actor del momento” y lo disfruta. Según dice, se siente un privilegiado por lo que le pasa: poder elegir proyectos, trabajar en lo que le gusta y ser actor.

Antes de llegar hasta acá hubo un largo recorrido. Nació en México porque sus padres se exiliaron en la dictadura militar y después volvieron. A los 22 años se fue a Europa, donde además de seguir estudiando ganó algo de plata como estatua viviente en la calle. Cuando volvió, empezó a trabajar en el circuito del teatro under y hasta hizo un espectáculo con amigos en el subte. En 2000 se sumó al grupo El Descueve y en 2003 debutó en TV. Ahí empezó un camino de crecimiento que incluyó mucho cine como actor, pero también autoría y dirección de un proyecto cinematográfico propio. Y no se detuvo más hasta hoy, cuando su cara ya es tapa de diarios y revistas. Igual, mantiene el bajo perfil: en pareja desde hace 20 años con Laura, psicóloga, es padre de Carmela y Amanda.

¿De El marginal a esta comedia es como un relax o demanda lo mismo?

No, no hay relax. Dar en la tecla es siempre difícil. Es otra cosa, sí, porque acá nos divertimos mucho porque ese es el clima que necesitamos. Pero la precisión se necesita en todos lados.

¿Qué te dejó Pastor, ese personaje tan complejo?

Todos los personajes me dejan algo, porque acá en 100 días también me meto en la vida de un abogado, y en el derecho de familia siempre entrás en un mundo ajeno del que te llevás cosas y salís distinto, pero sin duda la cárcel es siempre el gran fantasma de la sociedad para todos. Porque no sabemos cómo funcionan las cárceles, todo lo que pasa adentro, y hay una cantidad de fantasías pesadillescas alrededor… Y además de que es logradísimo.

Llamó la atención que no estuvieras en El marginal 2 después de haber sido el gran protagonista. ¿A vos también?

No estoy en la segunda parte de El marginal porque esta es una precuela. Y la historia de Pastor ya estaba contada: fue una decisión de los productores que querían contar la historia para atrás.

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¿Te la pasás trabajando como parece?

Trabajo bastante, sí, pero tengo la gran fortuna de ir eligiendo los trabajos que me dan muchas ganas de hacer. La mayoría de la gente trabaja mucho más que lo que trabajamos los actores. La gente vive a tres horas del trabajo, trabaja diez horas, gana muchísima menos plata que nosotros…

Llevás muchos años de pareja, ¿alguna vez pensaste en tomarte unos días para volver?

Los matrimonios que van funcionando bien a lo largo de los años tienen lugar para sobrellevar las crisis e ir resolviéndolas en el camino. Esos paréntesis no necesitan hacerse así, porque se van abriendo dentro del matrimonio.

¿Alguna de tus hijas va por tu camino?

Y... no se sabe. La más grande un poco podría ser, pero son chicas todavía. Si alguna quiere, la voy a acompañar, claro. En lo que sea. Las voy a acompañar para que encuentren su camino de expresión, el que quieran, y que encuentren un trabajo que les guste, día a día.

Como padre de dos hijas mujeres, ¿ves con satisfacción lo que está pasando con los derechos?

Sin duda, todavía se están gestando los cambios y es un gran alivio que ellas estén creciendo con estos cambios, con esta mirada, con esta cabeza, con estos derechos, en un camino hacia la igualdad de género. Hablamos mucho con ellas porque además ya ellas, la mayor sobre todo, son las que traen los temas.

¿Cuál es la clave del éxito?

Creo que un gran libro con historias en las que el público se puede ver muy bien reflejado y un gran elenco (se ríe). No porque esté yo, sino porque de verdad Underground sabe armar este tipo de series y programas.

¿No le temían al fantasma de Fanny la fan?

Siempre estuvimos muy confiados en que teníamos un gran programa. Estamos muy felices y además tenemos la satisfacción de una ficción, una gran ficción nacional, en la que trabaja muchísima gente. En este tiempo, ahora, es importante eso, pero además de defender la fuente laboral se trata de otra cosa, algo mucho más fundamental: una sociedad que no tiene capacidad de ficcionalizarse a sí misma se va empobreciendo, contarse a uno mismo es importante.

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